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Volvió a pasar lo mismo que ocurre hace décadas. No pudimos solucionarlo, lo cual nos apena muchísimo y genera gran impotencia. La tristeza es mayor que la de cualquier derrota. Las explicaciones siempre llegan tarde, y las disculpas nunca son suficientes, pero deben darse. Esta Comisión está integrada por personas de bien, que permanentemente damos la cara. Fallamos, como falló la seguridad, la organización y como falló una parte de la gente. No toda obviamente, la gran mayoría de presentes eran personas y familias canallas que merecían su entrada. A fin de facilitarle a la gente la compra del ticket, propiciamos la venta en el Gigante, pudimos haber dejado que la organización del evento se haga cargo por completo y las vendiera por internet, pero nos parecía que iba a ser muy engorroso para nuestra gente. Para nosotros hubiese sido lo más fácil. Tomamos una decisión evidentemente equivocada.

Erramos en disponer la venta un día domingo. Erramos porque la policía recién iba a estar disponible luego de la medianoche por estar afectados al operativo del partido que se estaba jugando en ese momento en nuestra ciudad.

Ciertamente, a los colectivos que fleta el club, como a los colectivos particulares, como al chárter se le garantizó de antemano la entrada, sean populares y plateas. Y esto precisamente se hace para descomprimir las ventas de entradas, sino sería mucho peor.

Desde que llegó la empresa organizadora al estadio hubo más de 10 dirigentes controlando y asegurando que las entradas llegasen a la boletería, y así fue. Desde ya, jamás iban a ser suficientes para la cantidad que había afuera. Esto es simple, a un partido donde tenemos 25 mil localidades disponibles, pretendemos ir 50 mil. No hay nada raro en esto. Y les recuerdo que ayer más de 10 mil personas no estaban involucrados en la venta porque ya tenían su ticket asegurado por comprar viajes organizados en colectivos, trafics o avión.

Pero me quiero detener en lo que creemos es el mayor problema. El problema es cultural del fútbol. Porqué si vas al cine o al supermercado y hay cola no va gente que empuje al de adelante, o genere disturbios para ganar posiciones en la fila, o vaya a pelearse con la cajera. Pasa en el fútbol, y fallamos en confiar en que habíamos tomado precauciones suficientes. Nunca alcanzan. Hay lacras que generan estos disturbios para sacar provecho individual o comercial (reventa) o simplemente porque sí.

Luciano Cefaratti

Vicepresidente de Central

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