OPINIóN › PANORAMA POLíTICO

Intención y voto

 Por Pablo Feldman

Ya en la cuenta regresiva la multitud de candidatos que participará de las PASO tiene trazados los objetivos. Muy diferentes por cierto, ya que van desde la necesidad de imponerse sobre sus rivales internos para ser candidatos en las generales, hasta dejar sembrada una semilla de cara al futuro. En el medio, y dadas las diferentes categorías, hay ensayos, puestas a punto, y hasta presencias decorativas.

El piso que exige la ley a la hora de oficializar candidaturas para el 14 de junio es un desafío no ya para los partidos tradicionales sino para sectores de reciente conformación que competirán mayormente para cargos legislativos. Se supone que los candidatos de las fuerzas que se presentan en todas la categorías llegarán al piso del 1,5 por ciento del padrón que exige la ley. Aquel que no lo logre es lógico suponer que se dedicará a otra cosa de aquí en más.

Las encuestas que circulan a nivel provincial ofrecen diferentes resultados, ya sea por métodos diferentes de recolección de datos, o por la respuesta de las consultoras frente a los intereses de su contratantes. El punto no es, en esta columna, desmenuzar alguna de ellas, sino referir la coincidencia que se observa entre ellas. Es un dato interesante, porque estando a menos de un mes de la primaria, hay en promedio un 30 por ciento de indecisos, que tal vez no sean tales, pero que aparecen así encolumnados en diferentes sondeos. Tal vez hay un voto "oculto" o "vergonzante", pero también es posible que haya un alto grado de indefinición.

Otra coincidencia de las mediciones está dada por el nivel de conocimiento de los candidatos, mientras Miguel Del Sel tiene casi un 100 por ciento, Miguel Lifschitz ronda el 70 por ciento y Omar Perotti no llega ni al 50 por ciento.

Dadas la expectativas de los tres contrincantes, es Del Sel el que menos tendría para crecer en el universo de los indecisos, y por ende Omar Perotti el de mayores expectativas. Sin embargo el "cruce" de votos en relación a las elecciones nacionales muestra como el más beneficiado al ex intendente de Rosario Lifschitz.

Desde que se bajó Hermes Binner, ni la cuarta parte de los votantes de Lifschitz irán a la candidatura presidencial de Margarita Stolbizer. Del Sel tiene menos votos que Mauricio Macri, pero no hay votantes suyos que migren hacia otros candidatos. Y la incertidumbre más grande es la que rodea a los votantes del kirchneristmo, que si fuera Cristina Fernández la candidata estarían superando el 30 por ciento, pero ni Daniel Scioli ni Florencio Randazzo -para citar a los de mayores chances- se acercan a ese porcentaje. De todos modos, eso no preocupa a Perotti, al contrario. El ex intendente rafaelino se pregunta a qué candiato a gobernador -que no sea él mismo- puede ir ese tercio de votantes que apoyaría el proyecto nacional. En la respuesta está cifrada su chance de posicionarse con expectativas positivas para las elecciones de junio. Que no tenga adversarios en la interna puede ser un arma de doble filo. Por un lado los referentes territoriales trabajan por sus propias candidaturas y a la vez la del único candidato del PJ, pero también esa certeza de ya ser puede provocar un estancamiento perjudicial.

Otra coincidencia de las encuestas es que hoy Perotti aparece tercero en todas. Cerca del rafaelino lo explican diciendo que es el de menor nivel de conocimiento y a la vez en que "largaron tarde". Ambas cosas son ciertas, y si bien son reversibles la ventaja que ha dado es importante. No obstante en los últimos días ha achicado la diferencia con sus candidatos a intendente en Rosario, y el quid de la elección parece estar dado en el apoyo que pueda recibir desde la Nación, no sólo en estructura y aparato, sino en presencia y disposición de CFK. En ese sentido, la imagen de la Presidenta tiene oscilaciones importantes según el territorio provincial que se analice. Fuera de Rosario su imagen positiva se acrecienta, en el principal distrito conserva en cualquier caso un caudal de votos que Perotti desearía indudablemente.

Por lo tanto, así como Del Sel se "pega" a Macri como un musgo, y Lifschitz hace valer su propio peso y la gestión de Antonio Bonfatti, el diputado rafaelino tiene que retener la mayor cantidad de votantes del kirchnerismo y tratar ampliar esa base -de hecho su imagen es más atractiva para los sectores no kirchneristas del PJ que la de los candidatos derrotados en 2007 y 2011, Agustín Rossi y Rafael Bielsa .

Más allá de las encuestas, por lo explicado en la nota, se puede hablar de final abierto, sobre todo porque el 19 de abril es el "partido de ida". La "vuelta" será el 14 de junio, y las estrategias y posicionamientos no serán los mismos que para estos comicios, donde todavía hay margen para errores y también para correciones.

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