UNIVERSIDAD › EL MAL DE CHAGAS DE UNA ENDEMIA EN AMéRICA LATINA QUE AFECTA A LOS POBRES

La enfermedad invisible y selectiva

El director del Instituto de Inmunología Clínica y Experimental del Conicet-UNR, Oscar Bottasso, ubicó a esta dolencia entre las "desatendidas" por gobiernos
e instituciones sanitarias. Crece en la pobreza porque "necesita el rancho".

 Por Victoria Arrabal*

El Mal de Chagas es una de las endemias más expandidas en América Latina, que suele afectar especialmente en entornos empobrecidos. La Organización Mundial de la Salud la ubica dentro del grupo de 'enfermedades desatendidas' por parte de gobiernos e instituciones sanitarias. Es causada por un parásito llamado Trypanosoma cruzi, que puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de las vinchucas. Cuando este insecto pica a una persona para alimentarse de su sangre, defeca y deposita los parásitos en la piel. Al rascarse la picadura, la persona los introduce en su cuerpo. Puede afectar el corazón o el sistema digestivo produciendo diferentes grados de invalidez o inclusive la muerte.

"El vector necesita del rancho", afirmó Oscar Bottasso, director del Instituto de Inmunología Clínica y Experimental del Conicet-UNR. Las viviendas con techo y paredes de barro y paja se convierten en alojamientos de las vinchucas y por lo tanto sus habitantes están mucho más expuestos a infectarse, según explica.

Si bien la principal transmisión es vectorial, también se puede contraer mediante transfusión de sangre, transmisión congénita (de la madre infectada a su hijo) y órganos donados, aunque estos modos son menos frecuentes.

En cuanto al contagio transfusional, el especialista refirió que tuvo impacto en la comunidad europea durante la migración de latinoamericanos a España. Dado que el mal de chagas no era de esa región, tampoco se testeaba en las donaciones de sangre.

Y las últimas formas de adquisición descubiertas tuvieron lugar en Venezuela y en Brasil. En el primer país, a raíz del fruto de una planta denominada açaí, porque la vinchuca se alimenta del jugo de ese fruto y lo contamina. Y en el segundo, a través de los jugos de caña de azúcar porque el insecto pasa tanto adentro de las cañas como en la molienda.

En Argentina se calcula que hay 7,3 millones de personas expuestas, 1,6 millón de infectadas y más de 300.000 afectadas por cardiopatías de origen chagásico. Las provincias que están en situación de alto riesgo para la transmisión vectorial son Chaco, Catamarca, Formosa, Santiago del Estero, San Juan y Mendoza debido a que presentan una re-emergencia por el aumento de la infestación domiciliaria y una alta prevalencia en grupos vulnerables.

Las provincias de Córdoba, Corrientes, La Rioja, Salta, y Tucumán, muestran una situación de riesgo intermedio con un índice de re-infestación mayor al 5 por ciento en algunos departamentos, e insuficiente cobertura de vigilancia en algunos casos.

En mayo de este año, la provincia de San Luis logró certificar la interrupción de la transmisión vectorial. De todos modos, todas las jurisdicciones poseen riesgo de transmisión congénita derivado de las migraciones internas e internacionales de países vecinos con elevada endemicidad.

El tratamiento para esta enfermedad se realiza con la droga benznidazol que "actúa bien en la fase aguda y en las formas crónicas recientes, aunque en las fases más tardías no es de tanta efectividad para prevenir su evolución", sostuvo el médico. Además aclaró que en la fase aguda no todos presentan manifestaciones clínicas como fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o toráxico. De ahí surge la necesidad de una mayor concientización y "una vigilancia de cerca de la franja poblacional con más posibilidades de contraer la infección", consideró Bottasso.

En la fase crónica pueden surgir trastornos cardíacos y alteraciones digestivas (agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Y con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita o insuficiencia cardíaca por la destrucción progresiva del músculo cardíaco.

*Integrante de la Dirección de Comunciación de la Ciencia de la UNR.

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Esteban Serra, decano de la Facultad de Bioquímicas, y el investigador de UNR-CONICET Botasso.
 
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