CIUDAD › RéPLICA DEL ARZOBISPO DE ROSARIO, JOSé LUIS MOLLAGHAN

"Hay que ver quién es el que se queja"

El arzobispo admitió que su par de Santa Fe, José María Arancedo, estuvo en Rosario tras las denuncias por irregularidades económicas pero aclaró que "el informe lo llevará a la Nunciatura y lo cotejarán de una manera muy profunda".

El arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, intentó ayer bajarle el tono a las denuncias en su contra sobre mal manejo de fondos y maltrato al personal a su cargo, pero terminó reforzando la idea de que algo no anda bien en el arzobispado local.

En este sentido reconoció el desmanejo financiero en el que incurriera el padre Osvaldo Buffarini al frente de una escuela de la zona sur y de una radio FM en Arroyo Seco, un tema denunciado ante las autoridades de la Iglesia. "Hablan de que este sacerdote en su administración no ha sido correcto, que tiene problemas con la justicia con distintas deudas que ha contraído y que el arzobispado ha intervenido, he intervenido yo personalmente con cuatro abogados y con peritos que me asesoraron durante dos años y que está a la par de la solución que le pueda dar la Justicia, no yo. Pero yo fui quien intervino ante una persona que tiene deudas desde el año 1992", dijo sobre lo publicado este fin de semana por diversos medios locales y nacionales.

"Lo que se quiere ver precisamente es que índole tienen estas acusaciones -advirtió el arzobispo-, el manejo económico, acá hay varias personas, dos contadores, dos personas que están en la administración y todo lo económico lo llevan materialmente al banco, los sueldos lo lleva el canciller de la diócesis y el vicario general, no intervengo yo, dicen cosas que me asombran muchísimo, evidentemente las fuentes no son correctas".

Sobre la versión de que sufriría algún padecimiento psiquiátrico aseguró: "Trabajo todos los días desde que estoy acá, voy a los medios, estoy en las escuelas, en las celebraciones, recibo gente mañana y tarde. Aún ante esta forma diríamos estruendosa de presentar la noticia, yo le hablo como le hablo tratando de precisarle lo que me pregunta, no sé cual es la anomalía psiquiátrica, no conozco ninguna, hay que ir a ver quién es el que se queja y quién lleva al medio la queja".

"Yo trato a todo el mundo de la misma manera, no solo como persona ante los derechos de los demás, sino como sacerdote y obispo tengo que tratar con mayor diligencia, con mayor caridad y lo atribuyó a la malicia. Porque si la persona quisiera realmente el cambio verdadero profundo de una persona, una nitidez en la administración del arzobispado actuaría en lo privado".

Tras confirmar que la "visita" del arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo terminó, Mollaghan aclaró que "el informe estará cuando monseñor termine lo que escribió, lo llevará a la Nunciatura y lo cotejarán de una manera muy profunda, nunca se habló de intervención del cargo, es absurdo". "Eso es lo que le corresponde hacer a los superiores por eso es una visita precisamente para dilucidar los hechos", insistió.

"Es algo evidentemente delicado", detalló el alto representante religioso. "El mismo nuncio, que es el que se encarga de estas cosas en la Nunciatura de Buenos Aires, me dijo que son noticias provocativas y calumniosas, justamente los mismos que hacen las denuncias son los que van a DyN a llevar la noticia porque de otra manera no se explicaría que salga esto en Buenos Aires de la forma en que salió y que levantan todos como si fuera un hecho apodíptico (convincente)".

"Estamos hablando de la dignidad de una persona que nunca ha dado que hablar en siete años que ha estado aquí", concluyó el arzobispo hablando de él en tercera persona.

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"Nunca se habló de intervención del cargo, es absurdo", aclaró Mollaghan.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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