CIUDAD › CAPPOZUCA VA POR EL CARNé

Otra vez al volante

El automovilista que hace nueve años, alcoholizado, causó la muerte de Ursula Notz y Nayib Abraham, y una invalidez extrema y de por vida a Carla Alfaro, empezó a tramitar su licencia de conducir --un año antes de lo que establece la condena original-- y con el reclamo de su "derecho a volver a hacer una vida normal". La novedad reavivó el dolor de los familiares de las víctimas. "Dudamos que esté arrepentido. Que quiera volver a manejar, ya de por sí es perverso", dijo Mónica Gangemi, madre de la joven fallecida.

Matías Cappozuca apareció ayer por la sede del Distrito Municipal Centro, para iniciar los exámenes psicofísicos, tests psicométricos y entrevistas personales, a pedido de los deudos de las víctimas. "Lo pedimos con un veedor de parte, para que luego todo eso quede a consideración del juez, y que evalúe si Cappozuca está rehabilitado o no, aunque apruebe el examen de rigor", explicó Gangemi. Ayer, en una tumultuosa corrida entre periodistas, donde el padre, José Cappozuca, llegó a empujar a algunos cronistas, el condenado, ahora con 29 años de edad, se defendió. "Esto es un poco estigmatizante, porque estoy estudiando Derecho, en cuarto año, tengo compañeros y esta es una exposición mediática a la que no quiero estar sometido. No entiendo cuál es el fin de la persecución", dijo primero.

Sobre el accidente que causó en mayo de 2005, al estrellar un BMW a la venta del negocio de su padre, a 135 kilómetros horarios, en Rivadavia y Santiago, reconoció: "Soy responsable cien por ciento", dijo pero opinó que "fue un accidente". Se diferenció de entonces al decir que "la perspectiva de un chico de 19 años con la de un adulto de 29 es un poco diferente. Es una tortura que voy a llevar toda la vida. (Las víctimas) es gente que era amiga, que quise mucho y es algo que voy a tratar con psicólogos, como lo vengo haciendo, y lo voy a tener que hacer de por vida".

Capozzuca recalcó que quiere volver al volante de un auto "como cualquier persona, porque creo que es un derecho que tengo. Necesito volver a hacer una vida normal". Y al confrontarlo con lo que sostienen los deudos y buena parte de la opinión pública, tiró: "Cuélguenme en una plaza y se terminó el problema. En este momento me siento una víctima, porque creo que es la Justicia la que tiene que determinar hasta donde tengo derechos o no", desafió.

El autor de la tragedia fue condenado a 3 años de prisión de cumplimiento efectivo y 10 años de inhabilitación para conducir. Al apelar, la Corte Suprema cambió la sentencia a ejecución condicional, por lo que sólo estuvo preso 8 meses. Y como la ley contempla que un reo pueda pedir la eximición de pena transcurrido el 50 por ciento de la misma, es que Cappozuca se adelantó a tramitar el carnet. Ya lo había intentado en mayo pasado, sin avisar al juzgado.

"Que quiera volver a manejar ya es perverso, y que trate de hacerlo antes no habla de arrepentimiento sino de una patología, diría. Sentimos mucho disgusto y dolor, pareciera que las víctimas viales son muertos de segunda", señaló Gangemi.

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