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Viernes, 10 de septiembre de 2010

SOY POSITIVO

Aterriza en mí

 Por Pablo Pérez

Después de haber recibido el resultado positivo de su test de VIH, L estuvo varios días deprimido, había tomado la decisión de no coger más. Pero una mañana se despertó caliente y apenas se levantó, antes incluso de prepararse el mate como todas las mañanas, encendió la computadora y se metió al sitio de contactos gays g4me. Abrió su perfil, sexoydiversion, y enseguida pensó que ya no lo representaba, sentía necesidad de cambiarlo, a los treinta años y con el nuevo estado de situación era hora de dejar la joda y buscar una relación estable. Le dio de baja a sexoydiversion para comenzar de 0, con perfil nuevo y nueva dirección de correo electrónico. Elegir un nickname siempre le había resultado difícil: encontrar una o dos palabras que sintetizaran cómo era, qué sentía y qué buscaba. Estaba todavía un poco deprimido, pero eso no tenía que notarse. Tampoco quería que fuera un nick de dos palabras como el que tenía antes y el de una gran parte de los que tienen su perfil ahí: machitopiola, pasivosumiso, morboyvicio... Quería una sola palabra, lo más neutral posible, que no remitiera a nada sexual, pero que fuera sexy. Lo pensó mucho, mucho, durante más de una hora lo intentó, hasta que se acordó de una vieja canción que decía: “Yo soy el planeta y tú eres la nave, amor, aterriza en mí”. Ya lo tenía: aterrizaje. El sustantivo lo eximía de definir si él era el planeta o la nave, y además de representar aquella canción que siempre le había gustado y parecido muy sensual, hablaba de cómo se sentía él, aterrizando de un viaje de locura en la nueva pista que se le presentaba: desde que se enteró de que era seropositivo decidió hacer una vida más prolija, alimentarse y dormir bien, dejar el descontrol. Completó sus datos: 30 años, 70 kg, 1,74, activo, sin vello facial ni corporal... hasta que se encontró con un ítem en el que no había reparado cuando había abierto sus anteriores perfiles. Ahora que lo leyó, le pareció escuchar los redoblantes de una sentencia: HIV. Había cuatro opciones ineludibles: “no”, “sí”, “no lo sé” y “prefiero no contestar”. Se sintió molesto: ¿no se supone que ser portador de HIV es un secreto médico? Es cierto que también podía optar por no abrir un perfil ahí por considerarlo discriminatorio. “Ya estamos en el baile, bailemos”, se dijo; desafiante, optó por poner “sí” y pasó a redactar su mensaje personal. Reconsideró su intención inicial de dejar la joda y buscar una relación estable... estaba caliente, quería sexo ya. “Muy calentón. Busco sexo sin compromisos con pasivos que disfruten a full de la pija en la boca o en el culo”, escribió y se fue a preparar unos mates. Cuando regresó al escritorio, tenía cinco respuestas, cinco planetas, cinco culos y bocas ardientes que esperaban su aterrizaje.

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