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Viernes, 4 de marzo de 2011

NO ES CARNAVAL, ES VENDIMIA

La reina madre

Fue la primera reina de la Vendimia Gay y hoy La Turca es una de las principales organizadoras del evento que quiebra por un rato el orden mendocino y que en esta edición cumple 15 años.

 Por Federico Sierra

¿De chiquita pensabas en ser algún día la reina de la Vendimia?

–¡Soñaba! Ay, mi papá me cagaba a palos, se enojaba mucho conmigo. Pero yo igual me hacía la corona con una latita, la capa con una sábana y me pegaba pétalos de malvón en las uñas. Iba todos los años ver el desfile vendimial.

¿Cuándo fue la primera Vendimia Gay?

–La primera reina se eligió en 1996 y ahí fui elegida entre chicas muy lindas. Fue como un juego, que después fue creciendo y cada año es más reconocida.

¿Hacerse un lugar en la fiesta más popular de Mendoza las ayudó a ser más respetadas afuera del baile?

–Lo bueno es que en muchas otras provincias se copiaron, en el buen sentido, y ahora varias provincias tienen su fiesta tradicional paralela. En San Juan, por ejemplo, se elige la reina del sol gay, que es una travesti, y en Córdoba se elige la miss Argentina. Y eso está ayudando mucho a abrir las cabezas en la provincias para luego conseguir el apoyo de los gobiernos provinciales. En Mendoza desde hace ocho años está declarada de interés cultural y turístico por el gobierno mendocino.

¿Cuáles son los requisitos para postularse a reina?

–Y, fueron mutando. Al principio, pedían que no haya chicas que ejerzan la prostitución. No querían relacionarlo con travestis que trabajen como prostitutas, que es algo bastante común. Querían despegarlo de esa imagen. Hoy por hoy, piden que representes a la provincia y comuniques el sentido de la fiesta y la importancia que tiene la vid para Mendoza. Que seas buena “embajadora” de tu provincia, digamos. Se trata de ser parte de Mendoza y si querés ser parte de los mendocinos a veces hay que adaptarte, teniendo cuidado con lo que se transgrede.

Se te señala a veces como una travesti conservadora.

–No, es que no me parece que haya que andar mostrando el culo para reclamar la igualdad. Yo pido tener apertura mental pero no puedo agredir a quienes no comulgan. Perdón, pero a mí no me va eso, no le veo sentido.

¿Van a pedir un lugar en el carroussel vendimial para desfilar junto al resto de las asociaciones tradicionalistas de gauchos de todo el país?

–Una vez se pidió eso y el gobierno no lo autorizó. Siempre lo pedimos de forma pacífica, sin imponer, pero recibimos una negativa. Habrá que seguir insistiéndole formalmente al gobierno, finalmente nos lo darán.

¿Entonces todavía les molesta a muchos que exista la Vendimia Gay?

–Sí, bastante. A mucha gente todavía le molesta que nosotros festejemos. Sobre todo cuando la reina de la Vendimia Gay es más linda que la reina de la Vendimia oficial, como ha ocurrido algunos años. Cuando la travesti es muy linda, les jode. Si ves las fotos de las chicas que se presentan, son en verdad divinas, más parecidas a Julieta de Soñando por bailar que a Zulma Lobato, ¿se entiende?

¿En Mendoza sigue habiendo persecución policial a las travestis?

– Ha cambiado mucho con la derogación del artículo 80 del Código de Faltas en 2006. Creo que si laburás y hacés las cosas bien no te joden. Cuando estaba vigente el articulo 80 sí, había muchos abusos.

¿La policía mendocina trató de impedir la Vendimia Gay alguna vez?

–A mí nunca me molestaron porque saben que tengo mucha llegada a la prensa mendocina. Sí se llevaron detenida una vez a una candidata que no pudo participar porque estaba detenida. Eso fue en el 2005. Todos la estábamos esperando, me acuerdo y no llegaba. Claro, ¡estaba demorada en la comisaría! Unos guachos.

¿Cómo es la forma de ser de las travestis mendocinas?

–Y, la travesti mendocina es más parecida a como son las chicas provincianas, más relajadas y más recatadas quizás. Acá en el interior es más tranquilo todo, incluso para vestirse y relacionarse. Se pide un poco más de permiso para todo. Ojo que en Buenos Aires hay muchas chicas de todo el país, también hay porteñas, pero no son la mayoría. Yo cuando fui a los bosques de Palermo... me impresionó mucho. Las veía muy zarpadas. Pensaba “trabajaste toda tu vida para ser femenina y verte bien mujer y estás ahí mostrando justo la parte de tu cuerpo que es menos de mujer”. Pero bueno, también sé que hay mucho público que consume eso. Miles y miles de clientes de todos los estratos sociales.

Puede que las mendocinas sean más tranquilas, pero se sabe que en bambalinas hay muchos nervios y competencia antes de desfilar.

–Es común que en el backstage las travestis que concursan se hagan bromas. Eso pasa todo el tiempo. Lo más común es que se escondan los zapatos entre ellas, eso siempre, es un clásico. La elección de la vendimia gay es muy divertida, siempre pasan cosas. Me acuerdo de una que se tuvo que atar un piolín del cierre de la espalda del corset a la punta de una escalera, para después bajarla y que le cierre el vestido. Mientras tanto les gritaba a las demás porque nadie se lo quería subir y todas se reían mientras la miraban. Son cosas que pasan con las chicas, viste (carcajada). Imaginate los nervios que hay detrás de escena, junto con los peluqueros, modistas, maquilladores. Yo me divierto como loca. Y hay cada una que viene a último minuto con unos planteos increíbles y todo el tiempo les tengo que aclarar: “¡Pará, mi amor, que esto no es Miss Mundo, tranquilizate!”.

Vendimia gay se realizará el 12 de marzo en el Auditorio Angel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Mendoza) desde las 22 horas. Entrada general: $90.

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