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Viernes, 3 de octubre de 2008

GLTTBI

Sepa por qué no es genético

 Por Naty Mestrual

¿Cómo explicar cómo uno empieza a travestirse? Se me ocurre enumerar una serie de sucesos que hicieron que yo termine caminando por la ciudad con tacos y pollera.

Cuando fui creciendo y sintiendo mis cambios progresivos, llegué a una conclusión: yo me había hecho maricón entre otras cosas por la televisión. Cómo no quieren que salga puto si me crié con el libro gordo de Petete, con esa vocecita de putito, ¿qué era? pájaro, codorniz marica, pingüino trans, nunca lo supe. Encima el nombre: pete... te. Una viene marcada a fuego por la vida. ¿Qué querían que fuera, mecánico del automotor, hachero en el Chaco? Mis dibujitos preferidos: la Pantera Rosa –rosa Dior–; los Autos Locos –me sentía Penélope Glamour–; Heidi, niña virgen y sufrida con el buenito de Pedro al lado que no le tocaba ni una teta en la soledad de la montaña. Heidi seguro era torta y le hacía el cunilingus a Clarita: sí, sí, sí, me lo imagino. Las series de televisión no se quedaron atrás en mi camino travestorro. Los Angeles de Charlie, los Duques de Hazzard y los de Chip, vestidos con pantalones apretados marcando paquete ¡parecían un estereotipo de película porno gay!

Y para coronar esta enumeración televisiva no puedo dejar de nombrar a la reina de las maricas delirantes que fantaseaban con ser ella: Wonder Woman nuestra amada mujer maravilla. El puto no quería ser mujer: ¡quería ser mujer Maravilla! Queríamos el lazo de la verdad porque éramos unas chusmas de mierda, el brazalete que le impedía tragarse alguna bala, el avión transparente. ¡Lo que le costaría encontrar dónde lo había estacionado y limpiarle la cagada de los pájaros! Ese guión lo hacía un maricón fumado.

No tengo más que reírme de esta triste situación de ser llevada a algo tan fuerte como la elección sexual por un medio de comunicación. Aunque no sólo la televisión colaboró. La música, ponele: María Elena Walsh: “El reino del revés” como para que una salga derechita. Pipo Pescador con ese gorro con pompón. “Vamos de paseo, pípípí, en un auto feo... pípípí, pero no me importa... porque llevo torta”. ¿Qué? ¿Iba con María Elena Walsh al lado?

Como para no hacerme puto... como para no travestirme.

Y puedo seguir enumerando sin cansarme y ya se me hace tarde: Sandra Mihanovich, Celeste Carballo, Village People, Madonna, Michael Jackson, Pablito Ruiz, Jimmy Somerville... Pero bueno... la vida sigue y si uno no disfruta de lo que lleva como mochila el peso se torna insoportable. Y para terminar afirmando algo que me costó entenderlo: algunos al verme no podrán creerlo pero lo único “que vale es que soy travesti” y me gusta serlo.

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