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Viernes, 3 de octubre de 2008

CATáLOGO Q

Berlín era una fiesta

 Por Claudio Zeiger


Adiós a Berlín
Christopher Isherwood

Quién no conoce Cabaret? Detrás de la película de Bob Fosse con Liza Minnelli había un musical de Broadway, una obra de teatro de John van Druten (Soy una cámara, de 1951) y más atrás una novela publicada en el conflictivo año 1939 con el sugestivo título de Adiós a Berlín. Su autor: Christopher Isherwood. Ese libro, posteriormente reeditado después de la guerra como The Berlin Stories, recogía la experiencia berlinesa de un inglés que se sentía acosado por la tristeza y la represión. Y sin embargo, nada se dice de un modo ostentosamente abierto en esta delicadísima —y aun enigmática— novela armada con relatos autónomos donde el narrador es el aglutinante de historias y personajes.

“Me preguntan con frecuencia si lamento no haber expresado abiertamente mi homosexualidad en The Berlin Stories. Sí, me hubiese gustado hacerlo, pero hubiese tenido que ser de forma tangencial, porque si no el personaje de Christopher hubiera sobresalido demasiado y se habría destruido el equilibrio entre él y los demás personajes. Si en aquella época lo hubiese presentado como un personaje homosexual, hubiese parecido un poco excéntrico, habría creado una estrella de un actor secundario”, declaró el autor en una de las míticas entrevistas de Gay Sunshine.

Así y todo bastante se habla de homosexualidad en Adiós a Berlín, y es uno de los libros claves a la hora de fijar el imaginario del joven inglés de clase alta deslumbrado con los muchachos proletarios. En este libro se refleja la situación de la clase obrera alemana en medio de una enorme penuria económica, que los llevaba a ingresar en la política como carne de cañón o a prostituirse con los aristócratas.

Isherwood no quedaría conforme con la visión del flirteo entre el narrador y Sally Bowles en Cabaret, ya que le pareció fuera de lugar. Para él, no había dudas de que su personaje era gay y no se iba a ver arrastrado a ese flirteo.

Adiós a Berlín es un libro que causa la extrañeza de tener un núcleo que todo el tiempo se escapa. Pero sus historias son igualmente disfrutables y con un alto valor testimonial. Isherwood fue uno de los escritores de un grupo, en el que se podría incluir al poeta Auden, que hicieron aportes en el ámbito literario y en el militante con bajo perfil, pero logrando una postura constructiva y positiva. Murió en California en 1986, donde vivió desde finales de la Segunda Guerra.

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