UNIVERSIDAD

Ni un Nobel de la Paz pudo con la toma en la UBA

Al noveno día de la protesta estudiantil, ayer fracasó el primer intento de reabrir el diálogo mediante una comisión de notables.

 Por Javier Lorca

Nueve días cumplió ayer la toma del Rectorado de la UBA. La novedad de la jornada fue el frustrado intento de reapertura del diálogo entre la partes a partir de la mediación de una comisión de notables propuesta por la Facultad de Ciencias Sociales e integrada por nombres de la talla de Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas. La mayoría de los miembros del Consejo Superior acordó un documento donde repudia el escrache al rector Guillermo Jaim Etcheverry que realizaron los alumnos y los instan a abandonar la toma, aunque se aclara que “todos los canales de diálogo institucional siguen abiertos”. Mientras, los alumnos mantienen sus reclamos e, incluso, algunos ya proponen extender el conflicto al resto de la universidad.
Firmada por los decanos, profesores y la mayoría de graduados, la declaración del consejo había sido acordada anteayer, pero se había mantenido sin difusión porque el decano de Sociales, Federico Schuster, que retiró su firma, había pedido tiempo para recuperar el diálogo vía la comisión de notables. No obstante, la mayoría del consejo decidió divulgarla ayer. Voceros de Sociales consideraron anoche que se trataba de “un boicot a la comisión”.
El texto de los consejeros repite la descripción sobre la crisis presupuestaria realizada por el rector en una solicitada; reitera que el consejo y el rector asumieron “un claro compromiso político” de buscar una solución a las necesidades edilicias de Sociales; y destaca que la ocupación del Rectorado “impide el pleno funcionamiento institucional”. El párrafo más duro se le dedica al escrache que sufrió el martes Jaim Etcheverry. “El problema de espacio que sufre Sociales es real, aunque más grave es en Psicología y el CBC. Pero la metodología elegida para reclamar es profundamente inadecuada –opinó el decano de Agronomía, Fernando Vilella–. Y usar para protestar contra un rector elegido democráticamente el mismo instrumento que se usa para con los genocidas y miembros de la Dictadura es menospreciar ese instrumento.”
La comisión de mediación, que también integran Claudio Lozano, Adrián Paenza, Estela de Carlotto y Juan Pablo Paz, fue propuesta por el decano Schuster. Ayer, mantuvieron primero una reunión con las autoridades de la facultad y, más tarde, con representantes estudiantiles. Pero no pudieron reunirse con el rector de la UBA, lo que generó cierto malestar entre los miembros de la comisión.
“Qué despelote será la universidad que este conflicto lo estamos tratando de solucionar los troscos. Está todo patas para arriba”, comentó un dirigente estudiantil. En realidad, todo el conflicto y sus negociaciones anexas han estado cruzadas por las diversas internas que atraviesan al gobierno de la UBA. Desde el Rectorado y el entorno de Jaim Etcheverry se temía que los reclamos estudiantiles fueran funcionales a un intento de golpe de ciertos sectores del radicalismo. “Quieren desgastar y mostrar ingobernabilidad. Por un lado planteaban que había que dar intervención a la Policía y, por atrás, dialogaban con los estudiantes”, comentó un decano. Lo cierto es que aún entre los adeptos al rector hay quienes suscriben la idea de recurrir a la Justicia: “Hay que mostrar autoridad, no una actitud dubitativa”, dijo otro decano. Pero esa no es, hasta ahora, la idea de Jaim Etcheverry: “No quiere una salida violenta, ni generar víctimas, pero quiere preservar su autoridad. Por una cuestión de principios, para él negociar en estas condiciones sería una concesión”, aseguró un consejero. Otra interna que aflora es la de quienes se enfrentan al grupo de decanos que está más a la izquierda en el Consejo Superior (además del de Sociales, se cuentan allí los de Filosofía y Letras y de Ingeniería): para ellos, prolongar el conflicto es minar el poder de ese bloque.
Sin ceder, los estudiantes realizaron anoche un acto frente al Rectorado, del que participaron asambleas barriales, centros de otras facultades, piqueteros, sindicatos y otras organizaciones sociales. “Si bien todas las decisiones las toma la asamblea estudiantil, nuestra idea es extender el conflicto y sumar a estudiantes de otras facultades –dijoEduardo Malach (MST), consejero superior–. Este problema es de toda la UBA, no sólo de Sociales.”

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