UNIVERSIDAD › CAMBIOS Y JUGADAS EN LA CAMPAÑA PARA ELEGIR RECTOR DE LA UBA

En dos días calentaron el ambiente

El proceso electoral que despedirá a Oscar Shuberoff se polarizó. D’Alessio declinó su candidatura. La oposición se pronunció.

 Por Javier Lorca

Cuando recién empezaba a calentarse, la campaña para elegir al próximo rector de la UBA se polarizó en los dos últimos días. Un grupo de 40 profesores que integrarán la asamblea universitaria se manifestó en “total desacuerdo con cualquier alternativa de continuismos”. Un dardo que apuntó directamente al shuberoffismo y a quienes participaron de sus 16 años de gestión. Por ahora, el candidato de este grupo para suceder a Oscar Shuberoff es Guillermo Jaim Etcheverry, aunque también se postula Aníbal Franco. Al mismo tiempo, Andrés D’Alessio, uno de los nombres que sonaba con más fuerza para ocupar el Rectorado, prácticamente levantó su candidatura, por lo que los sectores más afines al radicalismo universitario quedaron centrados en las postulaciones de dos mujeres: la secretaria de Asuntos Académicos, Alicia de Camilloni, y la vicerrectora, Susana Mirande.
Si bien el corte es impreciso y todavía faltan muchas definiciones, de un lado se ubican las facultades que se pronunciaron contra el continuismo: Agronomía, Veterinarias, Odontología y sectores de Ciencias Sociales y Ciencias Exactas, entre otros. Del otro lado quedan Ciencias Económicas, Derecho, Farmacia, Arquitectura, Psicología e Ingeniería.
“El inminente y esperado ocaso de la prolongada gestión que se ha mantenido al frente de la UBA ofrece la posibilidad de rediscutir el destino de nuestra institución”, señala el documento elaborado por consejeros directivos del claustro de profesores, entre quienes figuran decanos como Fernando Vilella (Agronomía), Fortunato Mallimaci (Sociales), Aníbal Franco (Veterinarias), Máximo Giglio (Odontología) y, entre otros, profesores como Adela Fraschina, Lía Gerschenson, Norberto Alayón y Norma Speziale. El texto, que también se publica en esta misma página como solicitada, continúa señalando: “Proponemos el surgimiento de nuevos actores que garanticen el cambio de un conjunto de prácticas de gobierno que han merecido un claro repudio, tanto dentro de la comunidad universitaria como fuera de ella”.
De los 104 consejeros profesores que participarán en la asamblea universitaria, 40 suscribieron el documento citado. La plataforma política sobre la que coinciden fue elaborada en sucesivas reuniones de profesores de todas las facultades, realizadas en los últimos seis meses. Antes de que se realice la asamblea universitaria para elegir nuevo rector, los representantes de los docentes, graduados y alumnos que integran los consejos directivos de todas las facultades deberán elegir a los consejeros superiores. Los profesores que acaban de sentar su programa opositor formarán una lista para competir por las cinco bancas docentes del Consejo Superior.
En diálogo con Página/12, el decano saliente de Sociales, Fortunato Mallimaci, comentó: “No al continuismo significa que no vamos a apoyar para asumir la próxima conducción de la universidad a ninguna persona que haya cumplido funciones en estos 16 años. La idea sería apoyar a Jaim Etcheverry”, dijo.
El proceso electoral se polarizó de pronto, cuando D’Alessio, el decano saliente de Derecho, resolvió resignar su candidatura. “El quería un proyecto de universidad con un respaldo muy amplio que trascienda a los sectores políticos y a los candidatos. Como eso no está, se bajó –definió uno de sus operadores–. Ahora está convocando a los demás candidatos y a todos los decanos para armar un equipo que garantice apoyo político para trabajar por la universidad.”
Al haber abandonado la carrera otros dos postulantes radicales (Berardo Dujovne y Alberto Boveris), ahora el caudal del sector se repartiría entre Alicia de Camilloni y Susana Mirande. Más allá de los perfiles de las candidatas, detrás de ellas se enrolan las diferentes líneas porteñas del radicalismo y de Franja Morada. En favor de Mirande trabajan los radicales vinculados al sector de Cristian Caram. La candidatura de la secretaria de Asuntos Académicos cuenta entre sus operadores a los relacionados conLautaro García Batallán, viceministro del Interior durante la presidencia de Fernando de la Rúa. Además, y pese a que para afuera de la universidad repite que no tiene predilecciones, el rector Shuberoff definió hacia adentro de la UBA que su pulgar se inclina a favor de Camilloni.
“Es peligroso caer en la simplificación de plantear este escenario como una lucha entre shuberoffismo y antishuberoffismo”, meditaba ayer un funcionario del Rectorado de la UBA. Mal que le pese, así parece planteada la campaña. Así lo postula el heterogéneo frente que promueve la candidatura de Jaim Etcheverry (que incluye gente de derecha y de izquierda, peronistas, radicales, ex frepasistas e independientes). Y, desde el entorno de la vicerrectora Mirande, se insiste con que Camilloni difícilmente podría despegarse de su vínculo con el rector que se va. Los operadores de Camilloni reconocen que eso es “complicado, porque ella estuvo 16 años trabajando al lado del rector. Pero una cosa es que ella sea la mejor candidata para Shuberoff y otra que ella sea su candidata. Y no lo es”, distinguen.

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Pese a que Shuberoff deja el Rectorado, su figura sigue en el centro de las internas.
Los candidatos a rector se dividen entre quienes pelean por despegarse de él y por pegárselo a los demás.
 

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