* Desde Río de Janeiro
 

La población brasileña vive en un estado de excepción. Sufrimos un golpe político, y misógino, que se arrastra hasta hoy. El estado de Río de Janeiro está bajo intervención militar, una acción del gobierno federal y estatal que ha costado muy cara al pueblo pobre, negro y de favela. Las consecuencias se potencian aún cuando se trata de las mujeres negras, que asisten a sus hijos, hermanos y compañeros, que también son asesinados o encarcelados cada día. Vivimos cotidianamente todas las formas de racismo y discriminación, sea por nuestra religión, orientación sexual, el color de nuestra piel o el lugar que podemos vivir. Pero nuestra exposición, nuestra vulnerabilidad, no nos ha debilitado. Construyó una referente, forjó una guerrera, pero sobre todo, una mujer empoderada. Todos los movimientos que hoy en Brasil trabajamos por la emancipación y la libertad humana sufrimos esta gran pérdida. La ejecución de una representante del pueblo es un signo potentísimo de la violencia estatal y paraestatal. Fue mucho más que un recado. Fue una declaración de guerra real. A la lucha por igualdad de derechos la estamos pagando con la vida. Esta es la forma en la que el sistema piensa que nos va a silenciar. Para nosotros, Marielle fue tratada como un ejemplo de lo que no se debe hacer, es decir, comprometerse con el pueblo pobre y negro. Esta es la concepción de quien manda, de aquellos que no aceptan un nuevo liderazgo, poderoso, carismático, firme y representativo. Pero nuestra voz no callará. La vida de Marielle no habrá sido en vano. Transformaremos luto en lucha, y por encima de todo, mantendremos bien alto la bandera por la emancipación. ¡Porque Vidas Negras Importan!

* Secretaria Nacional de Igualdad Racial de la Central de Trabajadores e Trabajadoras de Brasil.