a la vista
El camino de la libertad
Eva Analia de Jesús, más conocida como Higui, está presa acusada de asesinato por haberse defendido de un grupo de varones que la atacó de modo sistemático y salvaje. La defensa propia parece no correr como figura cuando quien consigue defenderse es pobre, mujer y lesbiana. Su libertad se ha convertido en una causa común en la comunidad lésbica y en toda una zona de la sociedad que cada vez con más fuerza repudia la violencia del machismo. Soy entrevistó a la abogada que el mes pasado se puso al frente de su caso.
Raquel Hermida Leyenda tomó el caso de Higui el 3 de enero y asegura que la abogada de oficio no avanzó en absolutoRaquel Hermida Leyenda tomó el caso de Higui el 3 de enero y asegura que la abogada de oficio no avanzó en absolutoRaquel Hermida Leyenda tomó el caso de Higui el 3 de enero y asegura que la abogada de oficio no avanzó en absolutoRaquel Hermida Leyenda tomó el caso de Higui el 3 de enero y asegura que la abogada de oficio no avanzó en absoluto
Raquel Hermida Leyenda tomó el caso de Higui el 3 de enero y asegura que la abogada de oficio no avanzó en absoluto 

No hubo San Valentín para Higui. Ni nada de lo que tienen los que están afuera. En su celda del Destacamento Femenino de Villa Maipú no existe espacio para algo más que preocupaciones. Cada noche Higui sueña que la toma por la espalda una patota de varones de Lomas de Mariló, los mismos que le tiran piedras y le gritan “tortillera”, los mismos que le roban siempre la bicicleta, los mismos que la apuñalan, los mismos que le queman la casa. Higui vive en un presente continuo de terror. Y la única protección que siente son los barrotes del Destacamento, las oficiales que la cuidan, las esposas que le aprietan las muñecas cuando la llevan a declarar. Higui vive desde octubre en un presente continuo.  Para ella no hay ni ayer ni mañana. No le importa firmar el papel que le pongan delante de los ojos. No precisa leerlo. Todo lo que sirva para no volver a sentir cerca la respiración, las voces y las manos de los varones de Mariló, es bueno para ella. Higui firma. No quiere leer.

Eva Analía de Jesús (Higui) está presa desde el Día de la Madre de 2016 (16 de octubre). Durante meses estuvo encerrada en el Destacamento de Villa Maipú (San Martín) y nadie supo de ella excepto la familia, las otras internas y las policías bonaerenses a cargo del lugar. Carolina Abregú (de Defensorías de Género) acudió a prestar ayuda a otra mujer injustamente apresada y se topó con ella. “¿Por qué llora tanto esta chica?” Fue en ese momento que el caso de Higui trascendió las paredes del destacamento. Eva Analía de Jesús (Higui porque es arquera de fútbol femenino y es experta en la atajada escorpión a lo René Higuita) está presa por haberse defendido de un grupo de varones que la emboscó para molerla a golpes y violarla. Mientras la golpeaban sin respiro, uno de los varones llegó a echarse sobre ella, le rompió el pantalón y el bóxer y, en ese preciso momento, Higui sacó una cuchilla de entre los pechos y la clavó en el tórax del sujeto que iba a violarla.

Higui declara en la indagatoria, cubierto todo su cuerpo de golpes registrados por el forense: “Cuando voy por la mitad del pasillo, él me agarra y me dice: ‘Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana’”. Era la promesa efectiva de una violación correctiva.

Distintas organizaciones luchan por la libertad y la absolución de Higui, agrupadas en Mesa de Trabajo Justicia por Higui-Eva Analía de Jesús (provincia de Buenos Aires) y Asamblea Lésbica Permanente (Capital). El 8 de Marzo, durante el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, una columna marchará pidiendo la libertad de Higui. El reclamo crece y el próximo paso es conseguir que Eva-Higui salga del Destacamento con una pulsera electrónica. Pero no es algo que pueda obtenerse de la noche a la mañana. La situación legal es compleja porque no se cumplieron desde el primer día los pasos para que Higui continuara el proceso en libertad. Pasaron muchos meses hasta que la encontró Caro Abregú y hasta que una penalista especializada en violencia machista se hiciera cargo de la causa. 

La abogada criminóloga Raquel Hermida Leyenda tomó el caso el 3 de enero y el 7 visitó por primera vez con Higui en el Destacamento Femenino de Villa Maipú. “Ese día hacía como 50 grados”, recuerda Raquel Hermida. “Higui estaba en shock, pero no era por el calor. No paraba de llorar. Estaba en estado de confusión, no tenía mucha idea de por qué estaba ahí. Un caso clarísimo de estrés postraumático. No terminaba de tomar conciencia de que su agresor está muerto, ella creyó que solamente lo había herido y así había logrado sacarlo de encima suyo después que él le rompió el bóxer”.

La defensora 

“El caso es un desastre. La defensora oficial no hizo nada. Allá sobre esa silla hay cuatro libros anillados con el expediente del caso Stella Maris Sequeira, que también estoy llevando, ¿ves? En solo un mes de actuaciones hay acumuladas mil fojas. El expediente de Higui se inició en octubre y acá está (un solo libro anillado): son solamente 150 fojas”, explica Raquel Hermida. Es lo que vale la vida de una lesbiana pobre conurbana presa. Stella Maris Sequeira es la esposa de un abogado penalista de Ezeiza, desaparecida en los días de Fin de Año 2016. Los indicios llevan a pensar que fue un femicidio. Hay una entrevista pedida con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, para tratar el caso Stella Maris Sequeira. Raquel Hermida expondrá en esa ocasión, también, el caso de Eva Analía de Jesús.

Raquel Hermida Leyenda recibe a Soy con el pelo atado, remera negra amplia y ojotas. “Me empapé toda volviendo de Tribunales y me agarraste justo cuando llegaba”. Mira el reloj (“a las seis tengo que estar arreglada para ir al programa de Chiche -Gelblung-”). Viene de la cocina con dos tazas enormes con café cargado. Una se siente como en casa (una casa lesbiana) en el estudio de Raquel. Pero ella ataja, tan rápida de reflejos como el café instantáneo: “Soy hétero, no terminé con los hombres”. 

Nació en el Centro Gallego porteño en 1966. Desde hace muchos años, toda su familia “absolutamente española” reside en Vigo (Galicia). En Buenos Aires vive únicamente su prima hermana lesbiana. “Las dos estamos solas en Buenos Aires. Cuando estuve muy enferma, me cuidaron ella y sus dos ex parejas. Mis mejores amigas son mujeres, una mina te entiende mejor que un tipo”.

En la familia Hermida Leyenda hay un primo desaparecido. Por eso el padre de Raquel decidió que no estudiara en la UBA sino en la UCA (Universidad Católica Argentina). “Soy católica pero estoy a favor de la legalización del aborto. Tenemos que evitar más muertes de mujeres. El aborto no es obligatorio, vos podés elegir si querés abortar o no. Lo más duro que tuve que leer en mi vida fue la sentencia que condenó a Romina Tejerina. Estoy con la posición de Zaffaroni y Fayt, que votaron por la absolución”.

La abogada tuvo militancia sindical en Asimra (supervisores metalmecánicos), gremio que integra la CGT, y es afiliada al Partido Justicialista desde que tuvo edad para hacerlo. “Soy peronista por Eva Perón y católica por María. María a secas, no pongas ‘Virgen María’”. 

El caso Higui se lo acercó Vilma Ripoll, quien con Juntas y a la Izquierda (MST) forma parte de la Mesa de Trabajo Justicia por Eva Analía de Jesús. “Con Vilma somos amigas. Me llevo muy bien con las trotskistas. También con las chicas que militan con Victoria Donda. Mumalá me pasa los casos de femicidio en Lomas de Zamora”.

Raquel Hermida logró la absolución de Beatriz López, presa por matar a su marido, el policía Gastón Márquez, que la violaba y golpeaba. La Cámara de Casación Penal bonaerense confirmó el fallo en julio.

El próximo paso relevante a seguir en el caso Higui es citar de nuevo a los testigos. La abogada encontró incongruencias en los relatos. “Lo primero que me quedó claro es algo que sucede siempre: al muerto se lo santifica. Todo el mundo sale siempre en defensa del muerto”. El otro punto a considerar es que hay algunos varones que “tienen sumisas a las mujeres” y están acostumbrados a eso. Son las situaciones que impregnan este expediente. 

La incongruencia mayor del caso Higui: uno de los testigos refiere que el occiso (Cristian Rubén Esposito) le sigue pegando a Higui ya herido del puntazo mortal. En otro apartado declara que, de la nada, Higui aparece y le da un puntazo en el pecho a su amigo. Hay un bóxer negro con vivos azules y un pantalón jogging negro a peritar, que esperan desde octubre.

En medio de estos pasos procesales, la abogada pedirá la morigeración de la prisión preventiva y la pulsera electrónica. Queda por delante decidir a qué casa irá a vivir Higui. Porque su historia personal tampoco es fácil. Pero lo urgente es que Higui consiga salir de un presente continuo de pesadilla.