En mayo de 2022, el músico indio-canadiense Tarun Nayar lanzó el single Mushroom Dance, creado con la ayuda de un tipo de hongo que crece en los bosques, el conk. El también biólogo puso a dialogar su sintetizador con la "bioelectricidad vegetal". Es que, al igual que la piel humana, la del hongo cuenta con propiedades eléctricas que se pueden traducir a través del sonido. Y ese "zumbido de la tierra" ya lo había dejado en evidencia en Buenos Aires el músico y productor argentino Ivi Lee (ex integrante del grupo de dub Nairobi), a través de su laboratorio sonoro Synthesis Botánica.

Ahora, el dúo de música electrónica Klik & Frik fue más allá al conceptualizar un proyecto discográfico en torno al universo micológico. Tras lanzar tres EPs, el tándem cordobés decidió ceñir el relato con el álbum Regenerar, que apareció hace un mes y tendrá estreno en vivo en CABA este viernes 19/5 a las 23 en Artlab. "Cuando estábamos tratando de traducir esta música, a nivel textual, nos dieron ganas de contar las etapas de gestación de los hongos", reconoce Klik, álter ego de Rafa Caivano y compañero de Frik, aka de Lisandro Sona.

► Simbiosis y psicodelia

En los últimos años, lo fungi se tornó en tendencia en la música. Otro ejemplo es el artista Mycolyco, quien subió a su Bandcamp tracks concebidos a partir de la interacción de su sintetizador con setas comestibles. Y Argentina no está exenta de esta vuelta al reino hongos. Aunque al parecer caló más fuerte en el jangueo: los mendocinos Fauna se inspiraron en ellos para componer, y la fiesta Húmeda basó toda su estética en estos taxones.

--¿Qué tiene que ver este proyecto con los hongos?

--Al principio, así como pasa con los hongos, descompusimos el álbum en tres etapas o EPs. El primero representaba la etapa inicial, de espora, que es como la semilla, por eso se llama Esporal. Cuando las esporas encuentran un sustrato orgánico, que puede ser la tierra o un árbol, lo polinizan y aparece el hongo: el fruto visible. El segundo EP se llama Mycelium, y representa la capacidad de regeneración de nuevos frutos, y de comunicar a los árboles entre sí. Es la Internet de los árboles. Y el tercero, Simbiosis, habla de la relación de los hongos con un montón de organismos de la naturaleza.

--¿Y por qué los hongos?

--Para dar cuenta de esa capacidad regenerativa de los hongos, por estar a medio camino entre la muerte y la vida. La gente nunca los tiene en cuenta porque su vida es muy efímera. Pero tienen la misión de descomponer la materia orgánica de lo que se muere, animales, personas o lo que sea, para luego reciclarlo y volverlo algo útil para la tierra.

--A raíz de la pandemia, también se popularizó que la medicina experimente con hongos alucinógenos.

--La parte psicoactiva de los hongos me parece extremadamente relevante. Se revela como la alternativa más fuerte, interesante y sana para atacar la depresión. Es la nueva epidemia que se combate. Existe un despertar en todo el mundo del reino micológico. Conozco gente que encontró en los hongos una herramienta para luchar contra la ansiedad en la pandemia.

--Además de la autosustentabilidad, otro tópico recurrente en la industria musical mundial es la salud mental, aunque acá se prefiere mirar hacia otro lado.

--Todo lo que pasa hoy en la música tiene que ver con eso. En algunos festivales se empiezan a ver ese tipo de cosas: charlas o actividades sobre ambos temas. Pero que todo esté relacionado con industria y crecimiento económico, huele raro.

► "Nos pedían que no fuéramos tan cumbieros"

Si bien en sus orígenes participaron del auge de la cumbia digital, en este trabajo el dúo ralentiza su sonido, pero sin que eso le reste cadencia ni baile a su propuesta. Y al igual que sucede en el reino micológico, Regenerar es un trabajo rico en sustancias. Tiene jazz, música afrodescendiente colombiana, algo de Uruguay y una electrónica que mira a la selva, a un tris del ambient. "No sé si es ambient, pero hay canciones muy tranquilas en comparación a lo que le pongas al lado."

Antes de concebir Klik & Frik, Rafa y Lisandro manejaron ese bólido fuera de borda conocido como Frikstailers. La dupla enmascarada cordobesa era el brazo psicodélico del colectivo Zizek. Hasta que una invitación al festival Mutek México, en 2017, les cambió la vida y el sonido. "Cuando nos convocaron, nos pidieron que no fuéramos tan cumbieros", evoca Rafa. "Y empezaron a salir los primeros tracks." Entonces Frikstailers comenzó a madurar y a mutar, al mejor estilo de Lost Highway (la lisérgica película de David Lynch), en Klik & Frik. "Nos parecía más fácil comenzar de cero", se sincera Klik.

--¿Ya no sigue Frikstailers?

--El año pasado, en el Fusion Festival de Berlín, un día actuamos como Klik & Frik y al otro como Frikstailers. Ambos shows explotaron. Al principio era algo paralelo porque no queríamos declarar a Frikstailers como un proyecto muerto. No digo que lo esté, porque sacamos un disco en 2019. Pero sí me di cuenta de que el contexto cambió tanto que ese lenguaje hoy no tiene la misma relevancia que cuando empezó. El foco se fue centrando en las sutilezas, en los matices. Antes estaba puesto en la energía y la potencia.

Con Frikstailers habían fijado residencia en la capital mexicana, pero a lo largo del proceso de Klik & Frik uno (Lisandro) se volvió a Tandil y el otro (Rafa) se mudó a Madrid. Durante ese periplo, el binomio fue protagonista y testigo del último arrebato de la cumbia digital y del electro folk, con el productor ecuatoriano Nicola Cruz a la cabeza. Sin embargo, los actores de esa escena dieron un giro: Cruz hacia el techno, el argentino Barrio Lindo al free jazz y el post rock; y lo mismo Sidirum, hacia el dance.

--¿Qué pasó con la escena?

--Una escena va mutando constantemente. Lo que hizo Nico tomó por sorpresa a mucha gente. Todo componente latinoamericano o de raíz quedó reducido básicamente a un 0,1 por ciento. Supongo que se agotó de un lenguaje. Si a nivel discursivo se cansaron, es algo personal. Nosotros seguiremos hablando este lenguaje porque consideramos que hay maneras para seguir abordándolo.

--Si antes eran los "frisktailers", ¿ahora son los "outsiders"?

--En su momento tuve que lidiar con los sentimientos que me producían ese tipo de cosas. Detrás de eso, hay una especie de dolor que antes molestaba. Y con el tiempo aprendimos a mermar el ego. No tengo problema con que algo no sea extremadamente exitoso. No todos los artistas ni las movidas tienen que ser efervescentes. Hay una parte que tiene que ver con la suerte de estar en el momento justo. Pero no me levanto a las 7 de la mañana para ir a la oficina, y tengo la fortuna de hacer cada día lo que quiero. Eso nunca lo olvido.


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