Es el final, va a suceder sin dudas. Sobre la mesa redonda roja están tendidas las monedas sacras y también profanas del I Ching, traducido por Wilhelm.
Desde Barcelona
Por unos días el viento fue la medida de nuestro placer. Si había o no, si era frío, tibio, leve o moderado.
En 1840 Sarmiento rajaba otra vez para Chile y, como escribir y denunciar se le daba tanto como orinar a cielo abierto, escribió en una roca un grafiti querellante: "Las ideas no se matan“ pero en
La pregunta siempre es quiénes somos en conjunto, más allá de quienes seamos por separado. Qué prevalece, porque no somos algo homogéneo, como ninguna sociedad.
Justo Antonio quería que yo, que era su hermana y que siempre estaba con él y lo asistía en todo, fuera convirtiéndome en su custodia, para que no lo molestaran tanto.
“La libra de carne que nos recuerda la ley de la deuda y del don, ese hecho social total”
La India es enorme, casi infinita.
La letra encaja justo para describir esta época de fascismo arrogante, inculto y brutal.
Hay artistas que llegan al hiperconsumo y pierden su fiereza o, al menos, habrá que esperar un tiempo para que su obra la recupere.
“Nadie hizo nada para detenerlos. Es demasiado tarde para mí. Estaba sola. Quizás no sea demasiado tarde para vos”. Ghost no habla, perdió la voz cuando se llevaron a su abuela muchos años antes.
Allá por 1950, Antonio Dal Masetto llegó junto a su familia a Salto, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Tenía 12 años y estaba en ayunas con respecto al idioma.
“Promete un tiempo / en que la ferocidad no sea la única manera de tocarnos / los unos a los otros y dejarnos una huella. Y quién / no quiere esa promesa.”
El hombre más rico de la historia de la Humanidad (según la revista Time y los académicos) visitó Medio Oriente una sola vez.
Durante las fiestas me propuse no acrecarme a este cuaderno. El paréntesis se me dio mal, empezó a prolongarse y, de pronto, el no podimiento.
Hace poco volví a ver el video de aquel Milei que, roto en llanto, decía que Moisés era en realidad su hermana, y que él era Aarón, su divulgador.
Cuando escucho la expresión contacto cero, pienso inevitablemente en alguna película de ciencia ficción en la que un módulo espacial está a punto de arribar a Júpiter o Saturno.