CIENCIA › DIáLOGO CON CLARA SHORLANDMAN, PSICOANALISTA Y DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES

Analizando al sujeto en sociedad

Este sábado, en la Biblioteca Nacional, habrá una mesa redonda sobre filosofía, política y psicoanálisis, organizada por la Unsam. Aquí, un diálogo con una de sus organizadoras.

 Por Leonardo Moledo

–¿En qué temas trabaja?

–Mi tema son los dilemas contemporáneos del sujeto y los lazos sociales. Me interesan las cuestiones de los sujetos, de lo social, lo cultural y lo político. Al psicoanálisis lo considero una herramienta poderosa para poder pensar el mundo actual, investigarlo y operar sobre él. Mi formación freudiana-lacaniana me permitió investigar en la clínica con el padecimiento subjetivo, pero también entender el mundo de los lazos sociales y las subjetividades desde un punto de vista social. Creo que los cambios de esta época nos interpelan. Y el psicoanálisis siempre fue una disciplina referencial que investigó otros campos disciplinares para avanzar, para dialogar y para discutir también.

–A propósito de estos cruces, en unos días están organizando un encuentro...

–Así es, presido la Fundación Hábitat y Salud Urbana; desde allí nuestro objetivo es tender puentes entre teorizaciones, investigaciones y el conjunto de la población. Y el sábado 10 de agosto a las 12, en la sala Ortiz de la Biblioteca Nacional, habrá una mesa redonda sobre la actualidad con relaciones entre filosofía, política y psicoanálisis, organizada por la Universidad Nacional de San Martín y la fundación. Participarán Jorge Alemán, Enrique Corti, Germán Cano, Horacio González, Silvia Bermúdez, Osvaldo Delgado y yo. Toda la información está disponible en www.habitatysaludurbana.org.ar

–Cuénteme cómo lleva adelante sus trabajos.

–Mi primer estado de interrogación parte de la experiencia, cuando uno escucha los padecimientos subjetivos, los consultorios para mí tienen paredes porosas...

–Yo preferiría salir de los consultorios...

–Quiero decir, mi camino de la investigación va de la experiencia a la investigación. Mi experiencia como analista en cuanto a los debates del país, la práctica hospitalaria y la enseñanza universitaria permite luego investigar y teorizar. Siempre fue una investigación que tiene la forma de una aventura, sabemos por dónde empezamos, qué interrogantes iniciales nos suscita la experiencia, pero nunca sabemos dónde terminamos.

–Empecemos por su objeto de estudio.

–Estudiamos cómo fue el cambio de subjetividades en la época, qué ha pasado con el sujeto que nosotros entendíamos como el sujeto moderno y cómo es el sujeto actual hoy. Vemos síntomas y su manera de participación social. Las características del sujeto actual son que es un sujeto del consumo, de la acción, de pocas palabras y que ha transformado también el tiempo, para él el tiempo es un instante. Es un tipo de subjetividad para la cual han cambiado los padecimientos y la posibilidad de tratarlos, pero también cambiaron los vínculos sociales. Para nosotros es de suma importancia ver esa transformación porque esto permite comprender algunas de las situaciones socio-culturales y políticas.

–¿Por ejemplo?

–Cuando en instancias públicas se pensó en la ley de abuso y violencia, participé del debate en el Congreso nacional, y en esos debates estaba el problema de pensar el sujeto como un organismo natural, donde las repeticiones de las mismas cosas van a ser frecuentes. O sea que en la medida en que algo le ocurrió una vez se va a repetir infinitamente: si la madre fue violada, la hija lo va a ser. En aquel momento participé para hacer intervenir la noción de trauma. El trauma no tiene por qué repetirse, es algo que le ocurre a una persona en un momento determinado.

–Pero ¿quién supone esa repetición, quién supone que si la madre fue violada la hija va a ser violada?

–Existe toda una corriente que se encuentra, por ejemplo, en la Justicia. Para los estudios de los comportamientos es esperable que esto ocurra, por encima de las elecciones y decisiones subjetivas. Esto está en todas las mediciones que se hacen habitualmente. La noción de trauma como hecho único e irrepetible de una persona no aparece considerada ni por las mediciones ni por los estándares de test.

–Nunca había oído hablar de esa historia de la repetición.

–Se llaman cadenas identificatorias, comportamentales.

–¿Esto quiere decir que piensan que los chicos se identifican con los padres y repiten sus formas?

–Exactamente.

–Bueno pero de alguna forma sí las repiten.

–No, porque cuando hay inconsciente nada puede ser idéntico. Cada sujeto es irrepetible. No está la prueba de que a partir de un hecho o por la familia de donde viene, o los padres que tuvo, se pueda determinar exactamente la existencia.

–No se puede ser determinista, pero es razonable pensar que alguien que viene, por ejemplo, de un hogar alcohólico tienda al alcoholismo...

–Lo que pasa es que éste es el problema que tenemos con la ciencia y el sentido común. La ciencia necesita objetividad y métodos de repetición para poder estandarizar, homogeneizar y hacer universales y se olvidan de la subjetividad y el ser humano como único e irrepetible.

–¿El psicoanálisis no es una ciencia?

–Es una ciencia conjetural que está en el campo de las logociencias, pero está vista como de segunda categoría por la ciencia. Yo, en cambio, creo que es de primera categoría para las personas y los conjuntos sociales. Para pensar el mundo actual, el psicoanálisis ha tomado referencias de otras disciplinas, desde la lógica hasta el arte. Además, si usted lo lee por ejemplo a Laclau, verá que para pensar la actualidad utiliza conceptos del psicoanálisis. Es que a partir del horror de la Segunda Guerra Mundial la idea freudiana de “todos los seres humanos tenemos un mal no erradicable” se vuelve ineludible. Aquella fue la respuesta que le dio Freud a Einstein, le dijo “lamentablemente la naturaleza humana tiene un mal no erradicable”, también lo llamaron “la parte maldita”.

–¿Qué quiere decir con eso?

–Quiero decir que, entonces, pensar el mundo de armonía, homeostasis o cadenas identificatorias es verdaderamente una ingenuidad ante los acontecimientos que nos atropellan.

–Pero muy poca gente piensa un mundo de la armonía como usted dice.

–No crea, escuche, por ejemplo, el discurso de Macri, “vamos a hablar”, “vamos a dialogar”, “vamos a consensuar entre todos”.

–Bueno pero después no lo hace...

–Claro, como se dará cuenta es imposible. Lo imposible organiza la vida humana. Es imposible que nos pongamos de acuerdo, porque el desacuerdo es la vida. El psicoanálisis siempre trae malas noticias, como dice Jorge Alemán.

–Decir que existe una parte maldita no erradicable no es una buena noticia.

–Cierto. Somos los únicos seres que podemos ir contra nosotros mismos. Es una parte que no se puede quitar, hace a la naturaleza humana. En el fondo no somos educables, no podemos ser adaptables y, como decía Aristóteles, la nuestra es una materialidad que excede la forma.

–¿También ha estado estudiando acerca de política y epistemología?

–Tomo la epistemología como parte de la filosofía, relacionada con el logos y con cómo razonamos. En este momento mi hipótesis es acerca de la no ingenuidad de las palabras. Digo, el orden de racionalidad construye políticas y las políticas son solidarias de ciertas racionalidades. Vea cómo la política neoliberal produjo cambios en palabras ingenuas, pertenecientes al campo de la salud, y el “paciente” pasó a ser “usuario”, y el “profesional” pasó a ser “prestador”. Esto nos cambió absolutamente el panorama de las cosas y el lugar que ocupamos hoy en la sociedad y cómo las prácticas y las políticas públicas, que eran para el bienestar social, mutaron y hoy son políticas de mercado.

–¿Pero el hospital público tiene un modo de gestión empresarial?

–El hospital público lamentablemente padece también de las políticas neoliberales, porque el hospital no es independiente de las políticas nacionales y las políticas nacionales no son independientes de las políticas internacionales. La salud hoy tiene una política mundial. Claro que desde la política ahora, aquí, se está luchando, estamos en un momento paradigmático, toda Latinoamérica está luchando por la accesibilidad a los derechos a la salud, al bienestar de las personas, para todos y no sólo para algunos. Es una batalla que no está ganada todavía. Y en este punto el psicoanálisis tiene un rol muy importante.

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Imagen: Sandra Cartasso
 
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