EL MUNDO › PARA EUROPA, EL PAíS ES AMIGO Y TAMBIéN RIVAL

El dilema con China

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

China se ha convertido en el amigo-enemigo del mundo capitalista. Cortejada por Europa, que necesita su mercado interno y sus inversiones, favorita de las multinacionales de los países desarrollados, es también el nuevo contrincante mundial, centro de sospechas por espionaje, foco de temores sobre sus ambiciones imperiales.

Según acaba de revelar el prestigioso The Australian Financial Review, la alianza de la inteligencia occidental conocida como los cinco ojos (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) vetó desde 2006 el uso de computadoras de la compañía china Lenovo para su red de información confidencial por temor a una manipulación del circuito electrónico que facilitara el hackeo de información. La red vincula la información altamente confidencial que circula en las agencias de inteligencia de los cinco países y, según miembros de la inteligencia británica y australiana, estaba amenazada por presuntos “circuitos maliciosos” y problemas de seguridad en los chips de las computadoras producidas por una compañía con fuertes vínculos con el gobierno chino. En 2005, Lenovo adquirió la operación de computadoras de IBM, intensificando las sospechas de las agencias encabezadas por la CIA y el británico GCHQ.

Lenovo desmintió categóricamente por estos días que hubiera interferencia en sus productos, pero la compañía no es el único caso de este vínculo entre el sector productivo y el gubernamental, característico del sistema económico chino, que preocupa a las agencias occidentales. El ex jefe de la CIA Michael Hayden dijo al The Australian Financial Review que el gigante de telecomunicaciones Huwei, la segunda compañía china, espiaba para el gobierno chino y constituía un peligro para la seguridad de Estados Unidos y de Australia. Entre 1995 y 2005 Hayden fue director de la National Security Agencia (NSA), la agencia que dirige la inteligencia electrónica estadounidense. “Creo que éste es el tipo de situación en que el Estado tiene que intervenir: cuando está la seguridad nacional en juego”, señaló Hayden.

El tono escandalizado de Hayden puede parecer una ironía proviniendo del ex jefe de una organización que ha espiado a gobiernos aliados europeos y a sus ciudadanos, según las revelaciones realizadas por Edward Snowden, que sigue a la deriva en Moscú esperando que se decida su destino. Pero lo cierto es que la actitud de los gobiernos desarrollados respecto de China está marcada por la ambivalencia. A nivel económico, es percibida como una de las salidas a la crisis desatada en 2007-2008 que, según diversos cálculos, proyectará su sombra como mínimo hasta finales de esta década, pero al mismo tiempo es una amenaza por su potencial económico y su capacidad para ganar competitividad recortando costos y poniendo en peligro las industrias locales, como se ha visto en la reciente disputa con la Unión Europea en torno de los paneles solares. Las ventajas que se puedan sacar de esta incierta ecuación económica se neutralizan a nivel político, donde China representa un peligro para los principios de la democracia occidental, con un sistema autoritario regido por un Partido Comunista que, por más praxis capitalista que lleve adelante, continúa calificándose como marxista. El dilema está claro en el diálogo por Twitter que condujo esta semana el editor en temas internacionales del portal de BBC News John Simpson sobre el tema. El título del diálogo era elocuente: “China, ¿enemigo o amigo?”.

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