DEPORTES › DEBUTA EN EL TORNEO LOCAL ESTA TARDE FRENTE A BELGRANO

Un nuevo desafío para Boca

Con un plantel enriquecido y con la mirada puesta sobre el entrenador Carlos Bianchi, el equipo de la Ribera tiene como objetivo alcanzar el título para poder clasificarse a la próxima Copa Libertadores. Pero no será sencillo.

 Por Facundo Martínez

Boca arrancará hoy una nueva página de su historia. Lo hará con varias caras conocidas, como la de su estrella Juan Román Riquelme entre los futbolistas que se quedaron, y caras como las de Fernando Gago y Daniel Díaz, quienes al igual que Jesús Méndez, Emiliano Insúa y Franco Cángele, volvieron para sumar experiencia y juventud al plantel que conduce Carlos Bianchi, y que tendrá cómo único objetivo en el semestre el título del torneo Inicial para, con él, asegurarse un lugar en la próxima edición de la Copa Libertadores. El debut de este nuevo Boca será en el estadio Mario Alberto Kempes, de la ciudad de Córdoba, donde el local Belgrano intentará reponerse de la estrepitosa caída frente a Lanús en la primera fecha del certamen.

Aunque el uruguayo Santiago Silva continúe destilando su bronca por la manera en la que se terminó yendo de Boca, luego de marcar dos de los goles del equipo granate, la atmósfera que se respira por estas horas en Boca es de optimismo y camaradería, como si la salida de Silva y Walter Erviti hubiera contribuido a la pacificación del clima reinante en el vestuario, del que tanto se habló durante los últimos meses, sobre todo después de que el equipo se quedara afuera en los cuartos de final de la Copa Libertadores y terminara penúltimo en la tabla de posiciones del torneo Final.

Los refuerzos, que entre los que volvieron y los que pidió el entrenador suman nueve, contribuyeron en buena medida a mejorar un plantel que necesitaba sumar experiencia y jerarquía. Los casos del Cata Díaz, ganador de seis títulos durante el ciclo de Alfio Basile, y el de Gago, a quien Bianchi hizo debutar en Primera y que se fue de Boca al Real Madrid con cinco títulos en su haber, representan uno de los mayores aportes para el equipo junto al goleador Emmanuel Gigliotti, a quien Bianchi solicitó a partir de su excelente trabajo en Colón durante la última temporada.

En los cuatro amistosos que Boca jugó en el contexto de la pretemporada, el equipo mostró algunas cosas interesantes, como el olfato goleador de Nicolás Blandi, la ligereza y buen desempeño físico de Riquelme –lo cual mejora notoriamente su juego–, el buen acompañamiento de Sánchez Miño e Insúa por la franja izquierda para la sociedad con el 10, las ganas de Ribair Rodríguez –uno de los que más difícil la tiene porque tendrá que pelear el puesto nada menos que con Gago, que busca continuidad y puesta a punto con la cabeza puesta en la Selección y el Mundial de Brasil 2014, y ayer intensificó su trabajo físico mientras se recupera de un desgarro–, y la solidez y experiencia de Díaz en el fondo, quien estará acompañado por el juvenil Marín, Guillermo Burdisso e Insúa, que regresa tras un muy buen desempeño como marcador de punta izquierda en Godoy Cruz.

Para sumar llegaron Claudio Riaño, el arquero suplente Emanuel Trípodi y Cángele, y otro refuerzo que puede aportar juego al equipo es Méndez, que vuelve a vestir la casaca de Boca y a quien se lo vio muy bien en Salta, y eso permite imaginar una versión mejorada de aquel volante que había llegado a Boca a pedido de Riquelme en 2009, que tuvo un rendimiento desparejo y terminó volviéndose a préstamo a Central, equipo con el que logró el ascenso a Primera la última temporada.

“Somos los que estamos”, habían dicho casi a coro Bianchi y Riquelme cuando las operaciones por los refuerzos que pretendía el DT se complicaban y sus arribos se retrasaban. Hoy la realidad cambió para bien, y tanto el DT como el capitán tienen todo lo necesario para sacar a Boca del pozo en el que cayó en el último semestre. Belgrano, herido pero siempre peligroso, será apenas el primer escalón en esa recuperación colectiva, que incluye también recuperaciones en el plano individual, como es el caso de Juan Manuel Martínez, el delantero del que Bianchi pretende tener su mejor versión, aquella explosión y gambeta que le permitió ganar con Vélez y pasar luego al Corinthians, donde se consagró campeón del Mundial de Clubes 2012.

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Carlos Bianchi y Juan Román Riquelme, emblemas de este Boca.
 
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