CULTURA › “LABURANTES”, UN RETRATO DOCUMENTAL DE LAS EMPRESAS RECUPERADAS

“La historia más allá de la noticia”

Carlos Mamud, Patricia Digilio y Nora Gilges mostrarán en La Fábrica su película, el seguimiento cercano de un fenómeno potente.

 Por Oscar Ranzani

Desde diciembre de 2001, a la par de los cacerolazos y las asambleas, el mundo laboral recibió nuevos embates. Miles de empresas quebraron y numerosos grupos de trabajadores encararon procesos de lucha que, en muchos casos, desembocaron en la toma de fábricas y recuperación de empresas. El film Laburantes documenta estas situaciones de “ocupación transitoria”: se visualizan las modalidades de organización, los proyectos autogestionados junto a las luchas que encararon los obreros de catorce empresas transformadas en cooperativas. Durante un año y medio, los documentalistas Carlos Mamud, Patricia Digilio y Nora Gilges registraron imágenes que reflejan el sentimiento de solidaridad de los trabajadores y, en el extremo opuesto, la represión de la policía. Laburantes se exhibirá hoy a las 20 en La Fábrica Ciudad Cultural (Querandíes y Pringles).
“Cuando empezamos la tarea, nos animaba darle visibilidad a un fenómeno que conocíamos por los entrelazamientos sociales que teníamos con ese fenómeno. Nos parecía riquísimo por su potencialidad de contagio, pero no estaba suficientemente instalado”, señala Gilges a Página/12. “Hoy podemos decir que el valor de la película es sostener el relato de estas historias más allá de la nota de color de algún noticiero de TV. Nos parece que la función es el documento, la posibilidad de reflexionar sobre este tema y que siga corriendo en esta capacidad de contagio”, comenta la realizadora.
–¿Sienten que desde diciembre de 2001 se incrementó la necesidad de dar testimonio de las luchas?
C. M.: –Después de los cacerolazos de diciembre y las muertes de Kosteki y Santillán se vieron una cantidad de materiales. Sumado a eso, en estos dos años que hicimos el seguimiento de empresas recuperadas fue aumentando el movimiento político. Una toma de fábrica, una asamblea, una empresa recuperada que funcionaba, otras que no. Este movimiento documentalista fue creciendo a la luz de los hechos políticos que sucedían en estos dos años.
–¿Qué mirada sobre los trabajadores construye el film?
N. G.: –Fue un empeño no construir un “laburante de estampita” sino personas de carne y hueso con sus dudas, sus miedos, sus contradicciones, preguntándose qué queda cuando no queda otra. El resto de la película es que cuando no queda otra, se pueden hacer diferentes cosas.
–En algunos casos, ustedes estuvieron presentes en el momento en que sucedían los hechos. ¿Cómo vivieron esa experiencia?
N. G.: –Somos parte de este fenómeno y estamos atravesados por eso. Y tuvimos la “suerte” del documentalista de estar presentes mientras sucedían cosas, haber ido a una empresa donde caía el síndico a secuestrar la maquinaria, por ejemplo. O situaciones de asamblea, de toma, y también situaciones íntimas como el aguante, la noche, la cocina.
C. M.: –Muchas veces llegábamos a lugares que ya estaban funcionando. Algunos muy bien económicamente y otros no. Al Hotel Bauen llegamos al tercer día de ocupación. Ellos entraron un viernes y llegamos un domingo. No lo cuento como para decir “nosotros llegamos primero”, sino que se fueron dando instancias muy particulares y nosotros fuimos siendo atravesados por la misma realidad que los compañeros.
P. D.: –No hay un afuera y un adentro en el documental. Hay una fusión.
–¿Pusieron el acento en la capacidad de la organización obrera?
N. G.: –Sí, y en aquello abierto a ser recreado, para transformar una empresa fallida con formas organizativas inadecuadas que la llevan a la situación de quiebra en un contexto adverso. Lo que queda abierto es cuáles son las transformaciones en las formas de organización, de producción, de relaciones que quedan por hacer para transformar la quiebra en un espacio de oportunidad. También lo que queda abierto es elseñalamiento del camino de lucha por hacer detrás del “recuperadas”, porque es una recuperación transitoria. Estos emprendimientos están sujetos a una especie de limbo de dos años tras el cual los trabajadores deberán comprar la fuente de trabajo. Pero esa tenencia transitoria requerirá transitar un camino para que la recuperación sea plena.
C. M.: –Con respecto a la modalidad de organización, siempre ponen al trabajador como no capacitado para dirigir. Se decían cosas como “negros de abajo”, “no pueden gerenciar bien una empresa”. Pero siguen demostrando que a las empresas que estaban mal gerenciadas desde la forma más tradicional del capitalismo y que iban a la quiebra, ellos las pudieron reflotar, llevarlas adelante y volverlas exitosas.

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El trío viene trabajando desde hace dos años, registrando la actividad de empresas recuperadas.
“Ahora queda abierto el camino por hacer, porque es una recuperación transitoria”, apuntan.
 
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