DEPORTES › EL HISTORIAL DE ARGENTINA Y HOLANDA POR LOS PUNTOS

Un clasiquito de los Mundiales

Se midieron en cuatro oportunidades, en las copas de 1974, 1978, 1998 y 2006. Los holandeses consiguieron dos victorias, eliminando a la Argentina en una de ellas, la de 1998. La Selección ganó la final del ’78 y fue un inocuo empate hace ocho años.

 Por Juan José Panno

Cuatro partidos contra Holanda en la historia de los Mundiales. Uno que valió una Copa del Mundo, uno que fue un tremendo golpe de nocaut, otro que dolió bastante y uno más que ni fi ni fa. El cronista (que los vio todos) se siente casi obligado al recuerdo encadenado de los dos primeros. Como si se tratara de una producción clásica y típica de Hollywood, la suma de ambos es la historia del muchachito al que le pasan cosas terribles en la vida, pero se repone, consigue cambiar drásticamente el rumbo y va bien, pero de pronto está a punto de sufrir una desgracia que paraliza los corazones de los espectadores. Sin embargo, el muchachito se rehace una vez más y se llega al final feliz. Todos son suspiros cuando se prenden las luces.

La terrorífica primera parte se produjo en Gelsenkirchen, Alemania, en 1974. El mejor Holanda de la historia, con Cruyff, Neeskens, Rep, Van Hanegem y demás y el engendro argentino que dirigían en comandita el Polaco Cap, Víctor Rodríguez y Puchero Varacka. Los de naranja hacían lo que querían, manejaban la pelota en todos los sectores de la cancha, rotaban, circulaban, parecían jets contra sulkis. Carnevali fue a buscar cuatro veces la pelota al fondo del arco. Pudieron ser siete, ocho. Perfumo les pedía a sus compañeros que se apuraran para sacar del arco, Ayala pateó el primer tiro a los caños de Jongloed sobre la mitad del segundo tiempo. “¿Cuándo se termina este suplicio?”, preguntaba una y otra vez con su voz ronca el maestro Osvaldo Ardizzone.

César Luis Menotti (el DT del glorioso Huracán del ‘73) había ido a ver el Mundial. No sabía que poco tiempo después lo convocarían para que se hiciera cargo de la Selección. Y cuando lo llamaron inició un proceso que produjo cambios fundamentales en las selecciones nacionales. Convenció a los jugadores de que se podía, a los dirigentes de que podían hacer negocio si la Selección los valorizaba, volvió a las raíces y la gente terminó enamorándose de ese equipo. Cuatro años después del oprobio del 4-0, Argentina y Holanda volvían a verse las caras en un Mundial, en la final. Ya no estaba Cruyff, pero la base era la misma de la Naranja Mecánica. El final es conocido, 3-1 en tiempo suplementario. Y también es sabido que hubo un tiro de Rensenbrink en el palo, en el último minuto del tiempo reglamentario, que pudo cambiar la historia. Suerte de campeón, Argentina dominó la escena en la prórroga de la mano del imparable Kempes. Y fue 3-1. Ese equipo no jugaba vistoso, pero era sólido, tenía un arquerazo, dos centrales de hierro (Galván y Passarella), a Gallego que se bancaba todo en el medio y además a Ardiles, al mejor Kempes, y muchas variantes de ataque con Bertoni, Luque y Houseman. Cuesta creer que en cuatro años nada más se pasara de la humillación de Gelsenkirchen a este fenomenal triunfo.

Cinco mundiales después, Argentina y Holanda se cruzaron en los cuartos de final de Francia. Fue en el Vélodrome de Marsella, después de que el conjunto dirigido por Passarella (que tenía a Sabella y Gallego como ayudantes) se clasificara en una definición por penales ante Inglaterra. Ganaron los holandeses porque jugaban mejor, porque el equipo argentino se había italianizado y aun en superioridad numérica mantenía sus temores. Ganaba Holanda 1-0 con gol de Kluivert (hoy ayudante de Van Gaal), empató al ratito el Piojo López, Batistuta metió un tiro en el palo (ellos también habían metido uno, antes), Ortega le pegó un cabezazo a Van der Sar y, sobre la hora, un pelotazo de 50 metros que Bergkamp bajó magistralmente para desarmar a Ayala y, como venía, reventó la red de Roa. Los holandeses siguieron en carrera y en semis cayeron ante Brasil.

El último Argentina-Holanda fue en el 2006, en Alemania. Llegaron los dos con 6 puntos, ya clasificados, después de vencer a Serbia y Montenegro y Nigeria, y empataron cero a cero, con suplentes, en un partido que todos olvidaron rápidamente. Los que perdurarán en el recuerdo son los otros tres partidos. Y el que se viene. El de hoy.

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Dennis Bergkamp desaira a Ayala y somete a Roa con un bombazo.
 
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