DEPORTES › ENTRE 9 DE JULIO DE RAFAELA Y CENTRAL NORTE

Un partido arreglado en vivo y en directo desde Salta

El técnico del equipo santafesino, Germán Soltermann, quedó muy comprometido. La AFA sancionaría esta semana.

 Por Gustavo Veiga

En la Argentina no hacen falta sistemas de apuestas o mafias organizadas, como en Italia, para que se arreglen partidos. Los resultados se acuerdan en una cancha, ante las cámaras, que televisan el show de la deshonestidad en vivo y en directo. Germán “Malacho” Soltermann, el técnico del club 9 de Julio de Rafaela, quedó más expuesto que nadie por el bochornoso empate pactado con Central Norte de Salta. Sin embargo, como si nada hubiera ocurrido, le dijo horas después a una radio de esa ciudad: “Siempre supe que me estaban filmando, pero así y todo, no me importó”. Semejante confesión demuestra cómo el fútbol nuestro de cada día es una cloaca a cielo abierto donde se siguen arrojando inmundicias y ante la vista de todos. La AFA tiene una oportunidad como pocas para escarmentar a los protagonistas de un episodio que se repite: dirigentes, entrenadores, jugadores y hasta la terna arbitral estarían involucrados en el entuerto. No son los únicos ni los primeros que digitan un resultado con impudicia.

Cuando Soltermann, un ex futbolista, se presentó el jueves pasado ante el Tribunal de Disciplina del Consejo Federal de la AFA, uno de sus miembros le recriminó: “¿Podés ser tan tarado?”. El principal acusado había ido demasiado lejos. Mientras lo filmaban al borde de la cancha, en Salta, casi que rogó por un empate cuando su equipo perdía 1-0. “Necesitamos un gol, si ustedes lo precisaban les dábamos una mano”, dijo mirando hacia el banco de suplentes de Central Norte. Allí estaba un colaborador de Víctor Riggio, el entrenador local. Pero además, como desentendido del tema, se encontraba Juan Ramón López, el presidente del club salteño y asimismo, médico del plantel.

Lo que siguió es conocido. 9 de Julio empató con un penal en el descuento por una mano tan infantil como provocadora del jugador Sebastián Alderete. Un descuento de ocho minutos. Y el árbitro Juan Dardanelli sancionó la falta, aunque antes no había conseguido impedir que los dos equipos alargaran el entretiempo durante 28 minutos, casi el doble de lo que indica el reglamento para el descanso. El juez, y sobre todo el asistente sanjuanino que durante el complemento se ubicó del lado donde Soltermann pedía que le dejaran hacer un gol a su equipo, están en la mira del Tribunal. Fueron citados a declarar mañana a las 16 y deberán explicar por qué no constan en el informe arbitral las graves irregularidades señaladas.

“El informe no dice nada. Si fuera por mí, no quiero que dirijan más ni los técnicos, ni el árbitro, ni sus líneas. Y debería haber sanciones para todos, incluidos los jugadores”, le dijo a Página/12 uno de los integrantes del Tribunal. A juzgar por este testimonio, las sanciones serán muy duras y podrían conocerse mañana a última hora. Los siete miembros del órgano juzgador, donde hay ex dirigentes de clubes de Primera División, deberían pedir la entrevista que FM La Red le hizo a Soltermann y que cita el diario La Opinión de Rafaela. Allí, el técnico señaló: “Al favor lo manejaban los dirigentes y nunca el plantel...”.

Otra declaración de interés para el expediente sería la del reportero gráfico Rolando Díaz, del Nuevo Diario de Salta. En un reportaje que le hizo AM 1010 de Río Cuarto, Córdoba (la ciudad de donde proviene el árbitro Dardanelli), afirmó que durante el partido escuchó decirle al juez: “Ya empatan, ya cobro penal”, mientras se dirigía a Soltermann.

Si algo tiene este arreglo que lo diferencia de otros es la confesión del ahora atribulado entrenador. “El fútbol me hizo mucho daño y estoy analizando seriamente empezar una vida nueva”, señaló después del escándalo. Más te vale, dirían aquellos que todavía hacen docencia en un deporte donde la honorabilidad se perdió hace décadas. Dos ex árbitros consultados para esta nota coincidieron en que episodios como el de Salta “ya pasaron mil veces”. Y no son patrimonio exclusivo de partidos por el Ascenso o los torneos del Interior, a donde la televisión no llega con el mismo despliegue que a un encuentro de Primera División.

Las capas geológicas acumuladas con tanta basura permitirían escribir una antología de partidos arreglados a lo largo de toda la historia. En Italia o Alemania, por citar los casos internacionales más recientes, sus protagonistas terminaron sancionados con el descenso o en la cárcel, como sucedió con el árbitro germano Robert Hoyzer, que purga dos años y cinco meses de prisión. Clemens Basdorf, del Tribunal Supremo alemán que rechazó su última apelación en diciembre de 2006, señaló en su fallo que el fútbol es un fenómeno “de gran relevancia en Alemania” como para dejar libre a ese referí, condenado por cómplice de una mafia croata en seis estafas para pactar resultados. En el fútbol argentino, si hay mafias, todavía no se dieron a conocer.

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En Italia los clubes sufrieron duras sanciones por arreglar resultados.
Imagen: EFE
 
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