DEPORTES › JUAN MARTIN DEL POTRO VENCIO A NIKOLAI DAVYDENKO Y COLOCO EL 2-0

Después apareció el nuevo ídolo

El tandilense tuvo un debut triunfal como local en la Copa Davis, con una actuación memorable ante el número seis del mundo, a quien borró de la cancha. Así dejó la serie casi liquidada y se ganó a la gente, que lo ovacionó tras la victoria.

 Por Ariel Greco

Si había alguna duda sobre las respuestas anímicas de Juan Martín Del Potro en su debut en Buenos Aires en la Copa Davis, muy pronto quedaron disipadas. El tandilense disimuló la presión de mostrarle sus condiciones a las 14 mil personas que fueron para verlo derrotar al número seis del mundo. Por eso, con la misma naturalidad con la que saca sus golpes desde el fondo de la cancha, Del Potro superó 6-1, 6-4, 6-2 a Nikolai Davydenko y dejó la serie encarrilada con un 2-0 casi lapidario. Un estreno consagratorio para el pibe que cumplirá 20 años la semana que viene. “No me imaginaba un debut así en Buenos Aires. Es muy fuerte lo que me está pasando. Tuve varios éxitos en Europa y en Estados Unidos últimamente, pero esto no se compara con nada”, comentó el 13º del ranking mundial.

Una hora exacta tardó Davydenko en darse cuenta que sin profundidad en sus golpes y cometiendo errores no forzados se le iba a ir el partido sin siquiera dar pelea. A esa altura, Del Potro se imponía 6-1, 4-1, con dos quiebres a favor, y dominaba todos los aspectos del juego, tanto anímicos como estratégicos. Su saque lastimaba y abría huecos. Su derecha pesaba mucho y marcaba el dominio de los puntos. No se notaba para nada lo “nervioso” que estaba, según confesó después. Además, Davydenko colaboraba desde el otro lado. “Del Potro es un gran tenista y lo demostró, pero también es cierto que yo jugué muy mal, estoy decepcionado por la forma en que lo hice”, explicó el ruso tras el juego.

En el banco argentino, todos disfrutaban; desde Cañas hasta Calleri, pasando por Mónaco y Coria. Unos metros al costado, bromeaban Gaudio y Zabaleta. Los integrantes de la Legión, los de ahora y los de antes, disfrutaban de una actuación muy sólida del nuevo miembro, ese que apareció para otorgarle aire fresco a un equipo que parecía en su curva de rendimiento descendente. “Quiero agradecer a todo el equipo el apoyo que me ha brindado, especialmente a David por los consejos que me dio. Me ayudó mucho”, indicó el tandilense tras la victoria.

El “Olé, olé / Delpo, Delpo” bajaba desde las tribunas cada vez que el tandilense desparramaba a Davydenko con sus palazos desde el fondo de la cancha. Pero el ruso, aun en una mala tarde, dejó destellos de su categoría, para engrandecer más la actuación del argentino. Es que en la medida que encontró más regularidad con su derecha y bajó la cantidad de errores no forzados, el ruso fue volviendo al partido. Recuperó uno de los quiebres y zafó de dos set points para colocarse 4-5, con el saque del argentino.

Y allí fue la mejor prueba de carácter de Del Potro. Bajo presión, con dos doble faltas en el game y con Davydenko metido de lleno en el partido, el tandilense levantó tres bolas de quiebre, antes de quedarse con el set en la sexta oportunidad que dispuso. Incluso, debió ganarlo dos veces, ya que un cambio en un fallo del árbitro le privó del punto de set, cuando ya se iba festejando a la silla. Fue un momento de tensión que Del Potro supo sobrellevar y que desató la euforia del público, deslumbrado por el carisma del nuevo ídolo. Sentados en un lugar preferencial, sus ídolos, Martín Palermo y Rodrigo Palacio, especialmente invitados junto a Carlos Ischia para la ocasión, también disfrutaban del espectáculo que brindaba el tandilense.

El buen final del segundo set se trasladó en el comienzo del tercero. El rápido quiebre que consiguió Del Potro le devolvió la tranquilidad que había perdido con la levantada del ruso. Además, Davydenko sintió el impacto anímico que significó encontrarse 2-0 abajo a pesar de su mejoría. Por eso, cuando Del Potro volvió a romper el servicio del ruso para colocarse 4-1, la sensación fue de partido resuelto. Con concentración, el argentino completó la labor con solidez y dejó la serie casi cerrada. Y así cosechó los elogios del capitán rival, Shamil Tarpichev. “Del Potro es un jugador en auge, demasiado rápido para la altura que tiene, y también muy intuitivo para saber antes dónde caerá la pelota que lanzó un rival. Sin dudas es una gran aparición y el tiempo dirá hasta dónde llegará”, indicó el conductor ruso, dos veces ganador del tradicional certamen por equipos. Es que Del Potro demostró su chapa. No le pesó el debut ante su gente y dejó en claro que tiene todo para convertirse en ídolo.

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Juan Martín Del Potro dijo que estuvo nervioso. No se notó para nada.
 
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