ECONOMíA › EN EL GOBIERNO QUIEREN QUE LOS ANUNCIOS REEMPLACEN A LOS ESCáNDALOS

Un mimo en medio de la tormenta

Cristina Fernández recibió ayer tres veces al ministro de Economía. La escena parecía montada especialmente para respaldar al joven funcionario. Hugo Moyano también se metió en la interna.

 Por Fernando Krakowiak

Cristina Fernández de Kirchner recibió ayer tres veces al ministro de Economía, Martín Lousteau. Por la mañana analizaron la suba del precio de la carne. Más tarde evaluaron los resultados de la recaudación fiscal de febrero y durante el tercer encuentro aprobaron créditos por 1250 millones de pesos para cuatro provincias. En Economía intentaron quitarle relevancia al hecho al asegurar que el ministro interactúa permanentemente con su jefa, pero otras fuentes destacaron que la escena parecía montada especialmente para respaldar al joven funcionario en medio del conflicto que mantiene con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. “Ahora lo recibe cada quince minutos para mimarlo un poco y evitar que se le vaya”, aseguró a Página/12 una fuente oficial que dijo no creer en las casualidades.

El objetivo del Cristina Kirchner es bajarle el tono a la interna al mismo tiempo que se muestra a sus funcionarios trabajando. “Quiere que los escándalos sean reemplazados por anuncios para comenzar a imponer agenda como hacía Néstor”, señaló a este diario un conocedor del pensamiento kirchnerista. Algunos funcionarios que apoyan a Lousteau señalaron ayer a este diario que estaban esperanzados con el nuevo contexto porque, según su visión, el respaldo público que le está dando la presidenta al ministro se va a tener que trasladar a los actos de gestión. “Si no lo mantienen a Moreno controlado, todo lo que están haciendo no va a tener sentido porque apenas haya que tomar una decisión relevante el problema va a volver”, aseguró una fuente.

De hecho, hasta ahora las causas que motivaron el conflicto entre ambos funcionarios continúan latentes, pues Moreno sigue operando más allá de sus áreas de incumbencia y las soluciones que propone para resolver los distintos problemas no coinciden con las alternativas que Lousteau considera más convenientes. Un ejemplo pudo verse ayer cuando analizaron el sector de la carne, donde Lousteau propone buscar un acuerdo de precios con los distintos actores de la cadena para evitar el cierre de las exportaciones, mientras que Moreno propone una nueva restricción a las ventas externas (ver página 12).

Quien ayer se metió en la interna del gobierno fue el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien manifestó públicamente su apoyo a Moreno. “Hay cosas que no se pueden hacer dulcemente. Hay que hacerlo con una firmeza muy importante”, señaló al justificar los métodos que emplea el secretario de Comercio Interior. “Recibe críticas descarnadas, pero es un hombre que defiende el poder adquisitivo de los salarios, porque no permite que los comerciantes remarquen las mercaderías más allá de lo que corresponden”, agregó el sindicalista que también mantiene estrechos vínculos con el ministro de Planificación, Julio De Vido, uno de los pocos funcionarios a los que Moreno se subordina.

Luego Moyano se encargó de aclarar que también tiene una buena relación con Martín Lousteau, aunque los argumentos que utilizó para respaldarlo fueron menos relevantes. “Es hincha de Independiente...nos llevamos de diez”, concluyó el líder camionero.

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El objetivo de Kirchner es bajarle el tono a la interna.
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