ECONOMIA › LA ACTIVIDAD ECONOMICA LOGRO MANTENER UNA VARIACION LEVEMENTE POSITIVA EN MARZO

La economía va lento, pero camina

El indicador de actividad económica del Indec mostró en marzo un crecimiento interanual del 2,7 por ciento, una tasa similar a la de los dos meses previos pero muy por debajo de los niveles registrados hasta 2008.

La actividad económica mantuvo, durante el mes de marzo, el signo positivo en el crecimiento anual, aunque a tasas muy inferiores a las registradas hasta el año pasado. Respecto de marzo de 2008, el indicador que elabora el Indec muestra un crecimiento del 2,7 por ciento, en línea con las tasas interanuales del 2,1 y 2,3 por ciento de enero y febrero pasados. Estos niveles se ubican muy por debajo del nivel de 9 a 10 por ciento que se verificaba hasta febrero de 2008 pero incluso en relación al rango del 4 al 8 por ciento verificado en el transcurso del año pasado. En tanto, en marzo hubo una baja de 0,2 por ciento en relación a febrero. Y en el acumulado de los últimos doce meses, la expansión económica se redujo a 5,5 por ciento.

La estimación provisoria del Indec no incluye referencias al comportamiento de la economía por sectores. En cambio, un estudio realizado por la consultora Economía & Regiones, que dirige el ex funcionario del Ministerio de Economía Rogelio Frigerio, sostiene que la “marcada desaceleración” estaría reflejando tanto “la caída en el precio de los commodities (afectando los ingresos de exportación) como la fuga de capitales” a las que estaría sometida actualmente la economía argentina en el marco de la crisis internacional.

Según el estudio privado, “el gobierno nacional tiene pocas herramientas para paliar los efectos de la crisis”. E&R asegura que el incremento del gasto en obra pública no logra evitar el impacto negativo de un comportamiento procíclico del gasto primario, cuyo crecimiento se retrae al compás de los ingresos fiscales. Por otro lado, una política monetaria expansiva del Banco Central –tratando de alentar la actividad y el consumo– tropezaría con la fuga de capitales.

Hasta ahora, los datos sobre la evolución fiscal (gastos e ingresos) no parecen corroborar la apreciación de E&R, ya que hasta abril los gastos e ingresos fiscales no reflejan que puedan tener un impacto recesivo. Tampoco las cuentas monetarias permiten inferir que existan trabas a la política del Banco Central.

Los datos más verificables de la contracción en el crecimiento lo constituyen la caída en las importaciones, sobre todo en bienes intermedios, y la retracción en la demanda, fundamentalmente en bienes durables. Volviendo al informe de E&R, se señala allí que la pérdida de dinamismo de la actividad económica en el tercer mes del año responde principalmente a la evolución del consumo privado, principal motor del crecimiento en toda la etapa anterior.

El informe de la consultora privada pone en duda la valuación oficial sobre ventas en supermercados. Según el Indec, crecieron en marzo, en términos interanauales, un 13,5 por ciento. Sin embargo, E&R sostiene que dicha estimación estaría sobrevaluada porque se toma a partir de los valores de facturación, que se deflactan por un índice de precios que mostraría una variación menor a la verdadera. Así, parte de lo que habría sido aumentos de precios, el Indec lo estaría reflejando como aumento de volúmenes en las ventas totales de supermercados.

Según E&R, la desaceleración de la actividad económica también aparece reflejada en la caída de la producción manufacturera durante los primeros tres meses del año. Este descenso, a su vez, aparece como justificativo de las presiones corporativas para una intervención más dura del gobierno para provocar una devaluación del peso, un mecanismo de transferencia de los costos de la crisis a favor de los sectores con capacidad exportable, y en contra de los sectores de ingresos fijos (asalariados).

El impacto que, en definitiva, provoque la crisis internacional sobre la economía interna estará más vinculada a la política económica que pueda poner en práctica el gobierno que a la dimensión de la caída de los mercados internacional o baja en los precios a nivel mundial. Por ahora, esta política logró evitar un impacto más severo, pero aumentan las presiones para que este costo sea pagado por los sectores más vulnerables.

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El descenso de la industria y la desaceleración del consumo, claves del momento económico.
Imagen: AFP
 
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