ECONOMíA › MANIFESTACIONES EN GRECIA, TEMOR POR HUNGRIA

La crisis europea sigue derramando

Las consecuencias sociales de las políticas de ajuste que intentan imponerles a los países dependientes del euro siguen provocando reacciones. En Atenas, capital de Grecia, miles de personas se manifestaron ayer en contra de la reforma prevista para el sistema previsional, que prolonga el período de aportes y una reducción del monto a percibir por los pasivos. Las dos grandes centrales sindicales, que representan a los trabajadores del sector privado (GSEE) y el sector público (Adedy), habían convocado a la marcha hasta el Parlamento. Las centrales anticiparon que cuando se convoque al cuerpo legislativo a debatir el proyecto, se llamará a una huelga conjunta.

En tanto, varias voces de autoridades europeas y locales intentaron disipar ayer la sensación de que Hungría sería el próximo país del viejo continente en quedar al borde de la bancarrota, siguiendo los pasos de Grecia. “No se puede comparar la situación, cualquier comentario sobre el riesgo de una quiebra de Hungría es absolutamente exagerado”, indicó Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, desde Busan, Corea del Sur, donde se desarrollaba hasta ayer la reunión de ministros del G-20.

Los temores acerca de la suerte inmediata de Hungría se habían instalado a partir de que fuentes del propio partido gobernante de ese país advirtieron acerca de que el déficit público podría ser mucho mayor de lo pensado, por manipulación de datos del gobierno anterior, encabezado por Gordon Bajnai. En consecuencia, el país estaría en dificultades para afrontar sus próximos vencimientos de deuda pública.

El flamante gobierno conservador húngaro trató de transmitir calma garantizando ante la prensa de Budapest que “la situación está estabilizada”. Un portavoz del gobierno calificó de “exagerados” y “desafortunados” los comentarios realizados por miembros del partido en el gobierno, Fidesz, que provocaron un cimbronazo en los mercados este último viernes.

El Banco Nacional de Hungría, a su vez, emitió un informe asegurando que la economía del país está en vías de recuperación y pronosticó un déficit público de 4,5 por ciento del PIB para este año. El gobierno reiteró la meta de alcanzar un déficit de 3,8 puntos, tal como estaba previsto por el anterior Ejecutivo y comprometido ante la Comisión Europea. Otras fuentes del gobierno magiar habían advertido en los últimos días la posibilidad de que el déficit presupuestario ascendiera al 7,5 por ciento en realidad, una vez despejadas las manipulaciones.

El gobierno recibirá la semana próxima a una delegación del FMI para analizar la situación. El nuevo primer ministro, Viktor Orban, que asumió el 29 de mayo pasado, había asegurado tras su victoria electoral que renegociará las condiciones de pago de la deuda para ganar márgenes de maniobra para su gestión.

Hungría es uno de los países más afectados por la crisis financiera de 2008 y en octubre de ese mismo año tuvo que acudir a un préstamo conjunto de 20.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Unión Europea para salvarse de la bancarrota.

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