ECONOMíA › EL PRECIO DE LOS VIAJES SUBIó MáS DE 400 POR CIENTO DESDE 2003

El taxi va camino a convertirse en limousine

 Por Fernando Krakowiak

Los taxis de la ciudad de Buenos Aires aumentaron en la medianoche un 20 por ciento para la franja nocturna que va de 22 a 6. La bajada de bandera cuesta ahora 6,96 pesos y la ficha, equivalente a 200 metros de recorrido, 0,69 de peso. Además, llamar a un radiotaxi supondrá un recargo de 3,48 pesos. Este ajuste fue aprobado por la Legislatura porteña en noviembre y ya son once las subas desde junio de 2003, lo que viene ampliando de manera acelerada la brecha con el subte y el colectivo.

En 2002 viajar en taxi por la noche desde el Obelisco a Cabildo y Juramento, en pleno barrio de Belgrano, costaba 9,38 pesos y ahora ese mismo viaje sale 47,67 pesos, un 408 por ciento más. Si se suma el recargo por radiotaxi, el monto trepa a 51,15 pesos, acumulando un ajuste del 445 por ciento. En el mismo período, un viaje corto desde el Obelisco a Santa Fe y Callao aumentó de 2,94 a 19,41 pesos, un 441 por ciento, que se eleva a 560 por ciento si se suma el radiotaxi, muy por encima de la inflación del Indec e incluso de los índices de las consultoras privadas, que estiman una suba de precios de entre 250 y 300 por ciento para el período 2002-2010.

En el caso de colectivos y subtes, el ajuste ha sido mucho menor. La ficha de subte subió de 0,70 a 0,90 en enero de 2008 y de 0,90 a 1,10 en enero de 2009, acumulando un incremento de 57,1 por ciento, mientras que el boleto mínimo de colectivo trepó primero de 0,75 a 0,90 y luego de 0,90 a 1,10 peso, un 46,6 por ciento en total.

En 2002 un viaje en taxi del Obelisco a Belgrano equivalía a 13,4 fichas de subte y ahora ese mismo viaje representa 43,3 fichas. Eso explica por qué tomar este servicio es inalcanzable para sectores cada vez más amplios de la sociedad. Al ritmo actual, el taxi porteño no sólo debería incorporar pronto el cobro con tarjeta de crédito, como lo hizo recientemente Mar del Plata por cuestiones de seguridad, sino ofrecer la posibilidad de pagar en cuotas. Al justificar la autorización del nuevo ajuste, varios legisladores dijeron que la tarifa diferencial revaloriza el trabajo nocturno y exige como contraprestación renovar las unidades e incorporar gradualmente aire acondicionado en todas las unidades.

Por oposición, la tarifa del taxi evidencia el impacto de los subsidios que despliega el gobierno nacional en el transporte público. Los taxis no reciben ninguna compensación oficial, mientras que colectivos, subtes, trenes y el premetro tienen una tarifa social –aunque no se la llame de ese modo– que mantiene el rubro transporte como un porcentaje relativamente bajo dentro del gasto de los sectores populares y medios. De hecho, el precio del taxi es una buena referencia para ser tomada en cuenta por quienes reclaman permanentemente la eliminación de los subsidios.

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