ECONOMíA › GRIESA DEFINE MAñANA SI RESTABLECE EL STAY PARA QUE COBREN LOS BONISTAS

Horas decisivas por la deuda

El juez de Nueva York convocó a una audiencia a pedido de un grupo de bancos fiduciarios que reclaman más precisiones para saber qué hacer con el dinero que depositó Argentina. El Gobierno espera que el magistrado reponga la cautelar.

Se acercan horas decisivas en el conflicto que el Gobierno mantiene con los fondos buitre. El juez Thomas Griesa recibirá mañana a las entidades financieras que participaron de la reestructuración de la deuda y buscan obtener precisiones respecto de qué hacer con los fondos que depositó Argentina para el pago a los bonistas que aceptaron el canje. Las “mociones de aclaración” fueron presentadas por Bank of New York (BoNY), Euroclear y JP Morgan Bank, entre otros. Los bancos temen que de incumplir con cláusulas contractuales los bonistas accionen en su contra. La importancia de la audiencia y de las decisiones que en ella puedan surgir radican en que el 30 de julio vence el plazo para que Argentina entre en default técnico si el juez Griesa no accede a que las entidades bancarias abonen a los tenedores los fondos que Argentina ya depositó. El Gobierno espera que Griesa restablezca el stay para que los bonistas puedan cobrar.

El BoNY reiteró varias veces su pedido de aclaración al magistrado luego que éste le ordenara congelar los 539 millones de dólares depositados por el gobierno argentino. La caja de valores de Bélgica, Euroclear, así como la agencia Clearstream Banking y los representantes de bonistas europeos integrados bajo la agrupación Euro Bondholders, también fueron llamados por Griesa luego de haberle enviado al magistrado, recursos para obtener clarificación en cuanto a su decisión de frenar el pago a los bonistas. Por su parte, el fondo buitre y principal litigante, NML Capital, introdujo una “moción de reconsideración parcial”, la cual fue aceptada y formará parte de la agenda de la audiencia de mañana. Los buitres quieren que Griesa no introduzca ninguna modificación y así forzar a Argentina a cumplir con el fallo tal como fue dictado.

Las autoridades argentinas y los representantes de los fondos buitre mantuvieron ya –por separado– encuentros con el mediador designado por Griesa para intervenir en las negociaciones, el especialista en litigios financieros, Daniel Pollack. El Gobierno reiteró en varias oportunidades su disposición a continuar el diálogo para llegar a una “solución en condiciones justas, equitativas y legales para el ciento por ciento de los bonistas”, siendo que para ello es necesario que Griesa reponga el stay (medida cautelar), permitiendo de esa manera el pago a los bonistas con títulos reestructurados.

Desde el fondo NML insistieron con su posición, a través de comunicados difundidos por voceros del grupo perteneciente al magnate Paul Singer, de que es Argentina la que “se niega a tratar de llegar a una resolución” del caso, plantando a su vez el supuesto de que el país estaría “decidido a defaultear”. Ante estas declaraciones, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, afirmó que “la Argentina paga, cumple con sus obligaciones, no está en default y tampoco puede estar en esa situación cuando el deudor paga”. “No existe ninguna posibilidad técnica de ingresar en default”, aseveró días atrás Capitanich en la conferencia de prensa diaria que realiza desde la Casa Rosada. El funcionario nacional sostuvo además que los fondos buitre “son los que no generan las condiciones para negociar”, al mostrar que no tienen “buena fe, porque si no promoverían la reposición de la medida cautelar con el tiempo solicitado por Argentina”.

El Gobierno tiene claro que no va a cumplir con el fallo de Griesa tal como está redactado antes del 30 de julio, porque eso cerraría el conflicto con los houldouts que ganaron esa disputa judicial, pero abriría la puerta a nuevos juicios, no sólo de los fondos que no entraron al canje y esperan por un fallo a favor, sino también de los bonistas que aceptaron una quita, pero podrían reclamar que se les iguale la oferta hecha a los buitres haciendo valer la cláusula de Derechos sobre Futuras Ofertas (Rights Uppon Future Offers, RUFO). Eso supondría el fracaso de todo el proceso de reestructuración de deuda iniciado en 2005. Por lo tanto, antes de llegar a ese escenario el Gobierno estaría incluso dispuesto a que se califique como default técnico su rechazo a cumplir con el fallo de Griesa.

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El Gobierno ya adelantó que no cumplirá con la sentencia de Griesa en las condiciones actuales.
 
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