ECONOMíA › PAíSES DESARROLLADOS DEL G-20 RECLAMAN APERTURA COMERCIAL Y LA INVERSIóN EXTRANJERA

Nuevos canales para trasladar la crisis

En un contexto internacional de estancamiento del comercio, grandes potencias ejercen presión sobre países emergentes para que abran sus economías a las importaciones. La delegación argentina, encabezada por Augusto Costa, expresó sus objeciones.

 Por Tomás Lukin

Desde Estambul

“La inversión es clave para el desarrollo, pero las recetas ortodoxas que apuntan a facilitar el ingreso de capitales simplemente con la apertura y liberalización indiscriminada resultaron un fracaso. Es necesario contar con un mercado interno dinámico y políticas activas por parte del Estado”, expresó el secretario de Comercio, Augusto Costa, durante una breve conversación con Página/12 en Turquía. El funcionario encabeza la delegación argentina que viajó a Estambul para participar de una reunión del G-20 para los responsables de las áreas de comercio exterior donde predomina la agenda del libre comercio. Argentina, Sudáfrica y, en menor medida, Brasil representan las únicas voces disidentes a la visión dominante a la agenda que reclama acabar con el proteccionismo, promover los acuerdos multilaterales de libre comercio y eliminar cualquier regulación sobre la inversión extranjera.

El convite oficial se realizará hoy en el centro de Estambul pero la delegación argentina estuvo presente ayer en un foro sobre “Políticas para la inversión internacional en una economía que evoluciona”. El evento realizado en la parte europea de la ciudad fue organizado por la OCDE, la OMC y el G-20. “Es el nuevo triángulo de la imposibilidad del desarrollo económico”, fue la definición utilizada por la comitiva al referirse al programa de apertura comercial impulsado desde esos organismos. El encuentro ofició de plataforma para el relanzamiento del tradicional discurso neoliberal que promueve e impone la liberalización comercial como condición necesaria para impulsar el estancado intercambio de bienes y retomar un sendero del crecimiento económico.

El recetario neoliberal incorporó un nuevo elemento: la “facilitación de la inversión extranjera”, eufemismo para la eliminación de toda barrera burocrática, exigencias de componentes nacionales, regulación sectorial o requerimiento de reinversión de utilidades. La construcción de un nuevo gasoducto de la compañía rusa Gazprom por el Mar Negro que atravesará el territorio turco es una de las principales inversiones extranjeras bajo análisis en Turquía. Las demoras en la negociación no tienen que ver con la agenda liberalizadora de la OMC y la OCDE. La postergación responde a factores geopolíticos que ayer sumaron un nuevo condimento: las autoridades turcas denunciaron que un avión de guerra ruso invadió su espacio aéreo cerca de la frontera con Siria.

“Es importante dar el debate en los foros internacionales sobre la necesidad de que los países en desarrollo tengan el suficiente margen para implementar políticas que permitan llevar adelante un proceso de crecimiento inclusivo basado en la industrialización”, indicó Costa durante una jornada calurosa en Estambul que no termina de despedir el verano. El funcionario vino acompañado por el responsable del área de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Carlos Bianco, y la subsecretaria de Comercio Exterior, Paula Español. Ninguno de los tres fue expositor en el evento sobre inversión extranjera directa. El único orador que, tímidamente, no rindió pleitesía al libre comercio durante su intervención fue el ministro de Comercio sudafricano, Rob Davies, cuando señaló la necesidad de desarrollar políticas industriales para insertarse en las cadenas globales de valor que dominan las compañías multinacionales. La experiencia argentina durante la década del noventa evidencia cómo la maximización de esos flujos y liberalización de la IED no impulsa el desarrollo. El resultado no fue el prometido desarrollo sino la pérdida de importantes grados de libertad en la definición de las políticas nacionales.

“Nos resultan atractivas las herramientas que utilizan y utilizaron los países desarrollados para proteger sus mercados internos y desarrollarse pero rechazamos las políticas de liberalización comercial que nos proponen implementar”, remarcó Bianco. El doble estandar de los países dominantes no es novedoso: “Una vez que se ha alcanzado la cima de la gloria, es una argucia muy común darle una patada a la escalera por la que se ha subido, privando así a otros de la posibilidad de subir detrás”, afirmó a comienzos del siglo XIX el economista alemán Friedrich List. La misma idea fue retomada por la delegación argentina para referirse a la estrategia de bloqueo del desarrollo y perpetuación de la dependencia promovida desde las economías desarrolladas.

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“Las recetas de liberalización indiscriminada resultaron un fracaso”, recordó Augusto Costa.
Imagen: Pablo Piovano
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