ECONOMíA

Una semana política para decir “welcome” al FMI

Remes está convencido de que no debe realizar giros de timón.Su estrategia es aumentar las retenciones y cerrar con el Congreso y los gobernadores un paquete de leyes a gusto y paladar del Fondo.

 Por Claudio Zlotnik

Un tanto más aliviado por el retroceso del dólar, a Eduardo Duhalde lo desvelan otros dos temas económicos: la cuestión inflacionaria y la inminente y decisiva visita de una nueva misión del Fondo Monetario. Ayer, durante un encuentro matinal que mantuvo con varios ministros, incluido Jorge Remes Lenicov, se abocó a encontrar soluciones a aquellas cuestiones inquietantes. Para evitar una brusca suba de los precios, Remes insistió con la idea de incrementar las retenciones a las exportaciones. Respecto de la llegada del indio Anoop Singh, el Gobierno sabe que la única forma de conseguir el auxilio financiero es dando una fuerte señal política. “No estamos preparando una batería de medidas económicas. La vedette de la próxima semana será la política. Hay que rubricar importantes acuerdos tanto con los legisladores como con los gobernadores”, relató a Página/12 un integrante del equipo económico.
Por si alguna duda le quedaba a Duhalde, Remes utilizó parte del encuentro matinal en Olivos para tranquilizarlo sobre la marcha del dólar. El ministro le dijo que la mejor estrategia es mantener la libre flotación acompañada de las medidas restrictivas ya anunciadas por el Banco Central, como el acotamiento de las partidas de redescuentos a los bancos. Remes confía en que una política monetaria prolija, sin emisión espuria, debería limitar cualquier escalada inflacionaria. El mantenimiento de un mercado cambiario “limpio” forma parte de los pedidos del FMI, y en Economía no existen intenciones de cambiarlo a pesar de las sugerencias en contrario de parte de políticos oficialistas y de la oposición.
Para mantener a la inflación a raya, Remes también pensó en aumentar las retenciones. Aunque todavía no hay una firme determinación tomada, en Olivos se mencionó que las retenciones a las exportaciones de productos primarios se duplicarán, al 20 por ciento. En este grupo entran los granos. No obstante, algunos productos primarios, como la miel y las especias mantendrán sus niveles actuales para no desfavorecer ciertas economías regionales. En tanto, para las harinas y oleaginosas, la suba sería del 5 al 20 por ciento.
La estrategia de Remes implica que los incrementos de las retenciones a las ventas externas tendrán un doble efecto sobre la economía: servirán para mejorar la recaudación impositiva y también para poner un límite al aumento de precios en el mercado interno. Sin embargo, el retraso de las definiciones da lugar a que actúen los lobbies y finalmente no se tomen las medidas necesarias. Según cálculos que manejan en Economía, el ingreso adicional por la suba de las retenciones rondaría entre 1500 y 1600 millones de dólares anuales. El total recaudado ascendería en ese caso a los 3000 millones de dólares.
Duhalde y Remes coincidieron en que las claves de la próxima semana serán a nivel político. Con la misión del Fondo en Buenos Aires (aterriza el martes), el ministro cree que –dada la flamante estrategia del Central– podrá mostrar un dólar estable e incluso a la baja. En ese marco, en el Gobierno aseguran que el desafío será mostrar un acuerdo político entre el Ejecutivo, los legisladores y los gobernadores. Con los primeros, la cuestión pasa por reformar la última Ley de Quiebras y la derogación de la Ley de Subversión Económica. En ambos casos, se trata de reclamos que en Estados Unidos ligan a la “inseguridad jurídica”. Con relación a los gobernadores, hay varios puntos a acordar:
Bonos provinciales. El FMI quiere que el gobierno nacional los rescate en lo inmediato. Frente al pedido, Economía pretende que los gobernadores se comprometan a no emitir ni un bono más. Dar marcha atrás inclusive con los últimos pedidos de autorizaciones, por un total de 2400 millones de pesos. Por otra parte, aceptaría discutir un cronograma de rescate de casi 6 mil millones de pesos en bonos que están en circulación.
Pacto Fiscal. Según escuchó Mario Blejer, presidente del Banco Central, de boca de Horst Köhler y de Anne Krueger, la última semana en Washington,el FMI no se conforma con el último compromiso tomado por los mandatarios del interior de reducir en un 60 por ciento sus desequilibrios fiscales desde los 5200 millones de dólares de 2001. “Quieren más ajuste”, aseguró una alta fuente de Economía a este diario. En el Palacio de Hacienda se entusiasman con la posibilidad de que el Congreso sancione el demorado Pacto Fiscal mientras la misión del Fondo permanezca en Buenos Aires.
Más allá de cualquier expresión de buena voluntad, los técnicos del FMI llegarán a la Argentina con propuestas de ajuste concretas: despidos masivos en las administraciones públicas provinciales y un proyecto de regionalización de los distritos del interior para ahorrar costos.
Con la zanahoria de la ayuda económica, el FMI reforzará las presiones para un ajuste. La idea es clara y a la vez perversa: es esa medicina o la hiperinflación, plantearán los burócratas.

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