ECONOMíA

Las ventas en los supermercados se retraen, pero no los precios

En abril cayeron las ventas respecto de marzo y apenas superan las del año pasado. Pero facturan más por suba de precios.

Los supermercados redujeron sus ventas el 0,9 por ciento en abril. La suba interanual fue del 3,4 por ciento, la más baja desde mediados de 2003, cuando las ventas comenzaron a recuperarse. Con menor importancia relativa, aunque reflejo de la misma tendencia, también cayeron los ventas de los centros de compra (shopping centers) un 0,8 por ciento, manteniendo una suba interanual del 9,4 por ciento, por primera vez en un dígito desde marzo de 2003. La facturación, en cambio, sigue en alza.
Bajan las ventas, pero sube la facturación, lo que indica que los precios siguen en alza, un dato que ya fue reflejado por los indicadores de inflación. La pregunta que ayer se hacían quienes siguen estas tendencias, tanto en el sector privado como en el Ministerio de Economía, es en qué medida la baja de los niveles de venta son o no una señal de alarma sobre el comportamiento del consumo.
En Economía, uno de los ámbitos donde la tendencia a ver indicadores negativos es menor, sostienen que las bajas registradas no son significativas y, por lo tanto, no alcanzan para hablar de un “cambio de tendencia” en el consumo. No obstante, reconocen que el efecto inflacionario sobre las compras no puede negarse.
En las consultoras de mercado vinculadas con el supermercadismo, en cambio, prefieren continuar hablando de la mejora en la participación de las grandes cadenas en las ventas minoristas. En febrero y marzo, justamente en los dos meses en los que las alzas de precios fueron máximas, los supermercados recuperaron un punto del mercado en su competencia frente a almacenes y autoservicios. Otro punto que destacan es la facturación que sigue en alza mejorando los márgenes de comercialización.
Sin embargo, después de la fuerte suba del 12,8 por ciento de marzo, en la que se conjugó recuperación estacional con aumentos de precios, la mejora de abril, cuando las principales cadenas facturaron 1705 millones de pesos, fue del 1,3 por ciento. Comparado contra igual mes del año pasado, la suba fue del 16,2 por ciento. Para los supermercadistas, el negocio no parece ir del todo mal.
Para el profesor de la Universidad de San Andrés Roberto Dvoskin, la tendencia parece ser más clara. Existe un “movimiento de las ventas que acompaña la restricción salarial”. Claramente, “los aumentos de los precios fueron por efecto de la demanda”, consideró. “Pero las señales del Gobierno en materia de salarios hicieron que la gente sea más cautelosa al momento de gastar”, agregó. Dvoskin no comparte la visión de las consultoras. A su juicio, el desarrollo de los canales de venta alternativos continúa. “Los supermercados representan lo que sucede con el consumo, pero no con todo el consumo, sino con el de los sectores medios para arriba”, describe. Y es precisamente “en la clase media donde más se nota la restricción salarial”. Los sectores “más bajos, en cambio, mejoraron sus ingresos”, lo que explicaría el mejor desempeño de los canales alternativos.
En esta línea, el comportamiento negativo de las ventas de los shopping sería una representación de la misma tendencia. Pero aquí el efecto precios sobre la facturación fue mucho mayor. En abril, las ventas sumaron 299,3 millones de pesos, lo que significó una mejora mensual del 10,2 por ciento e interanual del 28,4 por ciento. Sumando los dos canales de consumo, entonces, se obtiene que los consumidores de estas bocas gastaron más y compraron menos.

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Caen las ventas. ¿Baja del consumo o corrimiento a los almacenes?
 
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