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La investigación del Senasa apunta a que hubo contrabando de hacienda

Tal como informara Página/12 en la edición del domingo pasado, ayer en una reunión entre todos los integrantes del mercado de la carne se avaló esa posición del Senasa. Se abrieron negociaciones con las plazas de destino del exterior para minimizar la caída de las exportaciones.

 Por Claudio Zlotnik

En forma oficial, el Senasa todavía no puede denunciar que el brote de aftosa en la provincia de Corrientes fue por culpa del contrabando de hacienda desde el Paraguay, porque a los funcionarios todavía les faltan elementos técnicos para probar ese delito. Pero ayer, después de que el organismo oficial diera el primer informe desde que estalló el tema, los productores, consignatarios, exportadores y ministros de Agricultura provinciales que presenciaron la exposición se fueron convencidos de que el ingreso ilegal de ganado fue la causa del rebrote de aftosa en la Argentina. Ahora, el Gobierno negocia con los principales clientes para minimizar el impacto comercial.

Después de dos horas de reunión entre todos los integrantes del mercado de la carne, hubo un dato que reforzó la hipótesis del contrabando: hace un mes, durante una expedición de rutina en la zona afectada, el Senasa consignó que la actividad viral era inexistente. Según los especialistas, la anécdota descalifica la teoría de que el causante del brote fue una falla en la vacunación de los animales. “Aunque la vacuna hubiese estado en mal estado o el vacunador la haya aplicado mal, no habría razones para la aparición de la aftosa en ese rodeo sano, a menos que, en el ínterin, hayan ingresado animales de afuera”, comentó a Página/12 uno de los asistentes a la reunión de ayer en Agricultura.

Otro de los presentes agregó: “La única manera de que el foco se haya limitado a 70 cabezas es si hubo contrabando. Los demás terneros del rodeo no se contagiaron porque estaban vacunados”. Todos los datos analizados durante el encuentro terminaron por convalidar que la principal hipótesis es el contrabando. Ya lo había admitido, en diálogo con este diario, el director de Sanidad Animal del Senasa, Jorge Dillon, en la edición del último domingo: “Lo que a nosotros más nos cierra es que hubo un ingreso no legal de animales”, había asegurado. Ayer, Juan Alberto Romero Brisco, responsable del campo afectado, desestimó esa posibilidad. “Puedo garantizar que este ganado fue criado en la estancia: no es tan complicado saber cuándo una vaca es de rodeo o no”, dijo.

Para poder cerrar el caso, los técnicos del Senasa investigan en varios frentes: están tomando muestras de sangre a la hacienda sospechada. Investigarán su ADN y si habían recibido la vacunación. A pesar de que en el Gobierno admiten que será muy difícil comprobar el contrabando, los funcionarios aseguran que “investigarán hasta el final”. Mientras tanto, ya fueron sacrificadas 800 cabezas del campo de la familia Romero Feris, y desde Agricultura admiten que matarán a todo el rodeo de 3060 cabezas.

A medida que pasan los días y no aparece otro foco de aftosa, aumentan las probabilidades de que el problema quede circunscripto a Corrientes. En Agricultura aseguran que esta semana será clave. Entre mañana y pasado, la Unión Europea tomará una decisión sobre sus compras de carnes a la Argentina. Ayer hubo encuentros de Jorge Amaya, titular del Senasa, con los agregados agrícolas de las distintas embajadas europeas. La aspiración del Gobierno es que la Unión suprima sus compras de la zona afectada, pero siga operando con el resto del país. La decisión tendrá impacto en otros clientes: se presume que Israel –cuarto en el ranking de compradores (53,8 millones de dólares) y que suspendió sus adquisiciones– podría rever esa medida si Europa es laxa en su actitud. Sudáfrica, décimo en ese ranking (12,5 millones), también imitaría a Europa.

El otro frente de las negociaciones está abierto con Chile. El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Miguel Campos, viajó a Santiago para intentar convencer a las autoridades de ese país que reviertan la suspensión total de sus compras de carnes argentinas, medida que tendría una duración de al menos seis meses.

El gobierno chileno respondió que flexibilizarían su posición si la Argentina otorga “garantías sanitarias” de que el brote se limita a Corrientes. En ese caso, aceptarían hacer como Rusia, que tan sólo suspendió sus compras a esa provincia. En la actualidad, Chile es un mercado importante. Está en el tercer puesto, detrás de Europa y Rusia, con importaciones anuales por 144,5 millones de dólares.

La regionalización cárnica podría ser una vía para limitar los efectos negativos del brote. Pero es resistida por las provincias que limitan con terceros países. Argumentan que, por esa condición geográfica, están más expuestas y que no se las puede condenar.

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Empleados del Senasa desinfectando las ruedas del camión en la frontera caliente con Paraguay.
Imagen: AFP
 
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