ECONOMíA › LOS FRUTOS DEL CRECIMIENTO NO SON PARA TODOS

Los favorecidos en el reparto

 Por Claudio Zlotnik

¿Son todos ganadores cuando la economía crece a un nivel record? La respuesta debería ser que sí, pero la verdad es que no lo es. Algunos quedan afuera a la hora de repartir el botín. Y entre los ganadores, ¿lo son todos por igual? También aquí la respuesta va por la negativa. Los distintos sectores de la economía corren con suerte diversa, y también existen considerables diferencias dentro de esos sectores.

Con distintas bases de sustentación, la construcción y el agro se convirtieron en la locomotora del crecimiento económico. De acuerdo con estimaciones privadas, la construcción registró una expansión del 18 por ciento, mientras que el agro lo hizo a un ritmo del 15 por ciento.

El boom inmobiliario, recién ahora oxigenado con la todavía leve reaparición del financiamiento bancario, motoriza a la construcción y también derrama parte de su crecimiento hacia los rubros que le proveen los insumos. A diferencia de otros sectores, en la construcción hubo una expansión homogénea, liderada por la producción de cemento, que se acercó al 20 por ciento. Acompañaron la fabricación de ladrillos, pinturas, revestimientos y muebles.

En el agro fue determinante la cosecha record del año pasado. El clima favorable y los sostenidos precios internacionales resultaron claves para redondear un crecimiento que bordeó el 15 por ciento. En la interna del sector, no todos tuvieron los mismos réditos. En la foto de 2005, a los productores de carnes y de lácteos les fue mejor que a los de soja, que tuvieron que compensar una baja de los precios con una mayor producción.

Para cerrar con los grandes ganadores del actual modelo económico, la industria tuvo un buen año –mostró una expansión del 7,7 por ciento–, pero no pudo repetir la marcha del año anterior. Como no ocurre en los otros sectores productivos, en la actividad fabril se notan las diferencias internas. El rubro automotor se convirtió en la estrella. Con 403 mil unidades, las ventas de vehículos fueron 29 por ciento superiores a las de 2004 y se convirtieron en las más altas en siete años. Las exportaciones record completaron un año excelente.

La siderurgia y la producción de aluminio trabajaron a capacidad plena, con precios internacionales por las nubes. El balance positivo del grupo Techint, por tomar el más representativo, corrobora esa coyuntura. También les fue muy bien a los productores de químicos y plásticos, que se abastecen de energía barata y exportan en dólares.

La contracara de la industria fueron los fabricantes de alimentos, que así como no caen demasiado con la crisis, tampoco levantan tanto en las épocas de auge. La industria del tabaco tuvo directamente registros negativos.

Por el lado del comercio, los vendedores de artefactos para el hogar fueron los más ganadores, gracias al impulso que dio el consumo interno. Las mayores ventas tuvieron su correlato hacia los fabricantes de línea blanca. Los servicios privados, en tanto, tuvieron su primer año de recuperación de precios después de la devaluación, y se beneficiaron por la fuerte expansión del consumo.

Con los datos oficiales a la vista, el modelo parece funcionar: en la estructura del Producto, y a precios corrientes, el agro y la industria ganaron terreno. En 1998 representaban 6,7 y 17,8 puntos respectivamente y ahora pasaron al 14 y 21,5 por ciento.

A esos grandes ganadores se les enfrentan los grandes perdedores: los trabajadores del sector público y del sector informal, cuyos salarios apenas le empataron a la inflación de 2005.

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