ECONOMíA

Campaña para frenar la concentración de tierras

La Federación Agraria reclamará una nueva ley de arrendamientos que regule el uso de la tierra.

 Por Sebastián Premici

Los altos precios de las materias primas agrícolas, en especial la soja, le están quitando espacio a la ganadería. Por otro lado, pequeños productores del campo argentino, dueños de sus tierras, pierden lugar en detrimento de los grandes pools económicos y financieros, que alquilan los campos en busca de una ganancia a corto plazo. “La economía no es libre; si el Estado no la regula, las grandes corporaciones lo harán”, expresó a Página/12 Ulises Forte, vicepresidente segundo de la Federación Agraria Argentina. Con esta frase, el dirigente anticipó que a partir de la segunda semana de febrero saldrán a recorrer 400 pueblos del país para iniciar una Campaña Nacional por una Nueva Ley de Arrendamientos que buscará frenar el proceso de concentración de la tierra.

El proyecto de ley ingresó en el Congreso el año pasado y lleva la firma del actual gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner. Después de recorrer diferentes despachos y comisiones legislativas, su tratamiento fue nulo. Para la Federación Agraria, la concentración de la tierra y el proceso de sojización es algo que preocupa. “Aproximadamente 20 millones de hectáreas están en manos de empresas extranjeras. A esta concentración hay que sumarle otro dato, que tan sólo 3000 productores se quedan con los réditos del 80 por ciento de la soja del país”, graficó Forte. El total de productores ascendería a trescientos mil.

La campaña que comenzará en febrero buscará generar consenso entre los productores que más sufren la concentración y lograr que la nueva ley de arrendamientos pueda colarse en los diferentes despachos gubernamentales. La normativa que impulsa la Federación pretende modificar los plazos de alquiler de las tierras para evitar la especulación y establecer límites y gravámenes a los pools y fondos de inversión. A su vez, apunta a generar las herramientas necesarias para un tratamiento sustentable del suelo. “Hay que apostar a un modelo agrícola de agricultores, es decir, defender al sujeto tradicional del campo, que es el pequeño productor”, afirmó Forte.

Sin embargo, para Daniel Lema, investigador del área de Economía y Sociología del Instituto Nacional de Tecnología Agraria, la concentración de la tierra no sería tal y una nueva normativa que apunte a modificar los plazos de contratos entre propietarios y arrendatarios no tendría mucho efecto sobre la sustentabilidad de los suelos. “Hay que entender que en el campo muchas decisiones son coyunturales, por lo tanto es razonable que los contratos sean de un año. No hay especulación ahí”, indicó Lema.

En 2002, el investigador del INTA realizó un trabajo sobre la base del censo agropecuario de la ciudad de Pergamino, que luego extendió a la provincia de Entre Ríos. En el estudio, Lema se preguntaba si existía una estructura diferente en el tratamiento de los suelos, tanto en la tierra trabajada por los propietarios como por los arrendatarios. La conclusión fue que no. “El paquete tecnológico con el que trabaja el campo está muy ajustado; existe poco margen para hacer algo distinto.” Lema considera que una nueva ley de arrendamientos no hará mucho por la sustentabilidad del suelo y menos por la concentración de la tierra. “Los más grandes productores del país sólo concentrarían, como mucho, un tres por ciento de las hectáreas cultivables”, polemizó.

Según el Censo Nacional Agropecuario 2002, hubo una disminución de la cantidad de hectáreas explotadas por sus propietarios (-8,4 millones, en relación con 1998) y un crecimiento de la superficie explotada bajo distintos tipos de contratos: arrendamientos; contratos accidentales –los que son de un año–; aparcería. Mientras que el número de empresas agropecuarias productivas cayó un 21 por ciento. El informe de la Secretaría de Agricultura consignaba que las explotaciones más pequeñas –500 hectáreas de promedio– resultaron las más afectadas por la desaparición de establecimientos agropecuarios. “En 2007, el 10 por ciento de los productores concentran el 50 por ciento del uso y tenencia de la tierra”, agregó Forte.

“Los pools económicos imponen hoy al pequeño y mediano productor qué es lo que tienen que producir, no es la Argentina quien decide. El modelo de la siembra directa, por los volúmenes que maneja, va en favor de los precios internacionales y en contra de los pequeños productores. Argentina es un país que necesita gente en el campo, si no es un país vacío”, argumentó Walter Pengüe, director del Posgrado de Economía Ecológica de la UBA. La propuesta de una nueva ley de arrendamientos se suma a otras iniciativas, como la elaboración del Plan Ganadero impulsado por Santa Fe, que tiende a fortalecer el sistema productivo del campo, a largo plazo.

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