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Ante el nuevo orden

 Por César Mayoral *

La nueva realidad que nos muestra la crisis económica internacional indudablemente reclama por sí misma la modificación sustancial del ordenamiento global que fuera creado al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Este cambio en las organizaciones internacionales y en las herramientas que sin lugar a dudas necesita el conjunto de la humanidad para poder funcionar civilizadamente en el futuro representa también una gran oportunidad para los países como la Argentina.

Las Naciones Unidas con un Consejo de Seguridad que mantiene una antidemocrática representación y que sigue sosteniendo el elitista sistema del veto para algunos no ha estado a la altura de los últimos acontecimientos, confirmando su importancia para detener el conflicto de la Franja de Gaza, como tampoco lo pudo hacer con otros conflictos, como fueron el de Somalia, Darfur, Eritrea, Sudán del Sur, Uganda, R. P. del Congo, el Líbano, Osetia, Abjasia, Kosovo, etcétera.

Las instituciones creadas en Brettons Wood han demostrado también su ineficacia al no haber previsto la crisis actual, y al no aportar ideas novedosas para su solución. Solamente paliativos menores que son sólo placebos ante enfermedades que de no encontrarse soluciones se convertirán en terminales para la democracia y para los derechos humanos.

En ese marco, la creación de nuevos mecanismos y la reforma de algunos existentes parecería el único camino a recorrer, reconociendo los verdaderos poderes nacionales como el crecimiento indetenible de algunos actores internacionales que cada vez tienen un peso mayor como la República Popular China en particular y los países en desarrollo en general, sobre todo la India, Rusia y el Mercosur, dejando atrás a un unilateralismo egoísta que llevó al mundo al estado de cosas que hoy conocemos.

Es por ello que la conformación del G-20 (con alguna modificación) pareciera ser el embrión de organización de cara al futuro para solucionar esta crisis mundial de consecuencias profundas y aún desconocidas. El aporte de nuevos agentes internacionales con nuevas ideas es indispensable para ello.

Esta instancia le permite a la Argentina una nueva oportunidad para situarse a la cabeza del camino que se avecina, teniendo en cuenta su condición de país gran productor de alimentos, con fuentes incomparables de energía renovable y convertirse en una de las potencias emergentes que surgirán después que este “tsunami” económico-financiero haya pasado. La unidad del Mercosur y de todo el subcontinente es la tarea más importante en la hora actual para concretar el sueño de la patria grande en un mundo multilateral más justo y representativo.

* Embajador argentino en la República Popular China.

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