EL MUNDO › EL EX GURú DE WALL STREET RECIBIó LA MáXIMA PENA PEDIDA POR ESTAFAS POR 65.000 MILLONES DE DóLARES

Madoff fue condenado a 150 años

El hombre que admitió perpetrar el fraude más grande de la historia recibió la sentencia más larga en la historia del fraude. El juez le dijo al financista de 71 años que sus delitos fueron de una extraordinaria maldad.

 Por Stephen Foley *

No habrá piedad para Bernard Madoff. El hombre que admitió perpetrar el fraude más grande de la historia ha recibido la condena más larga de la historia del fraude: 150 años por un delito que un juez de Nueva York condenó como de una “extraordinaria maldad”. Vestido como para un funeral, con traje negro y corbata negra, Madoff, de 71 años, estuvo parado impasible cuando Denny Chin emitió una sentencia que garantiza que morirá en prisión. La apología cara a cara que Madoff pronunció a sus víctimas, su pedido de clemencia extendida por sus abogados y las afirmaciones de que cooperó en la búsqueda de su dinero fueron descartados por el juez, que decidió dar la máxima pena pedida.

Gritos de alegría surgieron en la sala atestada del juzgado en Manhattan. Una por una, las víctimas se alinearon para contar las desgarradoras historias de pérdidas y traición a manos de un hombre que fue una vez uno de los más poderosos de Wall Street. Esas víctimas, representantes de miles alrededor del mundo, a veces sollozaban, a veces gritaban furiosas, pero básicamente contaban las devastadoras consecuencias financieras luego de saber –el 11 de diciembre del año pasado– que todo el imperio inversor de Bernard Madoff de 65 mil millones había sido un plan piramidal.

El juez Chin le dijo al estafador que sus delitos habían herido no sólo a los ricos y famosos que han sido sus víctimas más mencionadas, sino más a menudo a gente común de familias trabajadores, cuyos planes para mandar a sus hijos a la secundaria o cuidar de los parientes mayores se arruinaron. “Este no es un delito incruento que sucedió sólo en papel, sino uno que perjudicó a un número sorprendente de seres humanos”, dijo el magistrado. Citó el ejemplo de una viuda, que había visitado a Madoff dos semanas después de la muerte de su marido, quien había puesto sus ahorros en manos del estafador. “Puso sus brazos alrededor de ella en forma cariñosa y le dijo que no se preocupara, que su dinero estaba seguro con él. Ahora su dinero ha desaparecido.”

Dentro de las opresivas paredes con paneles de madera en la sala del juzgado, rodeada de columnas de mármol negro, Madoff había estado sentado impasible durante la audiencia de la sentencia de 90 minutos ayer a la mañana, pero se dirigió a la corte y en forma dramática a las víctimas que viajaron para verlo enfrentarse a la Justicia. Volviéndose casi 90 grados para mirarlos en los bancos detrás de él, dijo: “Les pido disculpas a mis víctimas. Me daré vuelta y los enfrentaré. No porque haga una diferencia, pero lo lamento”. Dijo que estaba atormentado por el “legado de vergüenza” que le dejaba a su familia.

Ira Sorkin, el abogado que defendía a Madoff, insistió en que el fraude no había sido perpetrado directamente para enriquecer al estafador o a su familia. Era un clásico plan piramidal, llamado un plan Ponzi en Estados Unidos, donde el dinero que llega de los inversores era usado para pagar a los que querían retirarse.

Las afirmaciones de Madoff de que estaba dirigiendo una estrategia comercial mágicamente misteriosa que garantizaba ganancias de dos dígitos cada año puede haber sido una mentira, pero había creado una empresa comercial legítima anteriormente en su carrera, que era una de las más grandes que trabajaba en la Bolsa de Comercio de Nueva York y sobre la que basó su fortuna. Madoff afirma que comenzó su fraude a comienzos de la década de los ’90, después de que trató de ocultar pequeñas pérdidas en inversiones, y la bola de nieve se formó después. Añadió: “Hice un error de cálculo. Me negué a aceptar eso, por primera vez en mi vida fracasé. No podía admitir ese fracaso. Fue un error trágico”.

Madoff había estado alojado en un centro de detención de Manha-ttan desde que se declaró culpable de once cargos, que van desde el fraude y robo a perjurio y lavado de dinero, en marzo, mientras que los restos de una vida de casas lujosas, múltiples yates y relojes de diseño son vendidos para financiar a sus víctimas. Estas llegaron por lo menos de tres continentes e incluyeron a celebridades como Steven Spielberg, Kevin Bacon y Zsa Zsa Gabor, entre otros, fondos de pensión, miles de organizaciones de caridad, muchas de las cuales se han visto obligadas a cerrar, y filántropos como el sobreviviente del Holocausto Elie Wiesel.

“Les robó a los ricos. Les robó a los pobres. No tenía valores”, dijo Tom Fitzmaurice, describiendo cómo él y su mujer, ambos de 63 años, tenían ahora cuatro trabajos entre los dos. Michael Schwartz, de 33 años, cuyo fondo de ahorros de la familia fue usado no sólo para pagar sus estudios sino que era para mantener a un hermano enfermo mental, se quebró cuando se dirigió a la corte. “Cada vez que escribía un cheque para pagar su decadente estilo de vida, mataba los sueños.”

Sentenciar a Bernard Madoff no termina con el tema legal. Los investigadores no están convencidos, por sus afirmaciones, de que haya actuado solo; la Securities Investor Protection Corp, que está llevando a cabo un esfuerzo para compensar a las víctimas, dice que no cree que Madoff esté haciendo todo lo que puede para ayudar. Hasta ahora, el auditor que estaba certificando la exactitud de los libros contables de Madoff también recibió acusaciones por delitos.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El magistrado le dijo a Bernard Madoff que sus delitos habían perjudicado a familias de trabajadores.
Imagen: AFP
 
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