SOCIEDAD › SIN CLASES EN UNIVERSIDADES

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 Por Adrián Pérez

En un documento difundido ayer, la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires resolvió –luego de una reunión con el resto de la comunidad académica y con el aval de la Comisión de Bioseguridad que allí funciona– continuar su plan de contingencia mediante el cese de sus actividades académicas de grado y posgrado hasta el 11 de julio, luego de confirmarse el fallecimiento de un estudiante y una docente de esa casa de estudios. Esta postura está en sintonía con la adoptada por las universidades de Rosario y del Litoral, donde se dispuso la suspensión de clases hasta el 26 de julio, cuando finalizan las vacaciones de invierno en esa provincia. Lo mismo ocurre en la Universidad de La Plata, donde Jorge Martínez, decano de la Facultad de Medicina, decidió, “con acuerdo de los integrantes del Comité de Emergencia”, adoptar la misma medida pero hasta el 31 de julio.

En diálogo con Página/12, María Beatriz Guglielmotti, decana de la Facultad de Odontología (UBA) e investigadora del Conicet, aclaró que el comunicado difundido en las primeras horas de ayer por esa institución hablaba de dos muertes: “La de una docente que estuvo internada en el Sanatorio San Lucas de San Isidro con confirmación de infección con el llamado virus de la gripe porcina y el de un alumno que estuvo internado en el Hospital Militar Central por un cuadro respiratorio agudo grave, considerado hasta las 8 de la mañana (de ayer) como caso sospechoso”.

Todo cambió cuando Guglielmotti recibió un llamado de la madre del chico fallecido: “La mamá del chico fallecido me llamó para comunicarme que los resultados de los análisis procesados en el Instituto Malbrán dieron positivo de ser portador de la influenza A H1N1”. “Ante la confirmación de este segundo caso y como existe personal administrativo que por su situación de salud se los considera de riesgo (hay un empleado administrativo internado como caso sospechoso y que tiene problemas respiratorios), tomamos la decisión de suspender las actividades académicas de grado y posgrado hasta el 11 de julio”, agregó la decana.

Por el grado de complejidad en sus funciones –la institución funciona como unidad académica y como hospital odontológico universitario–, la facultad no cerrará sus puertas completamente para mantener la atención de casos graves a través del servicio de urgencias odontológicas y orientación de pacientes, mediante las residencias universitarias en salud bucal y dos clínicas. “Todo esto lo hicimos para asegurar la atención de pacientes con riesgo médico asociado y, además, va a funcionar un sistema mínimo de servicios generales y de mantenimiento”, destacó Guglielmotti.

“Vamos a estar en comunicación permanente con toda la comunidad académica (profesores, graduados, no docentes y alumnos) para seguir su evolución, enfatizó la investigadora del Conicet.

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