EL MUNDO › LULA COMPLETO SU GABINETE, QUE ASUMIRA EL MARTES PROXIMO

Pesada herencia para 33 personas

Lula ya designó a sus 26 ministros y sus siete secretarios, pero empieza a ver los números en rojo que le deja Cardoso.

“Este es un gabinete de centroizquierda.” El hombre fuerte del futuro gobierno de Brasil, el ministro del Gabinete Civil (Jefatura de Gabinete) José Dirceu, definió así al gobierno que desde el martes próximo gobernará el país más grande de América latina. La danza de los nombramientos de ministros del presidente Luiz Inácio Lula da Silva terminó anteayer con la designación de Miguel Rossetto para el importante Ministerio de Desarrollo Agrario, que manejará las relaciones del gobierno con el Movimiento de los Sin Tierra (MST). Precisamente, la presencia de Rossetto en el gabinete fue saludada por el MST y criticada por los grandes propietarios rurales. Con los papeles de la transición ya finalizados, y con la primera reunión de gabinete prevista para mañana, Lula dijo ayer que “la situación económica que nos deja Fernando Henrique Cardoso es peor que la que nos pintó”. Eso sí: Lula acordó con Cardoso la firma de un decreto para impedir que los funcionarios públicos de la administración saliente sean juzgados por cualquier tribunal. Sólo podrá hacerlo la Corte Suprema de Justicia.
El 24 a la noche, Lula anunció su gobierno como un regalo navideño y rezó en público a Dios para que sus ministros sean capaces de dar lo mejor de sí para “cambiar la cara de este país”. Lula ha colocado a moderados e independientes en los ministerios económicos. Hubo una serie de nombramientos criticados por la izquierda del partido: el de Henrique de Meirelles, ex presidente del BankBoston y diputado electo por el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Cardoso, al frente del Banco Central; el de un poderoso empresario como Luiz Fernando Furlan en Desarrollo, Industria y Comercio; y el de Roberto Rodrigues, titular de la corporación empresarial de Agronegocios, en Agricultura. Pero otros fueron elogiados, como el de Marina Silva en Medio Ambiente, Dilma Roussef en Minas y Energía, José Graziano en Seguridad Alimentaria, Olivio Dutra en Ciudades y Cristovam Buarque en Educación.
Sin acuerdo con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), siendo minoría en el Congreso, el gabinete de Lula tiene un fuerte componente del PT. La mitad de los ministerios (13 de 26) y la casi totalidad de las secretarías (salvo la de Prensa, que estará a cargo del independiente Ricardo Kotscho) pertenecen al partido de Lula, que integró a seis independientes en los ministerios y entregó un ministerio a cada uno de los partidos que lo apoyaron, incluyendo al ex candidato presidencial Ciro Gomes (ahora de barba luego de unas vacaciones en Cuba) en Integración Nacional. Repartió entre moderados y radicales en el partido, pero no se salvó de las críticas por designar a Gilberto Gil en Cultura (ver nota aparte).
Pero quizás el principal problema que enfrente Lula cuando asuma no serán ni las tensiones internas ni la búsqueda de consensos en un Parlamento en principio opositor, sino el país que le deja Cardoso. El viernes, los ministros y secretarios de Lula se reunirán en Brasilia con los informes de cada una de las carteras elaborados por los equipos de transición de los gobiernos saliente y entrante, este último presidido por el nuevo ministro de Hacienda Antonio Palocci. Asesores de Lula aclararon que existe riesgo de escasez de alimentos básicos como arroz y maíz, y que también se han identificado problemas en la red hospitalaria pública. “Estamos mirando a un gobierno en el fin del mandato intentando ‘vender’ la imagen de un Brasil que el pueblo no identificó en el proceso electoral. Los números de la transición no son satisfactorios, particularmente en lo que se refiere a la situación de la economía”, afirmó anteayer Lula en declaraciones a la prensa brasileña. “Hay una serie de bombas de efecto retardado que nos dejó Cardoso”, continuó. En todo caso, el presidente saliente ya se aseguró la relativa impunidad de su administración con la decisión, acordada con Lula y criticada por algunos sectores políticos, de hacer que los funcionarios sólo seanprocesables por la Corte Suprema. Cardoso se defendió diciendo que los gobernantes, por su condición, son muy vulnerables a denuncias por parte de personas o sectores que se hayan sentido perjudicados por sus actos.

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José Dirceu, hombre clave del gobierno de Lula, da el OK.
 
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