ESPECTáCULOS › “BAHIA MAGICA”, EL ÚNICO ESTRENO DE ESTAS NAVIDADES

Un aplauso para la loba de mar

 Por Martín Pérez

A la hora de filmar co-producciones con la madre patria, uno de los inevitables lugares comunes cinematográficos es la súbita aparición en el guión de un personaje español. Puede ser alguien de la familia del protagonista, o si no, un interés amoroso en la trama. La imaginación se afina a la hora de conseguir el dinero que permita concretar la co-producción. Si de algo puede presumir la película infantil Bahía Mágica es de haber inventado un nuevo lugar donde poner el acento español necesario para que el film pueda ser considerado como una co-producción: la voz en off. Lamentablemente, más allá de ese arrebato de ingenio, poco hay para destacar sobre una película que –bajo la coartada de querer despertar la conciencia ecológica infantil– apenas si proporciona los elementos necesarios para ser considerado propiamente eso, una película.
Casi un libro de cuento animado antes que un film, por culpa de la permanente intromisión de un narrador recurrente, Bahía mágica desarrolla una idea narrativa que incluye un buque contaminado, simpáticos animales marinos y niños con ganas de defender su medio ambiente. Los animales son las focas, orcas y delfines de Mundo Marino -el film es prácticamente una larga publicidad del oceanario–, que serán los primeros en descubrir la existencia del peligro del buque en cuestión. Ellos avisarán a los niños mientras los adultos hacen caso omiso del peligro, salvo un abuelo con loro al hombro, que cruzará el océano en una lancha, para enfrentar a la malvada tripulación del buque.
En una visión pesimista Bahía mágica es la clase de film al que sólo le interesa el supuesto ‘viva la pepa’ que supone el hecho de que su público sea infantil. Ante cada problema sin solución, es posible imaginar la justificación de sus responsables: “Total, son chicos...”. Entre parlamentos new age de los “buenos” y exageradas morisquetas de los “malos”, lo mejor que tiene Bahía mágica para ofrecer a los niños es la presencia de los animales marinos del oceanario. De hecho, la mejor actuación del film es la de “Lola”, una loba de mar que concreta un trabajo impresionante.

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