EL MUNDO › RAFAEL RONCAGLIOLO, MINISTRO DE EXTERIORES DEL GOBIERNO DE HUMALA

Perú y su política de no alinearse

El canciller señaló que son pragmáticos a la hora de relacionarse: “Creemos en la unidad de América latina en torno de intereses comunes”. Roncagliolo comparó el conflicto minero en Cajamarca con crisis similares en Ecuador, Bolivia y Brasil.

 Por Adrián Pérez

El ritmo frenético que se observa en el hotel de Recoleta está marcado por la inminente jura de Cristina Fernández como presidenta de la Argentina por segundo período consecutivo. Los hombres que cuidan a los presidentes latinoamericanos que viajaron para asistir a la asunción de CFK corren de un lado al otro, ultimando detalles, antes de que los mandatarios suban a los coches oficiales que los llevarán rumbo al Congreso de la Nación. El presidente de Perú, Ollanta Humala, había confirmado que volaría a Buenos Aires para saludar a la Presidenta. Finalmente suspendió la visita por una protesta antiminera que comenzó dos semanas atrás en su país. Quien viajó en su representación fue el canciller peruano, Rafael Roncagliolo. Con ánimo aplomado y distendido, el ministro de Relaciones Exteriores dialogó con Página/12 sobre el conflicto que sacude a Perú, la relación de Humala con los líderes de la región, la política exterior peruana, el futuro de la región, y el reciente apoyo de un grupo de académicos y ex funcionarios peruanos al reclamo de la Argentina sobre la soberanía en las islas Malvinas.

–¿En qué se diferencia la administración de Ollanta Humala de anteriores gestiones? ¿Qué lo hace más progresista?

–La gran diferencia es que el presidente Humala orienta su gobierno a asegurar la inclusión social, mantener el crecimiento económico del país, la estabilidad, la inversión y un comercio exterior abierto. Queremos que esto no alcance a unos pocos sino que beneficie a todo el país, que no haya ciudadanos de primera y de segunda.

–¿Cuáles son las claves para implementar políticas inclusivas en un contexto de globalización y crisis mundial?

–La inclusión social se practica a través de medidas concretas. Nuestra primera medida ha sido la ley de consulta previa, para asegurarnos de que la inversión se haga sin afectar el medio ambiente, ni los derechos de las comunidades. Esta ley permite que aquellos ciudadanos de las comunidades indígenas cuyas opiniones no eran escuchadas a la hora de invertir, ahora sean consideradas. El hecho de que hayamos batido un record histórico en las asignaciones presupuestarias para educación y salud también es una medida destinada a fortalecer la inclusión social.

–¿Qué relación plantea Humala respecto de dirigentes como Hugo Chávez, Dilma Rousseff o Rafael Correa?

–A comienzos del próximo año tenemos previsto una reunión de presidentes de Perú y Brasil. Con el presidente Correa estamos organizando una reunión de gabinete binacional en la que participarán los ministros de ambos países. Este encuentro se realizará en enero. Estamos desarrollando un convenio para darle a Bolivia facilidades portuarias en la zona de Ilo, en el sur del Perú. Acabamos de tener la visita del canciller venezolano y estamos avanzando en acuerdos de integración que incluyen comercio, migrantes, cooperación científica y cooperación en materia social. Podría decirle que la relación con los países vecinos es una prioridad de este gobierno. En el pasado hemos avanzado mucho en tratados de libre comercio en distintas partes del mundo, el 90 por ciento del comercio exterior peruano se hace en áreas de libre comercio.

–Precisamente, el presidente Humala señaló que iba a respetar acuerdos firmados en el pasado, como el que Perú selló con la Alianza del Pacífico.

–Perú cumple con los tratados pactados. Y en este caso vamos a cumplir con este acuerdo que, para nosotros, es básicamente un acuerdo comercial y económico que no implica un bloque ideológico. Perú no va a participar en ningún bloque ideológico o político. Nosotros practicamos una política de no alineamiento en nuestra relación con los países latinoamericanos.

–¿A qué se refiere cuando habla de una política de no alineamiento?

–A que no tiene sentido para un país como Perú dirigir su política exterior en función de bloques. En el pasado se discutía si estábamos con el ALBA o si estábamos con los amigos de Estados Unidos. Una política no alineada es una política de acercamiento pragmático sin considerar las orientaciones ideológicas de cada gobierno. Creemos en la unidad de América latina no en base a coincidencias ideológicas sino en torno de intereses comunes. Tratamos de fortalecer la relación con organizaciones como Unasur y la Comunidad Andina, en las cuales se lleva a cabo la solidaridad entre nuestros países.

–Solidaridad que se manifiesta en el Grupo Peruano de Respaldo a la Soberanía Argentina en las islas Malvinas, creado recientemente.

–Esa es una cuestión de principios para los peruanos. En Malvinas hay una situación colonial que debe terminar. Hemos sido, somos y seguiremos siendo solidarios con la Argentina ante su reclamo de soberanía. Es uno de los pocos puntos concretos mencionados con nombre en el programa de gobierno del presidente Humala. Vamos a respaldar a la Argentina en su necesidad de que el Reino Unido se siente a negociar, como lo hacen los países civilizados.

–La visita del presidente Humala para participar en la asunción de la presidenta Cristina Fernández había sido anunciada. Pero canceló su viaje a último momento.

–Los problemas internos del Perú en estos momentos son muy complicados. Tenemos un estado de emergencia en la región de Cajamarca y dificultades sociales que tienen prioridad en la agenda presidencial. El presidente Humala siente una estima particular por la presidenta de la Argentina. Aunque tenía pensado venir, las complicaciones internas le han impedido viajar, así como le impidieron asistir a la Cumbre de Celac, en Caracas, y a la Cumbre de la Alianza del Pacífico, en Mérida. Valoramos muchísimo la relación histórica con la Argentina. Tenemos muchísimas coincidencias con el gobierno argentino en cómo miramos la situación regional y la inserción de América latina en el mundo. Hay sobradas razones para que nuestra relación con la Argentina sea de particular importancia.

–¿Y cuál es la situación actual en Cajamarca?

–Se ha declarado un estado de emergencia, pero se sigue manteniendo el diálogo para tratar de llegar a una solución que, como dice el presidente Humala, incluya el agua y el oro. La prioridad es que haya agua para los habitantes, la agricultura y la ganadería, pero no creemos que se tenga que renunciar a la actividad minera, en la que se basa el crecimiento económico del Perú. A través del diálogo buscamos fórmulas que aseguren la inversión en ese marco de respeto al medio ambiente y al derecho de las comunidades. Para eso tenemos que garantizar la seguridad pública y el orden, y por eso se ha aplicado el estado de emergencia en Cajamarca. Hay que tener la capacidad de mantener el orden y, al mismo tiempo, propiciar un diálogo civilizado.

–Justamente, los campesinos reclaman porque, para llevar adelante la extracción de oro, pretenden secar cuatro lagunas en Cajamarca.

–Estamos buscando la fórmula para mantener el agua y poder realizar la extracción minera de oro sin afectar la necesidad de las poblaciones. Hay un estudio de impacto ambiental, realizado durante el gobierno anterior y aprobado por el Ministerio de Energía. Eso no quiere decir que no se puedan mejorar las condiciones, no a través de la presión sino del diálogo.

–A partir de este conflicto, pareciera ser que Humala se alejara de esas bases sociales que lo ayudaron a ganar las elecciones presidenciales, y que hoy apoyan las protestas en Cajamarca.

–Aunque toda comparación es odiosa, podría decirle que este mismo problema lo tienen el presidente Correa, el presidente Morales y la presidenta Dilma: tres países en los cuales las actividades extractivas traen aparejados conflictos sociales. El hecho de que algunos sectores específicos radicalicen su propuesta no significa que el conjunto de la población no esté de acuerdo con la política del presidente Humala. Desarrollar actividades extractivas que protejan los derechos de las comunidades y el medio ambiente es el desafío que tenemos todos en América latina.

–¿Hacia dónde marcha la región desde su perspectiva?

–Estamos entrando en una época en la que América latina ya no es parte del problema sino de la solución. Los optimistas piensan que el crecimiento económico del próximo año en Europa será cero y que en Estados Unidos será ligeramente positivo. El de América latina va a ser de entre 4 y 5 por ciento. Si somos capaces de unirnos, a través de organismos como Unasur, vamos a hacer un gran despegue económico. Pero, además, vamos a convertirnos en una voz importante en la política internacional. Esta es la hora de América latina.

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“Hay sobradas razones para que nuestra relación con la Argentina sea de particular importancia.”
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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