EL MUNDO › EL GOBIERNO DE LUCAS PAPADEMOS ACEPTó DESPEDIR A QUINCE MIL EMPLEADOS PúBLICOS

Grecia, otra vez en la encrucijada

Los partidos políticos helenos se niegan a nuevos ajustes: por eso se pospuso la votación sobre un acuerdo que satisfaga a los organismos de crédito internacional. Los sindicatos griegos convocaron a una huelga para hoy.

Después de varios días, Grecia dio ayer la primera señal de ceder ante las presiones del FMI y la Unión Europea al aceptar despedir a 15 mil empleados públicos. Sin embargo, el premier tecnócrata Lucas Papademos tuvo que pasar para hoy la reunión con los partidos políticos, dado que se niegan a más ajustes y planes de austeridad. Y los sindicatos anunciaron una jornada de protesta.

“Grecia ha gozado de una excepcional solidaridad de parte de la Eurozona y de los acreedores internacionales; sin esa ayuda, en virtud de su crónica situación de crisis, habría caído en default”, afirmó un vocero de la Comisión Europea. El mismo funcionario habló de la negociación “fuera de plazo” en referencia a las interminables gestiones de la “troika” (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) para acordar un envío de un nuevo tramo de ayuda de 130 mil millones de euros a Atenas, que le evite caer en bancarrota por no poder afrontar sus compromisos de deuda a mediados de marzo.

A última hora de ayer, Grecia anunció que despedirá a 15 mil empleados públicos como le exige la “troika” para acceder a otorgarle más asistencia. Así lo informó la prensa helena, basada en un comunicado del ministro de Administración, Dimitris Reppas. Pero los expertos dudan de la veracidad de ese anuncio, pues el gobierno que encabeza Lucas Papademos no cuenta con respaldo de los partidos políticos que integran la coalición de gobierno (el socialista Pasok, la Nueva Democracia de centro y el ultraderechista LAOS) para aplicar más recortes, despidos y reducciones salariales.

Papademos se iba a reunir ayer con los dirigentes de los partidos en busca de apoyos, pero el mitin –inicialmente anunciado para el viernes pasado– se pasó para hoy. “La medicina es peor que la enfermedad, rechazamos una sobredosis de ajustes”, afirmó el principal referente de Nueva Democracia, Antonis Samaras. LAOS, en tanto, pidió un cambio de gobierno y la sustitución de Papademos y varios ministros por “técnicos” como el jefe de gobierno italiano, Mario Monti.

Papademos y el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, celebraron ayer nuevas reuniones de urgencia. “El jefe de gobierno le pidió a Venizelos que prepare un documento sobre las consecuencias de un posible fracaso de las negociaciones”, dijeron portavoces del gobierno, según la prensa local.

“No habrá un nuevo programa para Grecia si no llega a un acuerdo con la ‘troika’. Todos los responsables griegos deben saber que mantendremos esta posición”, disparó la canciller alemana Angela Merkel desde París, en una rueda de prensa junto con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy (una dupla europea que los medios franceses apodaron “Merkozy”).

El mandatario francés, previsiblemente en sintonía con la gobernante alemana, declaró a su turno: “Los líderes griegos adoptaron compromisos y deben respetarlos escrupulosamente. No hay elección”, bramó.

Merkel, quien ayer apoyó abiertamente a Sarkozy como candidato a la reelección en Francia, insistió con la idea de la “troika”, quejándose de la dilación de Atenas para llegar a un consenso. “Honestamente, no puedo entender cómo ayudarán los días adicionales. El tiempo es de importancia fundamental. Hay mucho en riesgo para toda la Eurozona”, insistió la líder germana. Ni Merkel ni Sarkozy expusieron sobre la eventual salida de Grecia de la Eurozona, aunque la prensa especializada europea empieza a agitar esa posibilidad. “Nos negamos a reconocer la caída (llámese bancarrota) de Grecia. No podemos aceptarlo”, afirmó Merkel en una entrevista con la cadena de televisión ZDF de su país, junto a su par francés.

Uno de los principales escollos para cerrar las negociaciones es el pedido de la “troika” de rebajar el salario mínimo, que se topa con el enfático rechazo de los sindicatos. El Ejecutivo comunitario la considera una medida necesaria para recuperar la competitividad porque el salario mínimo heleno (751 euros mensuales, que llega a 870 con los aguinaldos) es superior al de Portugal (560 euros) e incluso al de España (748 euros).

Los dos principales sindicatos griegos confirmaron la convocatoria a una huelga general para hoy en repudio “al ajuste y a las reformas exigidas por la ‘troika’”, informó el secretario general del sindicato de los empleados públicos (Adedy), Ilias Iliopoulos. “A pesar de nuestros sacrificios, y de admitir el fracaso de la política monetaria y fiscal, (la ‘troika’) todavía pide más austeridad”, declaró Iliopoulos.

Fuentes del sindicato que representa al sector privado, GSEE, ratificaron también que los dos grupos de trabajadores se reunieron para coordinar los detalles finales de la convocatoria de huelga. Adedy y GSEE representan a alrededor de dos millones de trabajadores, lo que supone más de la mitad de los empleados en todo el país.

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Afuera del Parlamento, manifestantes griegos gritaron consignas contrarias a la “troika”.
Imagen: EFE
 
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