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Un gobierno iraquí con todas las garantías de fábrica del Pentágono

La operación se dibuja desde hace meses. Pero se pone en ejecución ahora. Es la instalación en Bagdad de un cuerpo gubernamental opositor a Saddam –en su mayoría exiliados– que dirigirá los destinos de Irak. Aquí, todos los iraquíes del Pentágono.

Por Enric González *
Desde Washington

El Pentágono seleccionó y formó en Washington, durante meses, a decenas de exiliados iraquíes con experiencia administrativa para que constituyeran el embrión de un nuevo gobierno en Bagdad. Esos exiliados llegarán a Irak durante la próxima semana y asumirán inmediatamente sus nuevas funciones a las órdenes del general retirado estadounidense Jay Garner, en una nueva prueba de que el Departamento de Defensa asume el protagonismo en la transición iraquí. El presidente George W. Bush tiene previsto anunciar el jueves, a bordo del portaaviones “Abraham Lincoln”, la victoria en la guerra de Irak.
El desembarco de los aproximadamente 150 iraquíes del Pentágono, encabezados por un ingeniero llamado Emad Dhia, constituirá de este modo una nueva demostración de que el Pentágono asume toda la responsabilidad en el proceso de reconstrucción del país. Emad Dhia abandonó Irak en 1982 y en los últimos años trabajó como ejecutivo en la compañía farmacéutica Pfizer. El subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, lo eligió personalmente como director de un gobierno en la sombra que empezó a trabajar en la sede del Pentágono y en un despacho de Virginia a principios del pasado otoño, mientras Colin Powell negociaba resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU y George W. Bush aseguraba una y otra vez que no había tomado “ninguna decisión” sobre la invasión de Irak. Dhia, que el sábado viajó hacia Kuwait, será el principal asesor iraquí de Jay Garner.
Sólo se conocen unos pocos nombres del equipo creado por el Pentágono. Mohamed al Hakim, que trabajaba para la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena y para una revista especializada en asuntos energéticos en Londres, se hará cargo del Ministerio de Planificación y de las relaciones entre las provincias. Mohamed Ali Zainy, un ingeniero que antes de exiliarse trabajaba en el Ministerio del Petróleo de Irak, asumirá la jefatura de ese departamento. Sam Kareem irá a Transportes y Comunicaciones; Sid Hakky, que en los últimos meses tenía un despacho en el Pentágono en cuya puerta figuraba el letrero “Ministro de Sanidad”, se quedará con ese puesto; Muhyi Al-Katib irá al Ministerio de Exteriores; Ramsey Jidú, a Industria; Jidir Hamza, al Ministerio de Energía Atómica; Adam Sheroza, al Ministerio de la Juventud, y Ali Alfuruzi desempeñará el cargo de jefe interino de la provincia de Najaf.
Los demás miembros del equipo del Pentágono, algunos de ellos ya nacionalizados británicos o estadounidenses, quieren mantenerse en el anonimato porque están convencidos de que serán asesinados si sus compatriotas descubren su estrecha relación con el gobierno de Washington, según explicó a The New York Times Victor Rostow, el funcionario del Departamento de Defensa que ejerce la coordinación entre los administradores procedentes del exilio. Pese al desembarco de los iraquíes de Wolfowitz, los puestos clave del gobierno interino dirigido por Jay Garner serán ocupados por ciudadanos estadounidenses.
Por otra parte, el presidente George W. Bush tiene previsto anunciar el próximo jueves la victoria estadounidense en la guerra de Irak. Quiere hacerlo a bordo del “Abraham Lincoln”, un portaaviones que regresa del Golfo Pérsico, y sólo cambiará de idea si los enfrentamientos armados recrudecen en los próximos días, según dijeron ayer portavoces de la Casa Blanca. Bush declarará que la invasión ha concluido con éxito y que “la fase de combates” puede considerarse terminada, pero no dará por concluida la guerra.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, comentó el viernes que la guerra de Irak podría no alcanzar nunca su fin de forma oficial: “Esto no es la I Guerra Mundial o la II Guerra Mundial, que empezaron y terminaron. Esto es más parecido a Afganistán. Tras desarrollar las actividadesmilitares más importantes –dijo–, hemos logrado un punto en el que la mayor parte del país está ya en la fase de estabilización de la seguridad”. Washington podría tener un motivo adicional para mantener el conflicto oficialmente abierto. Mientras no se declare formalmente el fin de la guerra, no tendrá que asumir las obligaciones que impone la Convención de Ginebra en una ocupación.
En cualquier caso, Donald Rumsfeld ya se ha colocado “en posición posbélica”, y ha ejecutado una decisión que tomó muchos meses atrás: el despido de Thomas White como secretario del ejército. White, veterano de Vietnam y general retirado, ocupaba un alto cargo en la compañía energética Enron; no ha sido encausado dentro de la investigación por los presuntos fraudes cometidos por la compañía, pero se sospecha que sabía que la contabilidad de Enron era falsa y vendió sus acciones justo antes del colapso de la firma.
* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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El general estadounidense Jay Garner y su adjunto británico Tim Cross, ayer en Irak.
 
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