EL MUNDO › CON TENSION, DESCONFIANZA Y UN MODERADO OPTIMISMO ARRANCA EL DIALOGO ENTRE EL GOBIERNO Y LAS FARC

Largó en Oslo el proceso de paz de Colombia

Los temas agrario, mercado e inversión extranjera y cese del fuego fueron los puntos de tensión en esta primera jornada, donde los representantes del Estado colombiano advirtieron que no sumarán otras cuestiones a la agenda acordada.

 Por Katalina Vásquez Guzmán

Desde Medellín

Con frases de Neruda y Simón Bolívar, las FARC iniciaron su intervención pública en la instalación de la negociación de la paz entre esa legendaria guerrilla y el gobierno colombiano. La jornada, en Oslo, Noruega, estuvo marcada por las diferencias ya históricas entre ambas partes y, hacia su final, por la buena voluntad de los negociadores y el optimismo “moderado”. Los temas agrario, mercado e inversión extranjera, y cese al fuego fueron los puntos de tensión en esta primera jornada, donde los representantes del Estado colombiano advirtieron que “si las conversaciones no avanzan, el gobierno no se sentirá rehén de este proceso”, como lo dijo el abogado Humberto de la Calle, de 66 años, delegado por el presidente Juan Manuel Santos. El rebelde Iván Márquez fue su interlocutor, saliendo de la clandestinidad que mantenía desde 2007. “Venimos a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, en donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal”, afirmó.

Aunque la guerrilla intentó incorporar nuevos puntos de discusión a la agenda, como el modelo de desa-rrollo económico del país con fuertes críticas a los empresarios y los proyectos minero-energéticos; el gobierno, por su parte, se mantuvo firme en su postura de tratar solamente los cinco temas ya acordados en Cuba el mes pasado: el agrario, las garantías para el ejercicio político futuro de la guerrilla, el narcotráfico, el fin del conflicto y la reparación y la verdad para las víctimas. Las tensiones mostraron lo que por más de cinco décadas ha sido evidente: dos posturas políticas y miradas de Colombia que divergen. “Nuestro propósito no es venir a catequizar a nadie, se trata de convenir una agenda para la finalización del conflicto”, dijo De la Calle, aclarando que rebeldes y gobierno no tienen que estar de acuerdo, pero que el tratamiento de las diferencias debe estar revestido de seriedad, dignidad y respeto.

Para el investigador de Paz del Instituto Popular de Capacitación (IPC), Jorge Girón, “las FARC quisieron salirse del formato y se ha interpretado como una tensión. Es una situación natural. La guerrilla aprovecha esa vitrina internacional para presentar su proyecto político y mostrarse como una organización beligerante y política”.

En su intervención, hablando lentamente, Márquez criticó la ley de víctimas y restitución de tierras que Santos impulsó en el Congreso y ya está en marcha. Para ellos la ley “es una farsa” y se están entregando las mejores tierras al capital extranjero. Ese será el primer aspecto a discutir en la segunda fase de las negociaciones, que se dará en Cuba a partir del 15 de noviembre.

“Seguramente no nos vamos a convencer el uno al otro de nuestras ideas políticas”, declaró Humberto de la Calle anunciando que la intención del gobierno es dar a la guerrilla “plenas garantías para su transformación en una fuerza política desarmada”. Este punto dejó una sensación esperanzadora entre algunos sectores, que ven con buenos ojos que desde el gobierno ambiente un espacio político legítimo para el ejercicio democrático de defensa de los ideales por parte de los guerrilleros, pero sin uso de armas. Estos, por su parte, fueron enfáticos al señalar que prefieren el cese al fuego de ambas partes mientras duran los diálogos, lo cual fue negado por el equipo de Santos desde las conversaciones previas en Cuba.

“Toda negociación es difícil y hay mucha desconfianza. Lo de ayer fue empezar a encontrarse cara a cara, entre dos partes de un conflicto que, por su naturaleza, se consideran antagónicas, así que no es de esperarse que tengan un discurso común”, le dijo a Página/12 el analista Girón. Para él, el reto principal del diálogo es “mantenerse en la negociación”. “Gobierno y FARC se han hecho trampas mutuas históricamente; mantener la confianza y el espacio de diálogo es la tarea central. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de evitar que una contradicción lleve a la ruptura”, asegura el investigador especialista en conflictos.

Según De la Calle, los diálogos no estarán “atados al pasado”, y se mostró en acuerdo con la guerrilla en la idea de que el hecho de que finalice el conflicto no significa necesariamente la consecución inmediata de la paz. Este recordó que la confidencialidad en las tres etapas de negociación es esencial advirtiendo que “si se filtran contenidos de la mesa se afecta de forma grave el proceso”.

Por su parte, la guerrilla reiteró la solicitud de tener en la mesa de diálogo, así fuese vía Internet, a Simón Trinidad, extraditado a Estados Unidos. “Ojalá el gobierno contribuya a generar las condiciones para que él pueda hacerse presente aquí y también que el gobierno de los Estados Unidos sopese muy bien esta posibilidad”, comentó Márquez, cuyo nombre real es Luciano Arango Marín, quien se mostró duro y a la vez romántico con frases como “hemos venido con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos”.

Por su parte, Estados Unidos dijo que está dispuesto a considerar las solicitudes de Colombia sobre la negociación de paz. La subsecretaria Roberta Jacobson comentó que su país “está observando con mucho optimismo este proceso, y estamos dispuestos todo lo que podamos para que llegue a feliz término”.

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Representantes de las delegaciones del gobierno colombiano y de la guerrilla de las FARC, reunidos ayer en Oslo.
Imagen: EFE
 
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