EL MUNDO › LA JUSTICIA BUSCA DETERMINAR SI EL CANCER FUE LA CAUSA DE SU MUERTE

Exhumaron los restos de Neruda

El juez Mario Carroza abrió a mediados del 2011 una investigación a raíz de la querella presentada por el Partido Comunista –del que el poeta era miembro– para investigar el presunto asesinato del Premio Nobel.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

El cielo amaneció limpio ayer en Isla Negra. Como le gustaba al poeta cuando desde la ventana de su casa –en el pequeño poblado costero de la zona central de Chile– miraba el mar buscando inspiración. En ese mismo lugar, y mirando el mar desde el lado izquierdo, descansaban los restos de Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura, muerto el 23 de septiembre de 1973 y que fueron exhumados ayer para determinar definitivamente la causa real de su fallecimiento, hace ya 40 años.

Tras el golpe militar perpetrado por Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, la salud de Neruda se había quebrantado, por lo que fue trasladado a la prestigiosa clínica Santa María, en Santiago. Según los médicos que lo atendieron, su deceso fue a causa del cáncer de próstata que padecía. Esta versión se mantuvo como absoluta hasta que Manuel Araya, el chofer del poeta, aseguró fue asesinado por agentes del régimen militar del cual Neruda era férreo opositor. Tal declaración determinó que el juez Mario Carroza abriera a mediados del 2011 una investigación a raíz de la querella presentada por el Partido Comunista (del cual Neruda fue miembro) para investigar el presunto asesinato.

El proceso siguió su curso. El domingo comenzaron los trabajos de excavación en el jardín de la casa-museo (una de las tres que poseía Neruda) donde estaban los restos del poeta junto a su tercera mujer, Matilde Urrutia. En esta diligencia participaron peritos chilenos y extranjeros y otros querellantes de la causa, como el abogado Eduardo Contreras y Rodolfo Reyes, sobrino de Neruda (cuyo nombre real era Neftalí Reyes), y representante de la familia en el caso. También estuvo presente Manuel Araya, quien insistió en que a Neruda lo envenenaron en la clínica donde fue internado.

Pero, sin duda, la expectativa mayor se vivió a partir de las 8 de ayer, cuando los expertos comenzaron a excavar por casi dos horas para retirar la urna. Más de cien profesionales de más de veinte medios de prensa internacional llegaron a Isla Negra a cubrir la exhumación, dando cuenta de la importancia del hecho. El proceso se desarrolló con éxito y a eso de las 11.30 el cuerpo del poeta ya estaba en el Servicio Médico Legal, en Santiago donde fue sometido a una serie de tomas de rayos X para verificar todo su contenido.

“La diligencia se ha realizado con éxito. Hemos logrado en poco tiempo, gracias a las condiciones en que se encontraba la urna, finalizarla en esta primera etapa. Se harán todas las pericias que sean necesarias, y se podrá determinar las causas de la muerte del poeta”, explicó el juez Carroza. Precisó que estuvieron presentes “todas las personas que forman parte de este proceso, los querellantes, todos los peritos, tanto nacionales como extranjeros, representantes también de la familia”. Estos últimos tuvieron cinco minutos de recogimiento y depositaron una bandera chilena sobre el féretro.

Por su parte, el director del SML, Patricio Bustos detalló que el cuerpo de Neruda y el de su tercera esposa se encontraban en tumbas separadas, lo que facilitó el procedimiento. “Se sacó la urna, se tomaron muestras de todo el entorno (del sedimento especialmente) y con cadena de custodia”, dijo. A su vez, indicó que no hay tiempo estimado para la finalización de las investigaciones, ni para la devolución de los restos a Isla Negra. Se estima que los resultados podrían demorar hasta tres meses.

Según Bustos, lo más complejo será encontrar la presencia de tóxicos, y agregó que “no hemos contado con fichas clínicas con biopsias que podrían haber ayudado a avanzar en el ámbito pericial y judicial”.

En tanto, el sobrino de Neruda, Rodolfo Reyes, destacó que la exhumación se realizó “dentro de lo normal” y que los peritos “fueron muy cuidadosos al hacerla”. Esto a pesar de que reconoció que “para la familia es una situación bastante incómoda”.

Mientras tanto, el abogado querellante del Partido Comunista, Eduardo Contreras, expresó su conformidad con el trabajo, pues “hubo mucha seriedad en todo el trámite. Nos pareció que se observó absolutamente el protocolo que conocíamos, sin ninguna falla”.

En la exhumación también estuvo presente el ex chofer Araya, la persona que originó la investigación. “Estoy muy contento, porque nunca pensé que me iban a invitar a estar presente. Cuando lo empezaron a sacar me dio mucha pena, me vinieron recuerdos de cuando trabajaba con él, anécdotas. Espero que en los próximos días vamos a tener la razón, cuando todo el mundo sepa que a Neruda lo asesinaron.”

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El sobrino de Neruda, Rodolfo Reyes Muñoz (izq.), y miembros del servicio médico durante la exhumación.
 
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