EL MUNDO › EN UN VIDEO REIVINDICO EL ASESINATO DEL SOLDADO BRITANICO

El carnicero de Woolwich

Michael Adebolajo, de 28 años de edad, que reivindica el asesinato de un soldado en Londres en nombre de la Jihad, se encontraba hospitalizado ayer a la espera de ser interrogado, pero numerosos testimonios permiten hacerse una idea de la trayectoria de este británico de origen nigeriano y cristiano convertido al Islam radical. Millones de internautas en todo el mundo descubrieron su rostro el miércoles en las imágenes filmadas por un testigo. Con la cabeza cubierta por un gorro y empuñando un cuchillo de carnicero ensangrentado, Michael Adebolajo justificó con una retórica propia de Al Qaida el asesinato del militar, cuyo cuerpo sin vida yacía en la calzada.

Como otros miles de jóvenes británicos, Adebolajo, que resultó herido durante su detención, estaba fichado por la policía y los servicios de seguridad interior (MI5). Estos deberán explicar si hicieron lo necesario para evitar que actuara y se transformara en “lobo solitario”, como los servicios secretos llaman a los autores de atentados aislados. A la espera de la versión oficial, los comentarios de numerosos allegados y conocidos y las informaciones recabadas por los medios británicos que tratan de entender lo sucedido permiten reconstruir una parte del puzzle.

Michael Adebolajo nació el 10 de diciembre de 1984 en el barrio londinense de Lambeth, al sur del Támesis, en una familia llegada de Nigeria y perfectamente asimilada. Su padre, Anthony, trabaja como enfermero en un hospital psiquiátrico. Su madre casi nunca falta a la misa dominical, luciendo su bubú africano. Sus compañeros de colegio lo describen como “un chico normal”, más bien jovial. Recuerdan que su hermano Jeremiah era un fan de Harry Potter. Uno de ellos dijo al Daily Telegraph que “todos sus amigos eran blancos”. Era fan del Tottenham, uno de los equipos de fútbol de la capital.

Tenía amistad con un tal Kirk Redpath, que se enroló en la Guardia Irlandesa y murió en Irak en 2007. Una ex novia, Justine Ridgen, hoy peluquera, lo describe como un joven “agradable y educado”, amante del rap y con una debilidad por la cantante y actriz Jennifer López. En el Guardian, Louise, una antigua amiga, recuerda que cambió a los 17 o 18 años, cuando comenzó a fumar marihuana, a frecuentar a pandilleros y a robar teléfonos móviles amenazando a sus víctimas con una navaja.

La familia se mudó entonces al norte de Inglaterra, a Saxilby, con la esperanza de evitarle problemas. Pero el joven se matriculó en 2004 en la Greenwich University de Londres. Fue en aquella época cuando conoció a Anjem Choudary, ex jefe de la organización islamista radical Al Mouhajiroun, ilegalizada en 2010. “Participó en varias actividades, manifestaciones, desfiles, conferencias”, explicó Choudary.

Omar Bakri, uno de los predicadores que hicieron que Londres mereciera el apodo de “Londonistán” en los años 2000, también lo recuerda perfectamente. “Se convirtió para hacerse musulmán y cambió su nombre a Abdullah Mujahid”, dijo desde Beirut, donde vive desde que fue expulsado del Reino Unido. “Hay numerosos conflictos en el mundo, sobre todo en Irak y Afganistán”, dijo por otro lado Bakri al Daily Telegraph. “Parece que tomó partido por los musulmanes”, agregó. El diario publicó ayer una foto del joven durante un forcejeo con policías en 2006 frente a un tribunal londinense donde se estaba juzgando a un extremista.

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