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ASI LO VEN

La muerte del científico

El científico británico David Kelly fue enterrado el miércoles entre las tumbas de una iglesia anglicana próxima al terreno arbolado donde se descubrió su cadáver el pasado 18 de julio. Experto en armas biológicas, Kelly se quitó aparentemente la vida tras verse envuelto en un embrollo político y mediático en torno de la justificación del gobierno de Tony Blair de la guerra en Irak. El líder conservador, Iain Duncan Smith, exigió ayer Blair que se disculpe públicamente después de que uno de sus portavoces acusó al fallecido Kelly de ser un “fantasioso”.

The Guardian
Los asesores de imagen tienen pocos amigos, así que la reacción a la noticia dada por el vocero de 10 Downing Street en la que se describía al Dr. David Kelly como Walter Mitty era predecible. Glenda Jackson, la parlamentaria laborista rebelde, declaró su “desagrado” a lo que ella llamó las palabras obscenas del vocero. Muchos otros sostuvieron lo mismo en lenguaje menos fuerte. Tiene razón en que Kelly dijo lo equivocado y lo dijo en el momento equivocado. El resultado es que hoy, cuando Kelly está enterrado, su familia se enfrenta nuevamente a la especulación sobre su estado mental. Como profesional pagado para comunicar las opiniones del primer ministro, Kelly debería haber sabido cómo se leerían sus palabras en boca de un periodista y después de la confusión en 10 Downing Street, lo reconoció disculpándose.
(Editorial)

Toronto Star
El científico británico David Kelly debería estar vivo hoy. Pero como miles de otros se convirtió en otro de los muertos de la carrera de Estados Unidos y Gran Bretaña para declararle la guerra a Irak. El químico del Ministerio de Defensa y ex inspector de armas de las Naciones Unidas se suicidó la semana siguiente después de verse envuelto en una sucia pelea entre el gobierno y los medios. Hay una salvaje ironía en este juego de culpas posguerra. Por trágica que sea su muerte, Kelly es sólo una víctima de la obsesión de Bush con el “cambio de régimen” en Bagdad y la ansiosa condescendencia de Blair. (Editorial)

The Guardian
Kelly es reinventado una vez más. Qué reconfortante debe ser para su familia. Cuando el Ministerio de Defensa tomó la despreciable decisión de nombrarlo, el motivo era exponerlo como un mero científico, un funcionario inferior, con poca o ninguna injerencia en el armado de esos dossiers. Ahora se convirtió en un alto, brillante y eminente señor, y alguien que con justicia fue nominado para el Premio Nobel. Ahora, nos enteramos de que Downing Street quiere describir a Kelly como el “personaje Walter Mitty”, queexageraba su propio rol en el caso de la inteligencia del gobierno contra Irak.
(Rod Liddle)

Los sospechosos de siempre

Un coche bomba estalló el martes en la entrada al lujoso hotel Marriott en Yakarta, Indonesia. El atentado fue atribuido a la organización extremista Jemaah Islamiyah, vinculada con la red terror. Con la explosión murieron 11 personas –incluido un hombre que falleció ayer tras resultar gravemente herido–, en tanto que unas 150 personas resultaron heridas. La Jemaah Islamiyah quiere crear un Estado islámico en una zona del sudeste asiático y está acusada de perpetrar el ataque en la isla de Bali en el que murieron 202 personas en octubre pasado.

The New York Times
Indonesia, atacada con bomba terroristas por segunda vez en menos de un año, está adquiriendo la reputación de un buen blanco para el terrorismo internacional. El petróleo del país, la gran población musulmana y la ubicación estratégica, todos son factores contribuyentes. Pero tan importante también es la acumulación crónica de malos gobiernos. No resulta claro todavía quién es responsable por el ataque terrorista sobre el Yakarta Marriot Hotel, que dejó 10 muertos y unos 150 heridos. Los primeros indicios sugerían que Al-Qaida o una de sus filiales locales podía estar comprometida. No hay nada inevitable en que Indonesia, el país con la mayor población musulmana en el mundo, se convierta en un paraíso para los terroristas.
(Editorial)

Arab News
La masacre de Yakarta confirma lo que muchos creían, que a pesar de los arrestos desde los ataques con bombas en Bali, los terroristas de Jemaah Islamiyah no han desaparecido. Este hermoso país, hogar de la mayor población mundial, todavía alberga a gente que, con la aparente ayuda y apoyo de Al-Qaida, cree que puede avanzar en su causa a costa de la carnicería de inocentes. Ambas bombas fueron puestas en momentos del día en que el mayor número de “enemigos” occidentales estarían presentes. Que matarían inevitablemente a un número considerable de sus conciudadanos musulmanes indonesios no les importaba a los asesinos.
(Editorial)

The Baltimore Sun
Las organizaciones terroristas son un problema, lo es notablemente Jemaah Islamiyah, a pesar del arresto de 130 sospechosos desde el ataque en la isla de Bali en octubre de 2002 que mató a 202 personas. Eso quedó confirmado el martes cuando una bomba explotó frente al hotel Marriott en Yakarta. Un especialista en terrorismo, Rohan Gunaratna, señaló que el ataque tenía lamarca de Jemaah Islamiyah, “que apunta a infligir muertes masivas”. Thomas Fargo, comandante de las fuerzas estadounidenses en Asia, indicó que “Indonesia es un campo de batalla clave en la lucha contra el terrorismo y radicalismo”.
(Richard Halloran)

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