EL MUNDO › EL IMPACTO NOCIVO DE LA DISPUTA ENTRE RUSIA Y OCCIDENTE POR UCRANIA

Una crisis inconveniente

“Ni a Rusia, ni a Estados Unidos, ni a la Unión Europea les conviene una confrontación que puede echar por tierra la frágil recuperación económica mundial”, señala el analista David Dalton. “Están muy interconectados.”

 Por Marcelo Justo

La presencia del secretario de Estado John Kerry en la capital ucraniana, Kiev, la reunión en Madrid de la representante de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Lady Catherine Ashton, y el canciller ruso Serguei Lavrov y la conferencia de prensa del presidente Vladimir Putin fueron las señales más claras de un intento de de-sactivar la bomba de tiempo en torno de Crimea, la región ucraniana que, según la BBC, permanece “virtualmente ocupada por Rusia”. El impacto económico de la crisis puede ser una de las cartas más fuertes. Ni a Rusia, ni a Estados Unidos, ni a la Unión Europea les conviene una confrontación que pude echar por tierra la frágil recuperación económica mundial. Página/12 dialogó con David Dalton, editor en Europa del Este de la unidad de Inteligencia del semanario The Economist, sobre las posibilidades de una resolución pacífica de la situación.

–¿Le parece que con la conferencia de prensa del presidente Vladimir Putin estamos más cerca de una resolución del conflicto?

–Creo que con su propio estilo, y siempre mirando a su audiencia doméstica, Putin apuntó a una posibilidad de compromiso en medio de una serie de declaraciones contradictorias. Es decir, por un lado habló de que no tolerarán una situación inconstitucional como la que a su juicio está sucediendo y, por el otro, de que son los ucranianos los que tienen que solucionar sus propios problemas internos. Dijo que el ex presidente Viktor Yanukovich está totalmente desacreditado, pero al mismo tiempo reivindicó un acuerdo con la Unión Europea del 21 de febrero que tenía como punto central que Yanukovich siguiera en el poder. Se reservó el derecho de intervenir en Crimea, pero insistió en que es algo que tienen que arreglar los mismos ucranianos. Por este lado no queda muy claro cuál es la posición de Putin, que está cambiando día a día. Pero en cierto modo se puede decir que Putin, estaba ofreciendo un compromiso condicional a que hubiera elecciones y que no se segregara a la población del Este del país y a los dirigentes más prorusos. En este caso consideraría que la situación no es ilegítima. Por el momento parecería que ni Estados Unidos ni la Unión Europea pueden presionarlo a ir más allá de ese punto.

–Si la vía diplomática no está muy clara, a nivel económico es evidente el impacto de la crisis no sólo en Rusia y Ucrania, sino en el precio de los commodities a nivel mundial. Esta semana el trigo alcanzó su valor máximo en 17 meses, mientras que el maíz trepó a su más alta cotización desde septiembre y el gas aumentó un 10 por ciento este lunes. Todo esto puede ser una razón para llegar a una solución.

–La realidad es que, a pesar de toda la retórica dura de ambas partes, Rusia y Occidente están hoy muy interconectados. Rusia suministra el 30 por ciento del gas que necesita Europa. Por su parte, la posición más negociadora que han mostrado Alemania y el Reino Unido se debe a que Alemania depende del suministro ruso de gas y la city de Londres valora mucho las inversiones rusas. Si a esto se suma la subida en los precios del maíz y el trigo vemos el peso económico de la actual crisis. La Unión Europea está en una situación económica muy difícil y lo que menos necesita es la presión inflacionaria asociada a un alza internacional de los precios de los alimentos. Igualmente preocupante sería si hay una perturbación de los suministros de gas. Y como hemos visto hasta ahora, basta con la amenaza de que pase algo para que haya mucho ruido con estas variables. Si la crisis se profundiza con una escalada militar el impacto será global.

–La cuestión es que Rusia misma se ha visto afectada por esta situación. El rublo experimentó una fuerte caída respecto del dólar, la Bolsa se desplomó y el Banco Central ruso se vio obligado a subir las tasas de interés. Ni qué hablar de Ucrania, que está en virtual bancarrota. Al menos a nivel económico, nadie parece beneficiarse de una escalada de la crisis.

–Las medidas que tuvo que adoptar Rusia tienen un impacto recesivo en la economía, aunque por el otro lado el alza del gas y el petróleo derivada de la crisis le conviene a Rusia, cuya economía se basa en estos dos productos. Pero Rusia necesita inversiones hoy y una situación como la actual no es ideal para atraerlas. Además, los países de la Unión Europea tienen inventarios de gas más importantes que en el pasado, que hacen que un país como Alemania tenga una capacidad almacenada para cubrir dos meses de demanda y los países de Europa Central, un almacenamiento de tres meses. En cuanto a Ucrania, la situación en efecto es crítica. Ucrania tiene vencimientos de deuda de unos 13 mil millones de dólares este año y 16 mil millones el año próximo. A raíz de la crisis, Rusia suspendió la ayuda de 15 mil millones para evitar un cese de pagos, de manera que Ucrania va a tener que buscar la ayuda del FMI. Todo esto creo que influye para que haya una solución pacífica.

–Pero siempre se necesita un elemento político-diplomático para realmente despejar el peligro de una guerra. En su conferencia de prensa, el presidente Putin se mostró dispuesto a dialogar con la ex primera ministra de Ucrania Yulia Timoshenko, puesta en libertad luego de la caída de Viktor Yanukovich. ¿Puede ser esta una salida?

–Es posible que los dos puedan dialogar. El problema es que Timo-shenko es parte del viejo sistema, de la oligarquía ucraniana que se formó luego de la caída de la Unión Soviética. Esto no será aceptable para los manifestantes que enfrentaron a la policía y que la ven como alguien similar al presidente depuesto Viktor Yanukovich. Con suerte, la Unión Europea puede discutir con Rusia y Ucrania una fórmula que sirva a todos. Una opción que estuvo sobre la mesa hace dos meses era una asociación de libre comercio entre la Unión Europea y Rusia. La Unión Europea rechazó esta posibilidad por razones a mi juicio espurias. Yo creo que es fundamental que Rusia tenga un interés concreto en un sistema que funcione para el beneficio de todos.

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El secretario de Estado, John Kerry, estuvo esta semana en Kiev antes de mantener reuniones en París.
Imagen: AFP
 
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