EL MUNDO › EL SENADO DE EE.UU. APROBó UNA LEY QUE PERMITE ESPIAR PERO CON LíMITES

Otra vez bajo vigilancia

El Senado estadounidense aprobó ayer con los dos tercios conseguidos ajustadamente una ley que pondrá fin en seis meses a la recolección masiva de datos telefónicos dentro del país, uno de los programas de espionaje denunciados por el ex espía Edward Snowden, y lo reemplazará por una iniciativa más acotada.

Por 67 votos contra 32, el Senado aprobó la llamada Ley Libertad USA, una norma apoyada por la Casa Blanca y gran parte de la oposición republicana, que también pone fin a las leyes secretas redactadas por la corte ad hoc creada por la Ley Patriota, la tristemente famosa normativa que impulsó George Bush después de 2001 para ampliar a niveles inéditos la capacidad de los servicios de Inteligencia.

Además, la nueva ley limitará el programa de espionaje de la NSA que recolecta información de millones de usuarios de Internet en Estados Unidos y dará libertad a las empresas como Google o Facebook para informar qué datos le ha pedido el gobierno y sus agencias de Inteligencia.

Poco después de la votación, el presidente Barack Obama, quien se anotó una victoria política con esta aprobación, anunció que promulgará la norma en las próximas horas. “Estoy feliz de que el Senado finalmente haya aprobado la Ley Libertad USA. Protege las libertades civiles y nuestra seguridad nacional. La firmaré no bien la reciba”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter.

Según la veterana senadora demócrata y presidenta del comité que fiscaliza los servicios de Inteligencia, Dianne Feinstein, la nueva ley fue “la mejor oportunidad para restablecer rápidamente el funcionamiento de los programas” de espionaje, informó el diario británico The Guardian. “Esta nueva ley permitirá que tres importantes programas antiterroristas continúen”, agregó la senadora, quien es una fiel defensora de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) desde 2013, cuando Snowden reveló el masivo y, muchas veces, indiscriminado espionaje que realiza esa organización dentro y fuera de Estados Unidos.

Porque al mismo tiempo que la nueva ley garantiza el fin de la recolección masiva de datos telefónicos, también da un período de gracia de seis meses, lo que supone una reactivación del espionaje, que había sido suspendido el lunes, luego de que expirara la ley que lo habilitaba.

Mientras el gobierno de Obama y parte de la bancada opositora intentaban hace semanas reformar la recolección masiva de datos telefónicos que comenzó después de los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas, un importante grupo de republicanos se negaba a abandonar uno de los programas emblema del espionaje de la llamada Guerra contra el Terrorismo. Encabezados por el líder de la mayoría, el senador republicano Mitch McConnell, el sector más belicista de la oposición había bloqueado el 23 de mayo pasado el debate sobre la Ley Libertad USA, aprobada una semana antes por 338 votos contra 88 en la Cámara de Representantes. Pese a la presión de la Casa Blanca y la cada vez más explícita pelea dentro del Partido Republicano, los senadores liderados por McConnell habían vuelto a negarse a aprobar la nueva ley y habían fracasado en su intento por extender la antigua norma antes que esta expirara a la medianoche del domingo pasado.

Por eso, ayer hacía 24 horas que varios artículos de la Ley Patriota habían vencido y, por lo tanto, varios programas de espionaje habían perdido su sustento legal. Uno de ellos, quizás el más famoso, es el artículo 215, que autorizaba el almacenaje masivo de los registros telefónicos de millones de norteamericanos, como reveló Snowden hace dos años y defendió más tarde el gobierno de Obama, sucesor de Bush.

Obama nunca planteó reformar de manera profunda la estructura de espionaje creada después del 2001 pero –ante la lluvia de críticas y la enorme presión popular que generó la revelación hecha por Snowden– aceptó modificar este artículo y otros de la Ley Patriota, y negoció con la oposición republicana la creación de la Ley Libertad USA.

La reforma prevé la transferencia de los metadatos recolectados a las compañías de telecomunicaciones. Las autoridades tendrán acceso a estos datos únicamente con la autorización de un tribunal y una vez que se haya identificado de forma precisa a una persona o grupo sospechosos de tener un vínculo con el terrorismo. Pero además, el texto prevé otorgar nuevamente a la NSA el poder de rastrear y poner bajo escucha a sospechosos considerados “lobos solitarios”, dos atribuciones que expiraron el domingo por la noche. Varias organizaciones no gubernamentales de defensa de las libertades individuales y decenas de empresas informáticas estadounidenses, cuya imagen se vio afectada por su supuesta cooperación con la NSA, apoyaban la reforma.

Yahoo! saludó en un comunicado la adopción del texto que representa “una victoria para los usuarios de Internet de todo el mundo” y “que ayuda a proteger a nuestros usuarios al reformar de forma sustancial los programas de vigilancia y las prácticas del gobierno de Estados Unidos”. Por su parte, el subdirector jurídico de la poderosa organización estadounidense de derechos cívicos ACLU, Jameel Jaffer, calificó esta votación de “etapa importante”. “Se trata de la ley de reforma en materia de vigilancia más importante desde 1978, y su adopción muestra que los estadounidenses ya no están dispuestos a dar rienda suelta a las agencias de inteligencia”, dijo Jaffer, quien aprovechó esta ocasión para aplaudir el rol que jugó Edward Snowden.

Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, celebró ayer la aprobación de una reforma de los programas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), al considerar que el texto resguarda las libertades individuales y al mismo tiempo la seguridad nacional. “Feliz de que el Senado haya finalmente aprobado la USA Freedom Act”, indicó Obama en su cuenta de Twitter (@POTUS), en un mensaje que anticipa su voluntad de promulgar el texto. Políticamente, el voto representa una victoria para Obama. La Casa Blanca había instado a una rápida aprobación de las medidas, que frenan la potestad de la NSA de recolectar y almacenar números de teléfono, fechas, horas de llamadas y otros datos.

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Los límites al espionaje surgieron tras las denuncias de Edward Snowden.
Imagen: AFP
 
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