EL MUNDO › EL LABORISTA SADIQ KHAN AVENTAJA AL CONSERVADOR ZAC GOLDSMITH PARA LAS ELECCIONES A LA ALCALDíA

Un musulmán es favorito en Londres

Abogado especializado en derechos humanos, hijo de un inmigrante paquistaní conductor de colectivos, Khan es la mejor opción que tiene el laborismo para ganar en la capital en los comicios del jueves.

 Por Marcelo Justo

Página/12 En Gran Bretaña

Desde Londres

Si las encuestas no se equivocan, Londres coronará este jueves por amplia mayoría al primer alcalde británico musulmán. En medio de la paranoia europea por posibles atentados islámicos, el laborista Sadiq Khan aventaja en 10 puntos al conservador Zac Goldsmith en una virulenta campaña sucia cruzada por acusaciones de racismo y venalidad ante la amenaza terrorista.

Abogado especializado en derechos humanos, hijo de un inmigrante paquistaní conductor de colectivos, Khan se ha convertido en la mejor opción que tiene hoy el laborismo de Jeremy Corbyn para recuperar parte del terreno perdido ante los conservadores. Una victoria en la capital sería el primer gran triunfo de Corbyn desde que asumió el pasado septiembre y despejaría el ambiente de los abundantes rumores que existen sobre su futuro. La pregunta del millón es si los londinenses están tan dispuestos como dicen los sondeos a elegir un alcalde musulmán en la capital inglesa que, tras Bruselas este año y París en 2015, parece ser el casi inevitable objetivo del próximo atentado islámico en Europa.

El conservador Zac Goldsmith, rubio y multimillonario, no ha dudado en apostar a esta carta racial y señalar que Khan ha tenido contacto con personajes sospechosos del mundo musulmán que lo invalidan a la hora de llevar adelante una política efectiva de seguridad. El mensaje tiene su público. Un taxista oriundo de Nigeria que vota normalmente al laborismo señala a Página/12 que el origen musulmán es un punto débil de Khan porque no hay garantías de que, inadvertidamente, no hable de más en sus encuentros privados con amigos, parientes o su propia esposa. “Es alguien que va a tener mucha información. No es momento de descuidarse. Estos islamistas se creen con derecho a meter una bomba en medio de la ciudad para imponer un tipo de sociedad que no tolera a nadie y excluye a las mujeres”, comenta.

Consciente de ese talón de Aquiles, Khan ha tenido que enfatizar simultáneamente sus credenciales en el terreno de la seguridad antiterrorista y la tolerancia democrática. Su gran carta es su “background” de hombre del pueblo que, en un país en que el acento es marca imborrable de clase, habla como el resto de los londinenses y conoce por experiencia propia tanto los problemas como las oportunidades que ofrece la capital. Este perfil contrasta con el de Goldsmith, un “toff” (ricachón de clase alta) de Kew Gardens, con un origen tan privilegiado como el primer ministro David Cameron o su ministro de finanzas George Osborne. Goldsmith no ha logrado sintonizar con las dificultades del hombre de a pie en una ciudad que muchas veces quita con el prohibitivo precio de la vivienda, el transporte y el entretenimiento lo que da en oportunidades laborales.

La capital es quizás el terreno más fértil de todo el Reino Unido para un candidato como Khan. A la izquierda que el resto de Inglaterra, Londres puede preciarse de ser la ciudad más étnicamente diversa de la Tierra, un babel en el que se hablan más de 300 lenguas, con un 37 por ciento de la población de origen extranjero y solo un 44,9 por ciento de origen blanco británico. Mirando en las zonas rurales del sur del país un partido entre Pakistán e Inglaterra de ese incomprensible deporte nacional que es el cricket, el escritor Haini Kureshi (autor de El Buda de los suburbios y del guión de Ropa limpia, negocios sucios) pensó que el Reino Unido sin Londres “is totally fucked” luego de padecer al pub entero gritando “kill the packies” (muerte a los paquistaníes, nombrados con un despectivo disminutivo, “packie”, similar en su morfología al que se usa para los argentinos: “argies”).

Este cosmopolitismo capitalino posibilita una victoria, pero no la garantiza. La campaña de Khan se vio eclipsada esta semana por una insólita erupción de acusaciones de antisemitismo contra el laborismo, partido que se ha caracterizado a lo largo de su historia por estar a la vanguardia de la lucha contra el racismo. Todo comenzó el martes cuando trascendió un mensaje escrito hace dos años en FaceboARROBA en el que Naz Shah, diputada por Bradford, la localidad con más población musulmana del país, sugería que Israel debía ser “transportada” del Medio Oriente a los Estados Unidos para “resolver el problema” con un costo que “sería menor a tres años del gasto en defensa”.

Shah se disculpó ante la cámara de los comunes ese mismo día y presentó su renuncia como secretaria privada del ministro de economía en la sombra, John Mc Donnell, virtual número dos de los corbynistas. El primer ministro David Cameron aprovechó la oportunidad para sacarse los Panama Papers de encima y liderar un clamor mediático para que se la suspendiera del partido, algo que Corbyn hizo el miércoles. Pero el jueves el ex alcalde de Londres, Ken “el rojo” Livingstone, aliado de Corbyn y miembro del Comité Ejecutivo partidario, intervino para defender a Shah, sugerir que Adolfo Hitler en sus comienzos había apoyado al sionismo “antes de enloquecer y matar a seis millones de judíos” y que el furor mediático era “parte de una campaña del lobby pro-israelí, para pintar como antisemita a cualquiera que ataque la política de Israel”. Unas horas después el mismo Livingstone terminó suspendido y Corbyn anunció la formación de una comisión independiente para analizar el racismo en el interior del partido.

En medio de su campaña, Khan reaccionó con rapidísimos reflejos y fue el primero en exigir la expulsión de Livingstone del partido. Pero para Goldsmith, acusado de antiislamismo durante la campaña, fue un respiro. El actual alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, usó el entrevero para vincular a Khan con Livingstone. “Hay un virus antisemita en el partido laborista. Hay una clara continuidad entre la visión que tiene Livingstone sobre Israel y la posición de Jeremy Corbyn y la del mismo candidato a alcalde Sadiq Khan”. En medio de una multitud de opiniones mediáticas, una ex ministra conservadora musulmana, Sayeeda Warsi, salió a defender a Khan en un tuit. “En @SadigKhan la condena de Livingstone fue inequívoca. Por favor Boris, eres más inteligente de lo que acabás de decir”, señaló la ex ministra.

El impacto de este caos laborista en la votación es impredecible. El sistema electoral tiene su propia dinámica ya que se vota una primera y segunda opción y si la primera no alcanza el porcentaje necesario, se tienen que contar las segundas opciones. La última encuesta señala que, sumando las segundas preferencias, Khan aumenta su ventaja a 20 puntos, pero los militantes laboristas estaban furiosos de que la última semana de campaña tuvieran que contestar preguntas sobre antisemitismo más que proyectos de vivienda y transporte. Nadie ha sugerido que Khan vaya a perder a raíz de esto, pero como suelen decir los británicos “en política una semana es una eternidad”.

La elección de alcalde es parte de un Superjueves en el que se elegirán miembros de la asamblea de Gales y el Norte de Irlanda, del parlamento escocés, unos dos mil concejales en municipios ingleses y hasta los Supervisores de la Conducta Policial en Inglaterra y Gales. En Escocia algunas encuestas predicen que el laborismo podría caer a un tercer lugar después de haber dominado el país durante décadas y que en Gales corren peligro ante el UKIP, un partido antieuropeo. Corbyn puede ser el más perjudicado si este inesperado escándalo por antisemitismo termina reflejándose en los resultados.

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Sadiq Khan es hijo de un inmigrante paquistaní.
Imagen: AFP
 
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