EL MUNDO › EN TEXAS LA LEY SóLO EXIGE QUE NO ESTéN A LA VISTA

Se puede ir a la universidad con armas

El 1º de agosto de 1966, un estudiante de ingeniería y ex marine con entrenamiento de francotirador quebró para siempre el silencio de un mediodía de verano en la Universidad de Texas. Charles Whitman llevaba un par de escopetas, dos rifles y balas de sobra para el ataque que les costó la vida a 17 personas y dejó 30 heridos. Antes, había asesinado a puñaladas a su esposa y a su madre. A 50 años del que se conoce como el primer tiroteo masivo en Estados Unidos, ayer entró en vigor, en el estado de Texas, una nueva y polémica ley que permite a los estudiantes asistir a clase armados. La ley, denominada Campus-Carry, autoriza a estudiantes, profesores y visitantes con licencia a entrar en el espacio de las universidades con armas, siempre y cuando no sean visibles.

Texas aprobó la ley el año pasado, a pesar de las protestas de muchos estudiantes y profesores. Las universidades privadas pueden prohibir las armas; a las públicas, en cambio, sólo se les permite declarar zona libres de armas. En el recinto de las universidades sigue prohibida la entrada con armas de fuego visibles a pesar de que en el estado de Texas se permite portar armas a la vista de todos. En los “community colleges”, también de gestión pública y con grados de sólo dos años, la ley se empezará a aplicar en 2017.

Gregory Fenves, presidente de la universidad de Texas donde se produjo la matanza de 1966, opinó que la medida pasará casi inadvertida en el campus de Austin, la capital del estado. “Nuestro campus es muy seguro. Y pienso que así seguirá”, señaló.

Tres profesores de la Universidad de Austin presentaron una demanda contra la iniciativa: creen que su derecho a la libertad de expresión se verá afectado por la atmósfera de temor que generará la presencia de estudiantes armados.

El debate sobre las armas se adueñó en la noche del domingo de la gala de los Teen Choice Awards: la actriz Jessica Alba subió al escenario rodeada de víctimas de tiroteos para pedir una profunda reflexión. “Aquí, conmigo, esta noche, está un grupo de valientes adolescentes unidos por un improbable vínculo difícil de entender”, dijo Alba, de 35 años. “Son los hermanos, hermanas, hijos y familiares de víctimas recientes de la violencia con armas de fuego: estoy hablando de Aurora, Baton Rogue, Dallas, Minneapolis, Orlando, San Bernardino, Newtown”, señaló la actriz. “Sigue sucediendo y tiene que parar”, agregó.

Luego de un emotivo homenaje a las víctimas protagonizado por sus familiares, la actriz volvió a tomar la palabra para hacer un llamamiento por la paz y el fin de la violencia. “Ahora, más que nunca, necesitamos parar, sentir y preguntarnos qué está pasando”, sostuvo antes de dar paso al cantante de R&B Ne-Yo, que interpretó el clásico “What’s Going On”, de Marvin Gaye. La política volvió a colarse en la entrega del galardón “President Choice”: en su elección, los adolescentes se volcaron por la candidata demócrata Hillary Clinton, en lugar del candidato republicano Donald Trump.

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