EL MUNDO › EN LAS PROXIMAS HORAS SE DEFINIRA OTRA ESTRATEGIA PARA EL DOLAR Y EL CORRALITO

Llegó a 3,10 y puede tener pista libre

El dólar volvió a dispararse en un día en que se multiplicaron las versiones de renuncias. La novedad fue que el Banco Central decidió no intervenir para cuidar las reservas frente a una corrida cambiaria generalizada. El fin de semana se definirá la nueva estrategia a seguir. Si el Central no interviniera más, la cotización seguiría volando.

 Por Maximiliano Montenegro

“No vamos a intervenir más”, comentó anoche, en privado, un director del Banco Central. Atrás había quedado un día inolvidable: el dólar cerró a 3,10 pesos en las casas de cambio y el nuevo salto mortal del tipo de cambio disparó una lluvia de versiones de renuncias del ministro Remes Lenicov y del titular del Central, Mario Blejer, y de rumores sobre diferencias de criterio entre ambos funcionarios. A diferencia del jueves, cuando la entidad monetaria perdió 150 millones de dólares en un vano intento por detener la escalada, ayer casi no vendió dólares, resignado ante una corrida cambiaria generalizada. Si efectivamente el Banco Central dejara de vender en forma masiva, en línea con el pedido del Fondo Monetario, el lunes no debería sorprender que la cotización apuntara hacia los 4 pesos. La estrategia a seguir se definirá el fin de semana, cuando se decidirá también si el lunes habrá o no feriado bancario y cambiario. Hasta anoche Blejer desmentía esa posibilidad, pero en Economía nadie la descartaba. En las próximas horas, el Gobierno también precisará cómo frenará la sangría de depósitos ocasionada por los amparos judiciales. Cada vez más empieza a cundir la idea de que podría haber un nuevo plan, con un dólar recontraalto y mucha más inflación que la prevista. El riesgo de ese camino es conocido: la hiperinflación.
“A Blejer se lo llevaron puesto. Ya no va a poder intervenir más para frenar al dólar. Ahora, cuando vean al Central vendiendo, todos van a pensar que el dólar está barato y van a comprar más”, reflexionó ante este diario el ejecutivo de uno de los principales bancos del país.
Desde el Banco Central dicen que la entidad se retiró del mercado porque “nadie vendía, el mercado estaba todo comprado. Así íbamos a perder reservas a lo loco”, explicó un funcionario. Traducido: ayer nadie soltó sus dólares, porque todos estiman que dentro de poco valdrán mucho más. Los exportadores, los grandes oferentes de dólares de la economía, estuvieron completamente ausentes del mercado, rehusándose a canjear sus divisas por pesos, pese a varias empresas están violando el régimen penal cambiario al incumplir los plazos de liquidación dispuestos por Economía. Los importadores, en tanto, adquirieron menos que otros días, entre otras cosas, porque no consiguieron bancos dispuestos a venderles. En cambio, la gente con una mínima capacidad de ahorro invadió desesperada la city para comparar a cualquier precio.
El organismo vendió menos de 10 millones de dólares a un selecto grupo de bancos, exclusivamente para que los revendieran al público a un precio de oferta. El Banco Nación (casa central) y el Ciudad (en varias sucursales) vendieron dólares a 2,40/2,35, respectivamente; y por la tarde se sumaron otras entidades, como el Galicia y el HSBC, que “remataron” al público a 2,55, cinco centavos más caro de lo que les vendió el Central. Sin embargo, esa medida fue una gota de agua en el desierto. La demanda desbordó el dique de “dólares baratos” disponibles en las entidades oficiales y también en las privadas, que rápidamente empezaron a alinear los precios con las pizarras de las casas de cambio. Así, la cotización en las principales casas cerró rondando los 3,10 pesos.
En este contexto, el Central dispuso elevar la tasa de interés de los redescuentos y reglamentó el limite de dólares que pueden mantener en cartera los bancos. En los últimos días corrió la sospecha de que hubo bancos que compraron dólares con los propios redescuentos en pesos que recibieron del Central. Y ambas medidas apuntan, justamente, a forzar a los bancos a liquidar los dólares que acumularon en el último mes, agravando la especulación contra el peso.
Por la tarde, el viceministro de Economía, Jorge Todesca y el secretario de Finanzas, Lisandro Barry, se reunieron con Blejer. En ese encuentro, que disparó rumores sobre un supuesto pedido de renuncia al titular del Central, se habría empezado a delinear una nueva estrategia para el dólar. “La tónica es moverse hacia lo que quiere el Fondo Monetario: nointervenir más”, confirmó una fuente del organismo, quien negó que se haya agudizado la interna con Economía.
Una estrategia semejante se empezará a definir a partir de hoy, cuando regrese de México el ministro Remes. Y no sería ajena a las medidas que tomará el gobierno para frenar la fuga de depósitos a causa de los amparos judiciales. En este sentido, se barajan dos alternativas: una es un decreto de necesidad de urgencia para cambiar la ley de amparo y evitar nuevos fallos favorables a los ahorristas; la otra es llevar per saltum todas las causas a la Corte Suprema, donde se negociaría que el dinero se mantenga indisponible en los bancos.
Hasta el jueves, la estrategia de Remes y Blejer era “controlar” la flotación del dólar, vendiendo reservas del Central, a la espera de que hacia fines de abril y mayo ingresara una fuerte corriente de divisas de los exportadores y, con suerte, algunos dólares extra aportados por el FMI. Sin embargo, ayer varios funcionarios se convencieron de que en las actuales condiciones el dólar es imposible de dólar.
Si el Central confirmara a partir del lunes la decisión de dejar de intervenir en el mercado cambiario, para “valorizar las reservas”, no sería sorprendente que el dólar se disparase rápidamente hacia los 4 pesos. Así podría abrirse una nueva etapa, de dólar “recontraalto” hasta que el Central cuente con el aval de Washington para estabilizar la cotización a un precio que hoy nadie sabe cuál es. En ese escenario se aceleraría la inflación (¿al 100 por ciento anual?), lo que tendría el beneficio adicional de achicar el déficit fiscal en pocos meses. Técnicamente cerraría para Washington, siempre que se encuadrara en un esquema de reformas “promercado”.

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“La tónica es moverse hacia lo que quiere el FMI: no intervenir más”, dicen en el Central.
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